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Recuerdos históricos

Por PaulBB - 28 de Septiembre, 2007, 20:22, Categoría: Historia

La historia es fascinante, sobre todo si se trata de la historia propia. Las primeras imágenes que se me vienen a la mente al recordarme con libros en la mano son de cuando yo tenía 4 o 5, y andaba para todos con libros de historia y la novela "Corazón" de Edmundo de Amicis. Supongo que mucha de mi personalidad fue forjada más por los libros que leí que por mi entorno social y no es que sea un ratón de biblioteca ni un científico que se desvive por encontrar nuevos teoremas, pero sí encuentro verdadero placer en la lectura.

Hace unas semanas chateaba con un buen amigo chileno acerca de fútbol, política y también historia. Fue divertido y a la vez sorprendente como un mismo hecho (la guerra que hubo entre nuestros países) es contado de formas tan distintas de cada lado de la línea de la frontera. Quedó pendiente entonces que cada uno de nosotros contara su versión, la historia que se nos cuenta cuando chicos acerca de este conflicto que ha dejado huellas que hasta el momento son reacias a ser borradas. Espero que me envíe su reseña pronto pero mientras tanto yo iré contándoles la mía.

La Guerra entre Perú y Chile

También se le llama "La Guerra del Salitre" o "Guerra del Pacífico" (por el océano que baña nuestras costas) y ha sido sin dudas el evento internacional que más recordamos los peruanos, algunos con ánimo revanchista, otros como en mi caso, como un hecho histórico trascendental. A pesar que en la guerra participaron tres países, Perú, Chile y Bolivia, se suele dejar de mencionar a este último por razones que en el transcurso del relato se van a detallar. Vayamos ubicándonos en el contexto.

Los presidentes de aquella época, antes del inicio de la guerra eran Manuel Ignacio Prado (Perú), Aníbal Pinto (Chile) e Hilaríon Daza (Bolivia). Es importante mencionarlos pues ellos serán partícipes importantes dentro de esta "guerra del salitre". Pero, ¿por qué ese nombre? Porque evidentemente, la causa principal de esta guerra, fue por el salitre, mineral que por aquellas épocas (1870-1900) era usado como abono y como elemento fundamental para la elaboración de la pólvora. Miren el mapa:

Como se puede apreciar, antes Perú y Chile no tenían una frontera común pues Bolivia estaba en medio. Fue a causa de la guerra que los mapas quedaron delimitados como se conocen en la actualidad.

En Sudamérica había dos zonas con un alto potencial salitrero: Antofagasta (Atacama) que en ese entonces le pertenecía a Bolivia; y Tarapacá que quedaba en el Perú. Para entender a cabalidad el porqué de la guerra hay que analizar primero el conflicto entre Chile y Bolivia.

Conflicto chileno-boliviano

Estos dos países tenían una controversia limítrofe que en la historia es conocida como "El problema de los paralelos". Resulta que Bolivia consideraba que su territorio llegaba hasta el pararelo 25, y Chile decía que no, que sólo hasta el paralelo 23. El área en disputa fue motivo de debate por mucho tiempo, hasta que el presidente de Bolivia en esos años, Mariano Melgarejo, en un hecho insólito (no se me ocurre otra palabra) decide darle a Chile, como medida para evitar un probable conflicto armado, "derechos de explotación" hasta el paralelo 24, es decir, otorgaba facultades a Chile para que explotaran los recursos naturales en ese área, rica en salitre.

Cuando Hilarión Daza asume el poder en Bolivia (mediante un golpe de Estado) nota la tremenda cantidad de salitre que Chile explotaba en un territorio que él consideraba boliviano, dando casi nada a cambio, y decide crear un impuesto: por cada quintal de salitre (45,5 kg) que sea extraído: La "Compañía de salitre y ferrocarriles de Antofagasta" (empresa chilena de capitales ingleses) deberá pagar diez centavos más de lo establecido por contrato. Para hacer cumplir su nueva ley, Daza amenazó a la "Compañía..." con expropiarla y rematarla al mejor postor.

Obviamente esto no cayó nada bien al gobierno de Aníbal Pinto, quien defendiendo los intereses de la empresa chilena comprometida, adujo la ley que antes dictara el ex-presidente Melgarejo. Hilarión Daza no dio su brazo a torcer, arguyendo el peregrino argumento de que ése contrato llevaba la firma de Melgarejo y no la suya, y volvió a amenazar con la expropiación de la "Compañía...". Ante la terquedad y bravuconería de Daza, Chile decide iniciar acciones armadas. En una rápida maniobra la Armada chilena toma las costas de Antofagasta y aniquila, literalmente, la resistencia de las tropas bolivianas, tomando así el control territorial de esa localidad. Hilarión Daza inmediatamente se contacta con el presidente del Perú, Mariano I. Prado.

Perú entra a la guerra

¿Por qué Hilarión Daza buscó apoyo en el Perú? En 1873, seis años antes de la guerra, el entonces presidente peruano Manuel Pardo firmó un tratado de Mutua Defensa (que era secreto, previendo un probable conflicto con Chile) con Bolivia. Se había buscado también la firma de Argentina, pero estos rehusaron pues tenían algunos conflictos limítrofes con Bolivia y dijeron que sólo firmarían cuando se hayan resuelto, por otro lado, se rumoraba de un tratado entre Chile y Brasil, hecho que influyó sin dudas para que Argentina declinara el ofrecimiento peruano.

Años después, Daza acudiría a Prado pidiendo la ejecución y puesta en marcha del tratado de Mutua Defensa, pues Chile había invadido Antofagasta. El presidente Prado anuncia el inmediato envío del Ministro de Relaciones Exteriores hacia Chile, pero con el propósito de que el Perú participe como "mediador" y se buscara una solución pacífica al lío chileno-boliviano.

Cuando el ministro Lavalle llega al puerto chileno de Valparaíso (entre pifias e insultos por parte de la población) se entrevista con el presidente Pinto y le expone su propósito, que consistía en un inmediato retiro de las tropas chilenas apostadas en Antofagasta para que el Perú adopte su papel de mediador. Aníbal Pinto calificó de inaceptable tal pedido pues conocía el tratado que Perú había firmado con Bolivia. Lavalle, en una actitud absurda, negó la existencia de tal documento. En esas circunstancias se estaba cuando Hilarión Daza, enterado de la entrevista del Ministro con el Presidente, decide declararle la guerra a Chile. Aníbal Pinto le pide a Lavalle que el Perú se mantenga como "neutral" en el conflicto.

El Ministro regresa al Perú y comunica los resultados de la reunión al presidente Prado, quien deja que sea el Congreso el que decida la posición que el país adoptaría ante la guerra. El Gobierno de Chile exige una respuesta inmediata ante el inicio de las hostilidades, pero Prado sostiene que mientras el Congreso no se pronuncie él no tomará una decisión. Chile no esperaría y el 5 de abril de 1879 le declara la guerra al Perú.

Campaña marítima

El dominio del mar era fundamental para romper así las vías de comunicación y evitar un posible desembarco en tierras propias, además de una improbable "llegada de refuerzos". En ese aspecto Chile nos superaba. Los barcos militares de la época eran (de menor a mayor capacidad militar): transportes, corbetas, monitores, fragatas y acorazados. El Perú contaba en su armada con embarcaciones hasta el nivel de fragatas, en cambio Chile era el único país de Latinoamérica en tener acorazados. Muchos historiadores concuerdan en el hecho de que Chile se preparó militarmente para enfrentarse al Perú y que Bolivia era sólo un paso previo, claro ejemplo de ello es que la toma de Antofagasta fue una masacre para los bolivianos ¿Por que Chile iba a armarse tanto si Bolivia, militarmente, no representaba ninguna amenaza? Los almirantes chilenos y los altos mandos del ejército eran enviados a Inglaterra donde recibían preparación de la poderosa Armada inglesa.

El primer encontronazo entre los barcos peruanos y chilenos se dio en Chipana, donde sólo se efectuaron algunos disparos de cañón y maniobras disuasivas como "midiendo" el poderío de ambas escuadras. El primer combate real se dio en el puerto de Iquique.

Combate de Iquique

El jefe de la Armada chilena, almirante Williams Revolledo, ordena la toma y el bloqueo de Iquique para evitar así una fuga del salitre peruano por el mar. El presidente Prado convoca al almirante Miguel Grau y lo pone al mando de la escuadra naval peruana que tenía como misión romper tal bloqueo y recuperar Iquique. Es así que Grau al mando del monitor "Huáscar" y el almirante Moore al mando de la fragata "Independencia" parten desde el Callao rumbo al sur donde los esperaban los barcos chilenos "Esmeralda" y "Covadonga". En este combate se puso en evidencia la poca preparación de la Armada peruana. Al momento del enfrentamiento las balas disparadas por los artilleros peruanos del "Huáscar" no acertaban a ningún blanco, es por eso que Grau ordena el ataque a la "Esmeralda" usando el "espolón". El espolón era como una especie de punta ubicada en el frente del barco que era usada a modo de lanza para romper el casco de los buques enemigos y provocar así su hundimiento. Grau persigue a la "Esmeralda" y logra hundirla a certeros espolonazos.

Mientras tanto, la "Independencia" iba detrás de la "Covadonga", persiguiéndola para espolonearla. El buque chileno aprovechó su menor tamaño para dirigir la persecución cerca a la orilla. La "Independencia" no notó que debido a su envergadura, una navegación tan cercana a la orilla la hacía proclive a que choque contra alguna piedra y provoque su encallamiento. Eso pasó y la "Covadonga" logró hundir así a nuestro mejor elemento naval. El barco chileno decidió regresar y apoyar a la "Esmeralda", pero ésta ya había sido hundida por el "Huáscar", por lo que decide marcharse, lográndose así una victoria peruana.  

El almirante Moore, que había sobrevivido al hundimiento de la "Independencia", regresó al Perú para rendir cuentas ante el Congreso acerca del hundimiento de nuestro barco mejor equipado militarmente. Sería acusado de negligente y además de cobarde (por lo del dicho de que "el último en abandonar el barco es el capitán") y sería arrestado. El presidente Prado, al notar que sin la "Independencia" la suerte de la guerra estaba prácticamente echada, encomienda a Grau que se dedique a atacar a la Armada chilena y ganar tiempo para la preparación del combate terrestre. Ante esta misión calificada como "suicida", Miguel Grau aceptó.

"Las correrías del Huáscar"


El monitor "Huáscar"

Como se explicó antes, el objetivo de Grau era retrasar el inminente desembarco chileno por unos días para preparar al Ejército. Grau y el "Huáscar" lograron detener el desembarco chileno por 5 meses (mayo - octubre, 1879) mediante exitosos ataques sorpresivos. El monitor "Huáscar" y la corbeta "Unión" causaban zozobra en territorio chileno atacando y replegándose rápidamente. Como era de esperarse, el presidente de Chile, Aníbal Pinto, exige explicaciones al comandante de la Armada chilena Williams Revolledo. En ésas circunstancias llega la noticia de que Grau ha logrado capturar al transporte chileno "Lima" y que se lo había llevado al Perú. Pinto se lo increpa a Revolledo quien no se explica el hecho de que dos barcos logren burlar a su Armada entera. El comandante Revolledo presenta su renuncia y asume el cargo Galvarino Riveros con un objetivo claro: capturar al "Huáscar".

El combate de Angamos

El 8 de octubre de 1879, dos divisiones de tres barcos cada una bajo el mando de los acorazados "Cochrane" y "Blanco Encalada" parten hacia Angamos. El almirante Grau, que conocía de la situación ordena al almirante Aurelio García y García, al mando de la corbeta "Unión", que regrese a las bases y organice la resistencia peruana; estaba decidido a inmolarse.

Grau y el "Huáscar" se enfrentaron primero a cuatro barcos: el "Loa", el "O'Higgins", el "Matías Cousiño" y la "Covadonga", luego llegarían los acorazados "Cochrane" y "Blanco Encalada" rodeando los seis al monitor peruano. Un cañonazo destruye la torre de mando donde se encontraba el almirante Miguel Grau y su ayudante, el teniente Diego Ferré, muriendo ambos en el acto. Asume la comandancia el teniente Elías Aguirre quien también fallecería y asumirían alternadamente la dirección del barco los tenientes Melitón Carbajal y Melitón Rodríguez, quienes trataban de atacar con el espolón a los acorazados que se encontraban rodéandolo. Más balas de cañón harían caer a la tripulación inmisericordemente. Toma el mando el teniente Pedro Garezón, que al ver imposibilitada la opción de seguir atacando pues las balas chilenas habían destrozado la artillería peruana y acabado con el espolón, toma la valiente decisión de abrir las válvulas del "Huáscar" para que se hunda en medio del mar. Los marinos chilenos evitaron la acción irrumpiendo en la cubierta del monitor y cerrando las válvulas.

Como epílogo de este combate quedaría la nota que enviara el comandante chileno Galvarino Riveros al Ministerio de Guerra de su país:

"La muerte del contralmirante peruano, don Miguel Grau, ha sido, señor comandante general, muy sentida en esta Escuadra, cuyos jefes y oficiales hacían amplia justicia al patriotismo y al valor de aquel notable marino..."

El glorioso monitor "Huáscar" está ahora en la bahía de Talcahuano, en Chile. Se explica ahora el porqué recordamos cada 8 de octubre la gesta de nuestro símbolo máximo del patriotismo nacional, Miguel Grau Seminario. 

Chile tenía el dominio del mar y ahora sólo quedaba definir el destino de la guerra en tierra.

(continuará) 

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