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El final imposible... y aplaudible

Por PaulBB - 22 de Noviembre, 2007, 20:32, Categoría: Personales

Mi alizéeísmo confeso no me deja ver más allá de la punta de mi nariz y eso a veces hace que me desconecte del mundo. Debido a los estudios sí estoy pendiente de la política, y debido a los colegas pues siempre estoy pendiente del deporte, pero donde sí perdí contacto fue en las cosas que me gustaban de niño, como por ejemplo: Los Súper Campeones.

¿Cómo olvidar esas tardes gloriosas por América TV? Media hora viendo a Oliver Aton, superestrellea del Niupi y más tarde del Cataluña y la selección de Japón, correr durante media hora dentro del área antes de sacar un zapatazo que indefectiblemente se convertiría en gol... salvo que tuviera al frente a unos inspiradísimos Richard Tex Tex o a Benji Price dispuestos a sacar la mano salvadora. "...Intercepta Bruce Harper con la cara, el rebote lo toma Paul Diamond que juega rápido hacia la banda y aparece Eddie Carter que desborda alucinantemente y saca un centro fenomenal que es pivoteado por Tom Misaki para que Oliver Aton anote el GOOOOL!!... GOOOOOL DEL NIUPI..." ¡Qué momentos! Pero hubo algo que me dejó de piedra hace unos días...

Estaba en la casa de un amigo previa celebración de cumpleaños cuando uno de los chicos me dijo: "Oye, Paul ¿Y cómo es esa nota de que todo lo de Súper Campeones era sólo un sueño?" Obviamente me quedé de una pieza. Me contó la historia: Resulta que en el primer capítulo de la historia, el pequeño Oliver sale de su casa a jugar con su balón de fútbol y llega hasta la calle; la familia Aton se acababa de mudar al nuevo barrio y se descuidaron del chiquitín. De pronto Oliver llega hasta la calle, a mitad de la pista, donde un camión lo embiste frontalmente... ¡Fatalidad! Los padres de Oliver temen lo peor pero resulta que nuestro futuro héroe estaba riéndose muy contento algunos metros más allá, completamente ileso ¿Qué había pasado? Que el camión sí había impactado a Oliver pero que éste se había salvado al interponer entre su cuerpo y el parachoques del pesado vehículo a su balón de fútbol. De ahí que en adelante, durante toda la serie, escucharíamos a Oliver decir el clásico: "El balón es mi amigo".

Ahora, ¿cómo que todo era un sueño? Pues según me contó, en el capítulo final de la historia, llegan a la final del mundial de fútbol las selecciones de Brasil y Japón. Hasta aquí todo normal pues efectivamente ahí queda la historia que todos conocemos... ¡pero! Resulta que acabados los créditos del final aparece una especie de flashback donde vemos al pequeño Oliver en una cama de hospital, con su mamá al lado, mientras le dice: "¡Mamá, soñé que jugaba la final de la Copa del Mundo!", y entonces la escena se deslizaría hacia abajo y veríamos... que Oliver no tiene piernas. Fin.

Esta ha debido ser, sin duda alguna, una de las impresiones más fuertes que he tenido en la vida, y no exagero. ¿Cómo que no tiene piernas? ¿Todo fue un sueño? Juro que casi suelto unas lágrimas porque simplemente no lo podía creer. Pero lo que más me sorprendió, ahora pensándolo en frío, es que si de verdad existe ese final pues sería simplemente el más imprevisto, genial, espléndido y chocante de todos los tiempos, dejando atrás al final de la película "Sexto sentido" de Bruce Willis. Habernos llevado durante decenas de capítulos, viviendo la emoción y oliendo el pasto recién cortado, quedó reducido de golpe... a un sueño. Los desafíos a Benji; los duelos contra Steve Hyuga y el Colegio Franco-canadiense; la lealtad de Andy Johnson, del Colegio Alemán; la picardía de Armand Calahan, del Furano; las piruetas de Masao y Kazuo Koriotto, del Hanawa; y luego ya crecido enfrentando a la Alemania de Karl Heinz Schneider "El Kaiser", la Italia de Gino Hernández, la Francia de Pierre Le Blanc "El Cid"... Pero nada de eso importa ya. Oliver sólo soñaba y era inválido.

Sea o no sea cierto el final (del cual todos dicen haberlo visto pero no hay ningún video que lo pruebe) ya es casi una leyenda urbana. Sólo me queda aplaudir al genio creativo de Yoichi Takahashi, si es que es cierto, o aplaudir al que se inventó toda esta historia porque de verdad es memorable. De todas maneras, una serie de la categoría de Los Súper Campeones no podía dejar de tener un final para la discusión ¿no?

Nos leemos.

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