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¡A la reja!

Por PaulBB - 17 de Octubre, 2008, 11:39, Categoría: Opinión

El jueves 16 de octubre ha sido una fecha especialmente significativa: la conductora de programas de espectáculos Magaly Medina, la popular "urraca", ha sido condenada a cinco meses de prisión efectiva; es decir, 152 días en la cárcel para mujeres, por el delito de Difamación en agravio del futbolista peruano Paolo Guerrero, delantero del Hamburgo de Alemania. Ésa es la noticia que me voy a permitir comentar, señalando también la poca racionalidad de sus seguidores y sus miserables argumentos.

"Magaly no puede estar presa". Bueno, esta afirmación no resiste el menor análisis pero sirve para poner al día a los lectores que desconocen el tema. La señora Medina es conductora de un programa de farándula que se ocupa de los personajes del espectáculo y del deporte. Se caracteriza por poner al descubierto a los actores, futbolistas y vedettes, en situaciones embarazosas: infidelidades, escándalos y exabruptos provocados por el licor, son parte de la materia prima de la que se nutre. Pero aparte de su programa de televisión también tiene una revista, donde se ocupa de los mismo que lo de la tele, pero con fotografías. Justamente, su revista publicó fotos de Paolo Guerrero y una chica mientras salían de un pub a las 2:00 am. ¿Y qué tiene de extraño? Que Paolo debía permanecer en la concentración de la selección nacional, lo que implicaba aislamiento total en un hotel, pues al día siguiente Perú jugaba contra Brasil por las eliminatorias para el mundial de fútbol, en Sudáfrica. El futbolista acusó a la periodista de difamación pues sostenía que esa foto había sido tomada con anterioridad y no a las dos de la mañana, sino a las ocho de la noche. Como la señora Medina no quiso rectificarse en sus afirmaciones, Paolo le entabló un juicio que devino en la condena antes mencionada.

Magaly Medina ha tenido 13 procesos judiciales acusada por este tipo de casos -difamación, calumnia, injuria- y dos condenas, ambas con prisión suspendida, es decir, sin cárcel, sólo pagando reparaciones civiles (multas). Considero que afirmar que "Magaly no puede estar presa" es una memada más del ciudadano mal alimentado, y por ende, idiota. La Medina cree que puede campear a sus anchas mofándose de las personas y siempre salir indemne cada vez que quiera, sólo pagando multitas risibles. Esta vez le cayó el guante. Ella suele justificar sus reportajes diciendo que se trata de temas de "interés público".

"Lo que yo hago no es delito porque es de interés público". Aquí la señora Medina lanza una mentira más grande que un estadio. Las leyes peruanas son muy claras en ese aspecto: "Son de interés público las actividades realizadas por un funcionario público". Y un funcionario público es una persona que trabaja para el Estado, nadie más. La Medina confunde el interés público legalmente interpretado como lo que ella entiende por eso. Es como si alguien pensara que un patólogo se encarga de estudiar a los patos. De lo que ella se ocupa es del morbo social, de lo que la gente silvestre quiere ver, de los chismes y la vida de los famosos. Eso, señora Medina, no es de "interés público".

"La encarcelación de Magaly es un atentado contra la libertad de expresión". El honor y la dignidad de las personas está garantizada por la Constitución. Magaly Medina anda por el mundo dando cátedras de lo bueno y lo malo, lo moral y lo inmoral, señalando los defectos y riéndose de las desgracias o problemas de los "famosos". La libertad de expresión es una cosa, pero lo que hace la Medina es otra, no por algo ya ha sido condenada por este tipo de hechos. La libertad de opinión no está en discusión, pero si tienes un programa de televisión donde exhibes la miseria humana como si fuera un circo entonces ya no puedes esgrimir tal defensa.

"No se le puede poner a alguien cinco meses de cárcel". El mandato privatorio de libertad en el delito de difamación puede ser de uno a cuatro años, siendo prerrogativa del juez disponer del tiempo de condena. Se puede poner hasta un día de cárcel, otra cosa es que casi nunca se haga. Basta ver en Estados Unidos por ejemplo, las mismas celebridades pasan algunos días o semanas en prisión, además de pagar multas importantes. Magaly Medina ha sido condenada a los cinco meses y a pagar 80 mil soles de reparación civil (aproximadamente 28 mil dólares).

"Basta con ponerle una multa". En ese aspecto puedo coincidir, pero no con las multas de risa que impone el Poder Judicial. 80 mil soles le tiene que pagar la Medina a Paolo Guerrero en este, ¡su decimotercer proceso judicial! Soy parte también de aquella corriente que no cree que el delito de difamación debería estar sujeto al Código Penal, sino al fuero civil, y que las faltas deban acarrear sólo multas. Pero multas en serio, de cientos de miles de soles, que sirvan de escarmiento real y que hagan pensárselo dos veces a quienes quieran ir hablando de los demás. Pero como no es así, pues venga la cárcel y a rezarle a la Virgen de las Mercedes.

"Todo esto es una cortina de humo para distraer a la opinión pública". La sentencia se da en un momento en el cual el Gobierno está en un momento de zozobra, es cierto. Pero, entonces, ¿había que esperar que pase el temporal para que la juez sentencie a la Medina? ¿Hay que esperar a que se acaben las denuncias de corrupción para emitir un fallo? ¿Le decimos a Paolo Guerrero: "espérate, compadrito, que se calmen las aguas y vemos tu caso en tres años"? El encarcelamiento de Magaly Medina ha coincidido con todo el escándalo de Rómulo León, pero es sólo eso, una coincidencia. ¿Cómo lo sé? Porque la Medina ha acudido recién a escuchar su lectura de sentencia, la tercera vez que ha sido notificada de que lo haga pues en las dos anteriores se sentó en los avisos y no le dio la gana de ir, haciéndolo ahora porque si no iba la iban a llevar enmarrocada, osea, a la fuerza. Es gracioso también que la Medina hable de cortinas de humo, cuando fue justamente a ella la que se le acusaba de lo mismo cuando hacía sus famosos destapes en los momentos más duros del gobierno de Fujimori. Ella juraba por todo el santoral que no tenía nada que ver, ¿le creemos? Allá los ingenuos y desdentados.

Quedan dos cosas por decir. Primero quiero remarcar la notable pendejada de la que hace gala todos los días el célebre César Nakasaki, abogado de Magaly Medina. Y uso ese término para referirme a su viveza, a su chispa, a su ingenio y habilidad. Nakasaki tiene la destreza y habilidad de las ratas, siempre despierto y listo ante cualquier contigencia. Lamento de verdad nunca haberlo tenido como profesor en las aulas, sus clases han de haber sido riquísimas. Es el "criollo" intelectual, el avispado de traje y corbata, el de verbo afilado y de argumentos eficaces. Este japonés, también abogado defensor de Alberto Fujimori, sostiene que hubo una serie de irregularidades en el juicio y la sentencia de su cliente, Magaly Medina. Que la jueza que dictó el fallo era suplente, que luego ya no era suplente sino sólo técnica, que no le han dejado interrogar a Paolo... Sí, cuñadito, sigue tu camino nomás. Nakasaki siempre está metido en todos los casos importantes de Lima, que involucran a personajes importantes de la política o el espectáculo, pero nunca gana un caso. Es como el futbolista que hace un jugadón y se lleva a todos los jugadores del equipo rival pero nunca mete el gol.

Y otra cosa: ahora se escucha que la Medina podría transmitir su programa diario desde la cárcel. ¿No digo que Nakasaki se las sabe todas? Sostiene que la Medina ha perdido su derecho a la libertad pero no su derecho al trabajo. Si las autoridades del penal aceptan que una reclusa transmita un programa de televisión en vivo es simplemente porque no aguantan la presión de la gente fanática de Magaly y no tienen pantalones; en otras palabras, serían unos tetudos monumentales. Hay otras necesidades para los internos de una cárcel más importantes que instalar un set de televisión ahí, ¿no? Me parece que sí. Y si ya, el director del penal fue un tetelemeque que permitió esta sinvergüencería, entonces que aprovechen y hagan un Big Brother.

Raro país en el que nací. ¡Salud, maestro!

Nos leemos.

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