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Sobre el machismo (en serio)

Por PaulBB - 30 de Octubre, 2008, 14:02, Categoría: Opinión

Y aclaro porque en una entrada pasada hable de ciertas "actitudes gays", que por si no se dieron cuenta fue todo en plan de joda, osea, fue sólo humor.

Esta vez si quiero tocar el tema en serio, como se debe, sobre todo por tratarse de una cosa que lejos de ser algo ya desterrado se pone en relieve en cualquier momento y cualquier lugar, sin importar la condición social o el credo. Es feo esto de vivir en una sociedad donde la figura del "macho" es respetada, y más que eso, los mismos hombres buscan ser machos y hacerlo notar en cualquier oportunidad.

Para empezar me gustaría plantear la posibilidad de que este tema, de que el hombre sea superior a la mujer, esté incrustada en nuestros genes, osea, sea cuestión de herencia biológica. Tal como los pumas están diseñados para cazar, y las mariposas salen de las crisálidas para volar, ¿está en nuestros genes la orden de que el hombre nació para ser el jefe?

Para esto hay que voltear la cara hacia el mundo animal. Observemos a los depredadores máximos: los leones. El Rey de la selva tiene un séquito de hembras a su disposición, que se encargan de cazar y cuidar a las crías, mientras que el macho cuida de la manada de las amenazas de otros leones. Situación similar la de los hipopótamos y los gorilas. ¿Entonces la naturaleza escribe en el ADN esta supremacía del macho por sobre la hembra? Definitivamente no. Siguiendo con los carnívoros encontramos a las hienas, donde una hembra es la que dirige a la manada y los machos son sólo seres útiles para la reproducción, sin mayores prerrogativas dentro del grupo; igual pasa con los elefantes, las hormigas, las abejas y muchas sociedades más.

Si no es por herencia biológica entonces es muy probable que sea por herencia social: la educación. Desde muy pequeños se nos enseña que el hombre debe tener tales o cuales actitudes, y las mujeres otras. Está muy mal visto que un niño juegue con muñecas, practique ballet o llore cuando algo lo apena o le duele, inmediatamente el mismo padre -e increíblemente a veces la madre también- le suelta frases del tipo "no te portes como una mujercita". Este método cavernario de crianza no hace sino conseguir que un niño, y posterior hombre, siempre esté ocultando sus sentimientos por temor a lo que le podrían decir sus congéneres o la sociedad en general. La sensibilidad en un hombre es ridiculizada por los mismo hombres. Miremos un salón de clases, donde los niños siempre están buscando al más débil para atacarlo y así librarse de ser el maricón de la clase. Esto alentado muchas veces por los profesores que consideran normales estos comportamientos. Un hombre tiene que demostrar que es hombre, y qué mejor forma de hacerlo que señalando al que no lo es.

Por si no fuera poco esta andanada de anormalidades en las escuelas, luego sigue el comportamiento aprendido en la casa. Cuando un niño hace alguna travesura, ¿qué es lo que escucha de la madre? El infaltable "cuando regrese tu papá se va a enterar de esto" es típico de las mujeres machistas inconscientes. ¿Por qué el padre es el que tiene la autoridad en el hogar, si es la madre la que se encarga del manejo absoluto de éste? De este modo la autoridad plena de la madre es socavada por ella misma, alentando en los menores esta idea errada de quién es el que manda en la casa. Está impregnado -sobre todo el las sociedades conservadoras- el pensamiento de que el hombre es el que debe mantener a la mujer. Basta con preguntarles a sus conocidas, estoy absolutamente seguro de que más de una sueña casarse con alguien que la mantenga y que la proteja. ¿Hasta qué punto es positivo este afán en una mujer?

Este es otro fruto podrido del árbol torcido sostenido por las raíces machistas que absorben el agua inmunda de una sociedad estulta. A los hombres se les enseña a ser el pilar de la casa, el que todo lo puede y nada teme, el caballero que rescata a la princesa, el que no debe fallar. Esta visión no hace sino generar mujeres que se sienten desvalidas e indefensas si no tienen un hombre a su lado para que las sostenga. ¿Esta debilidad femenina es real? Claro está que no. Las mujeres son igual de capaces que los hombres en casi todos los aspectos de la vida, superiores en otros e inferiores en algunos más (el plano del esfuerzo físico, por ejemplo). Sin embargo, esta irrupción abrupta de las mujeres en los campos que hasta hace algunos años eran exclusivos de los varones, ha generado un despelote social y un conflicto interior en "el macho alfa". Si un hombre ya no es el único que sostiene económicamente al hogar, si los hijos acuden a la madre para resolver sus problemas emocionales por una cuestión de afinidad, si ahora compiten laboralmente con mujeres, entonces ¿qué pasará con los hombres? ¿Cuál es el destino del macho? Ante esta perspectiva de convertirse en un inútil desposeído, el hombre reacciona con la única arma de la que casi es propietario exclusivo: la violencia. La impotencia degenera en el maltrato hacia las mujeres, que vencen en una guerra idiota que los hombres nunca debieron haber declarado. Los golpes y los gritos a veces son las únicas armas -que lamentablemente pueden ser muy eficaces- que esgrimen ante sus nuevas "rivales".

Felizmente las cosas en el Perú están cambiando para bien, y estos fantasmas cada vez son menos. Pero no podemos decir que estamos cerca de erradicarlos por completo. Sociedades machistas en extremo, como la española, la mexicana o la chilena, parecen reacias a aceptar que felizmente el mundo evoluciona, y que los grilletes que una vez nos sujetaron son ahora nudos imaginarios que está en nosotros dejar de ver de una vez y para siempre.

Yo no quiero que un patán someta a mis hermanas o a mis hijas, espero que ustedes tampoco.

Nos leemos.

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