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La Alquimia y el Conde

Por PaulBB - 8 de Febrero, 2007, 2:46, Categoría: Historia

Ya van varios días sin publicar ninguna entrada aquí, y básicamente por dos razones: La primera razón y la fundamental  es que no hay novedades acerca de Alizée. La segunda es que no se me ocurre algo sensato que escribir. De hecho, pocas veces digo cosas sensatas. Pensando en algunos temas para escribir hoy pienso en algunas de mis aficiones: La cocina, el fútbol, los espectáculos de la WWE (osea la lucha libre), Animal Planet "The most extreme", y más. Pero ya que la de hoy es una entrada "libre" me apetece tocar un temilla asi medio misterioso: La alquimia.

Y no, no me refiero al grupo de música centroamericana ("¡la sonora del 21!") sino a la ciencia dedicada a la búsqueda de la Piedra Filosofal, sustancia que logra convertir cualquier metal en oro y que otorga a su poseedor la vida eterna. ¿Una maravilla, no? Ya habrán algunos diciendo por ahí: "Eh, que todo es un invento, no se puede hacer tal cosa" Sin embargo, sí que se ha podido y sí que se puede hacer.

La alquimia, de la que tenemos conocimiento apareció allá por Egipto en la época en que gobernaban los faraones, es la madre de la química moderna, puesto que muchos de sus instrumentos y sustancias serían usadas centurias más tarde para el desarrollo de la ya mencionada ciencia. Pero vamos a lo nuestro, la evidencia de que la transmutación de metales en oro es posible. Para entrar en el tema es necesario hablar de un hombre que se hacía llamar "El Conde de Saint Germain". Este señor hizo su aparición, según algunos, en el año 1710 y sabemos que realmente existió pues hombres de la talla de Voltaire o Rosseau lo nombran. Bueno, fue educado por la familia Médicis y tenía habilidades alquímicas. Se decía que lo conocía todo, tenía la habilidad de hacerse invisible y que nunca moría. También podía teletransportarse de un lugar a otro y curaba enfermedades con un elixir mágico que él mismo fabricó. Lo último que dijo fue que se tenía que ir a descansar al Himalaya, pero que volvería 85 años después. Mucha gente afirmó haberlo visto después de su desaparición, en Viena en 1788, en París en 1792, en Roma en 1901 y luego incluso participando activamente en la Revolución Rusa.

El Conde de Saint Germain¿Sorprendidos? Aún falta más, en la década de 1970 apareció un hombre que decía que era el Conde de Saint Germain. Y apareció nada más y nada menos que en televisión donde haría una demostración en vivo y en directo para todos los televidentes de como podía transformar plomo en oro. El hombre francés que decía que era el Conde (no la reencarnación del Conde, sino el mismo) fue entrevistado por el periodista español José María Iñigo.
 
Este periodista comentaría después que fue testigo directo, además de él mismo haber convertido (bajo la dirección de Saint Germain) un trozo de plomo en oro. Cuenta que fue a su casa en París junto al escritor Jesús Torvado, y Saint Germain le dijo que llevara un trozo de plomo y que lo marcara con un cincel, como para que luego no dudara de que era el mismo trozo que iba a convertir. El señor Iñigo depositó el plomo en un recipiento de hierro y lo fueron calentando. Al cabo de un rato el plomo fue perdiendo su color negro para tomar un color amarillento que poco a poco terminó siendo en lo que era a todas luces un trozo de oro. Cuenta Iñigo que llevó el trozo a un primo de su esposa que era joyero y que trabajaba en París para que lo examinara, y que nada más al verlo le dijo "eso es oro". Lo partieron en dos y al examinar el centro mismo confirmaron que era oro macizo. ¿Notable, verdad?

Cuando Iñigo volvió a Madrid junto con Saint Germain y mientras hacían la demostración ante cámaras le preguntó acerca de cómo él tenía esa sustancia capaz de hacer la transmutación de los metales. Contestó que se había topado inconscientemente con ella, mientras recorría su castillo y que fue gracias a Fulcanelli (otro notable alquimista) que encontró el lugar donde estaba la sustancia. Acto seguido Saint Germain le pidió a Iñigo que él hiciera todo el proceso bajo su supervisión. Había en el studio una pequeña junta de doctores en química, que al terminar el proceso certificaron que el plomo que había sido introducido en la ollita de hierro era ahora oro puro. Les informo que la emisión de este programa emitidio por Televisión Española (Diciembre de 1975) se puede encontrar aún hoy en los archivos de dicha televisora (TVE).

Durante su estancia en París, Iñigo fue testigo de otro hecho extraordinario. Saint Germain dijo que tenía un elixir que era capaz de volver a la vida, de resucitar a los muertos. Ante la desconfianza de Iñigo, el Conde propuso una prueba, y visto que no podían hacerla con seres humanos concordaron en hacerlo con algún animal muerto. A la sazón encontraron un perro inerte en la calle (probadamente muerto, según Iñigo) y Saint Germain le inyectó un líquido que tenía en una probeta. Se dispusieron a esperar a ver que ocurría. Al cabo de unos minutos el perro empezó a temblar y a tener violentos espasmos. Iñigo se quedó ciertamente, helado. El perro intentaba ponerse de pie, como los becerros recién nacidos, se puso de pie y dio algunos pasos para luego volverse a caer. Iñigo muy sorprendido luego comentaría con la esposa de Saint Germain acerca de que porqué no lucraban y no se hacían multimillonarios o lo hacían de manera industrial al tener semejante tesoro, ella respondería de que si lo hicieran ya Saint Germain estaría muerto, pues llegaría a oídos de mafiosos e inescrupulosos que querrían hacerse de la piedra filosofal a toda costa.

Nicholas FlamelVamos relajándonos puesto que la acción ha sido trepidante y seguro hay más de uno que se ha quedado con cara de huevo grande. Es momento de descubrir que el francés que se hacía llamar El Conde de Saint Germain no era tal; era un hombrecillo intrépido y aventurero llamado Richard Chanfraein. Luego nos enteraríamos que este individuo había obtenido de un hombre extraño un polvillo, osea la sustancia, y que le había puesto como condición para que lo utilizara que lo hiciera siempre en público. Lo que quería era enseñarle al mundo que era posible, y que con las ganancias de lo que convirtiera si podría hacer lo que quisiera. En 1973 en las inmediaciones del Teatro de París se ponía a transformar plomo en oro delante de la gente. Hizo bastante dinero producto de sus ganancias al transmutar los metales y cuando se le acabó la sustancia cayó sumido en la miseria. Se suicidó un tiempo después de su aparición televisiva junto con su segunda esposa dentro de su auto.

Ajá, interesante todo esto. La entrada se está haciendo demasiada larga y ya no quiero agobiarlos más. Si les ha interesado lo expuesto hoy pueden consultar en internet o en sus libros acerca de Nicholas Flamel (sí, el de Harry Potter), ciertamente uno de los más famosos y célebres alquimistas de la historia; Fulcanelli y su libro "El misterio de las catedrales"; cómo lograr la "Gran Obra" y algunas cosas relacionadas. Quien sabe, tal vez me lea un alquimista en proyecto.

Nos leemos.

La imagen del día

La Diosa Alizée

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