Haciendo una especie de "flashback" logro recordar la única vez que sentí que se me aceleró el corazón -retumbando como un gong dentro de mí- y se me erizó la piel, al escuchar una pieza musical. Fue cuando escuché por primera vez Le souvenir de ce jour de Jenifer. Me sentí emocionado, inspirado, sobrecogido; una amalgama de sensaciones difíciles de describir y que creí que no iba a sentir de nuevo en mucho tiempo, al menos no en esa intensidad.
Pero hace unos días estaba haciendo zapping, aburrido, y lo dejé en un programa que siempre había pasado de largo: "Palco estelar". Es un programa de la cadena estatal TV Perú dedicado a transmitir... ópera. Yo siempre había dicho: "¿Ópera? Puaj, ¡cosa más aburrida que esa no hay!" pero esta vez lo dejé, no sé por qué, pero lo dejé. Pensé en las tantas veces que me había dicho a mí mismo que la ópera era una cosa horrible y adormecedora pero sin siquiera haber visto completa una interpretación. Me sentí un gilipollas al desdeñar algo que ni siquiera me había tomado el trabajo de ver completo. Así que lo dejé, convencido de ver al menos un bloque del programa para reafirmar mi posición -esta vez con fundamentos- de que me aburría. El conductor anunció una presentación en Alemania, de 2006, del tenor mexicano Rolando Villazón y la soprano rusa Anna Netrebko cantando O soave fanciulla, de Puccini.
Cuando vi tantos músicos en escena me impresioné un poco, y cuando Villazón inició sentí una descarga eléctrica, incluso me miré la mano para comprobar si no había metido los dedos en un tomacorriente. No, mi mano estaba a salvo, pero yo estaba boquiabierto... hasta que escuché a Anna. ¡Gonnnng! Acojonante, no encuentro otra palabra. Aparte de que Netrebko es supremamente hermosa, su voz y canto me dejaron frío, y cuando cantaron ambos a la vez fui casi presa de un ataque lacrimógeno. Me quedé inmóvil los minutos que duró el bloque, y cuando terminó me di cuenta de que había estado viendo todo con los ojos y boca escandalosamente abiertos. ¡Qué belleza!
Luego de que acabó el programa reflexioné en por qué antes me había parecido una cosa desdeñable -la ópera- y ahora me había impactado casi hasta llorar. Concluí de que esta vez había aceptado ver el espectáculo con un ánimo receptivo, dispuesto a escuchar aunque no me guste, para poder así formarme un verdadero juicio de valor, a diferencia de las otras veces cuando ya estaba pensando en que era una cosa inaguantable. La ópera me había vuelto a abrir los brazos luego de tantos rechazos míos, y esta vez la abracé. Y comprobé que su abrigo no era de púas que me harían alejarme al instante, sino de la seda más fina.
Esto no significa que ahora me dedicaré a propalar las maravillas de la ópera por el mundo pues yo sigo adorando a Jenifer y a Andrés Calamaro, pero me he dado cuenta de que la ópera es un género hermoso, y que sólo nos pide que le demos una oportunidad. Y en ese sentido me tomo la libertad de enseñarles algunas cosas: Cuatro videos en Youtube, de corta duración, para que le den ustedes la oportunidad que yo le di. Si no les gusta está bien, pero al menos terminen de ver y oir con atención cada video para que así justifiquen su posición.
Click en los títulos para ver el video
(¡Háganlo! No tienen nada que perder)
Primer video: La soprano rusa Anna Netrebko -bellísima- interpreta Oh mio babbino caro, de Puccini. Este fragmento ha sido utilizado en infinidad de comerciales y películas, al menos instrumentalmente, y es de los más conocidos. Anna no es la mejor soprano del mundo, muchos afirman que no llega al top ten, pero a mí me encanta. Su presencia y su modo de actuar en el escenario la convierten en una gran intérprete y actriz, cosa que no muchas soprano logran ser.

Oh mio babbino caro
Segundo video: El tenor lírico mexicano Rolando Villazón canta La Danza, de Rossini. Villazón tiene una voz que impacta y a veces es hasta dramática; su versión de La Danza es muy buena para unos y malísima para otros. Muy buena porque invita a la gente a que se involucre con él, que cante y que aplauda, además de gesticular bastante. Y muy mala, por lo anterior mencionado. Rolando no es el tenor acartonado e impasible que es ajeno a lo que opina el público, él se involucra, y es justo eso lo que le achacan sus detractores. En todo caso es subjetivo, pero lo que más me sorprende es que muchos de los que hablan mal de él son los mismos mexicanos. Yo me sentiría orgulloso si fuera peruano.

La Danza
Tercer y cuarto video: Juan Diego Flórez, nuestro tenor nacional, canta dos temas: uno no precisamente parte de alguna ópera y el otro, el mismo que catapultó a la fama a un joven Pavarotti: Ay Jalisco no te rajes y Pour mon âme, de Donizetti y su obra La Fille du Regiment. Juan Diego es considerado el mejor tenor ligero del mundo y el mejor "rossiniano"; es decir, el que mejor interpreta las obras de Rossini, cuya característica principal es su dificultad en la ejecución por los agudos. Flórez fue considerado por el mismo Luciano Pavarotti -en vida- como el que sería su sucesor natural cuando él ya no esté, lo que lejos de generar una presión en el peruano lo acicatea para lograr presentaciones formidables. Asímismo, Flórez ha sido el único tenor en 75 años en lograr un bis (repetir una interpretación luego de haberla acabado sin que la obra haya concluído) en La Scala de Milán, templo del bel canto. Por si querían contratar a Juan Diego para un espectáculo les dateo que tiene la agenda copada hasta el año 2018 o.O!

Ay Jalisco no te rajes
Tema originalmente cantado por el mítico Jorge Negrete
Pour mon âme
Donizetti, La Fille du Regiment
Esto es todo. Si les quedó el bicho de la curiosidad adentro pueden husmear en Youtube para descubrir a verdaderas glorias de este género como Pavarotti, María Callas, Plácido Domingo y otros más. Yo lo estoy haciendo.
Nos leemos.
PD: El nombre del título es una broma, ¿así no cantan los tenores? :D!