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Julio del 2009

¿Y si nos quedamos sin combis?

Por PaulBB - 26 de Julio, 2009, 12:35, Categoría: Opinión

Estos últimos sucesos ocurridos respecto del problema del transporte público en el Perú podrían traer consecuencias muchísimo más graves de lo que el común de la población cree. Hemos visto los paros del sector, algunos con más éxito que otros, desde "fuera", cuando la verdad de la milanesa es que resulte lo que resulte nos va a tocar mucho.

El problema tiene muchas aristas, no sólo lo pésimo del servicio, o los continuos accidentes que casi siempre terminan con víctimas fatales, sino también el precio de los pasajes, el nuevo reglamento de tránsito -que por fin tendrá un apartado dedicado al peatón- y la posibilidad de desplazamiento de los peruanos, en general. El asunto se tiene que ver desde la perspectiva de los usuarios y de los transportistas.

Empecemos por los segundos. Hay dos cosas que desde mi punto de vista tienen agarrado del cogote a los transportistas: el precio del petróleo y las infracciones al reglamento de tránsito. El precio de galón de petróleo ronda los 10 soles y las populares "coasters" (cústers) gastan por día de trabajo, alrededor de 150 soles, una barbaridad de dinero. Ustedes dirán: ¿"Y a mí qué"? Pues bien, considerando los gastos adicionales a los propietarios (por que la mayoría de dueños de este tipo de vehículos no manejan ni cobran) como el pago del conductor y cobrador, sus respectivos viáticos y algunos gastos adicionales (frenos, aceite), están percibiendo al día entre 80 y 120 soles. Siguen pensando: ¿Y a mí qué? Que con ese ingreso es imposible pensar en una mejora del servicio, que se traduciría en vehículos aptos, pues lo que les entra mensualmente no es algo como para hacerse rico. Los repuestos para las reparaciones de estos carritos son bastante caros, y ni que se diga de las papeletas y las coimas a los policías,

Pero analicemos ahora del lado "usuario". ¿Cuánta gente puede decir que disfruta el viaje en combi? Primero está el tamaño del vehículo: yo mido 1.80 m. y me es bastante jodido sentarme en cualquiera de los asientos sin que mis rodillas me pasen la factura, y muchas veces a estos carros les ponen más asientos de lo que deberían tener y terminan pareciendo transporte escolar. Los conductores... bueno, a veces parece que en el Perú regalaran las licencias de conducir. Estos señores pasan de 0 a 90 km/h, y viceversa, más rápido que Schumacher en su apogeo. Y los cobradores ya son un nuevo especímen en la sociedad. Antes había dos categorías de personas: las personas de bien y los malvivientes. Pero los cobradores de combi han aparecido como una clase emergente ubicándose en la zona media; trabajan, y en eso coinciden con la gente de bien, pero tienen la pinta, el lenguaje y los modales de los malvivientes.

Hasta aquí la cosa parece fácil. Si las combis, y el transporte público en general es tan malo, ¿por qué no iniciamos una reforma total y las eliminamos? Aquí algunas razones por las que es  casi imposible hacer lo mencionado:

  • En Lima te paras en una esquina y aparece el carrito que te lleva a tu destino. La proliferación del transporte público hacia cualquier destino nos ha facilitado increíblemente la vida. Esto no es como EE.UU. donde pasa un bus cada media hora que te deja en un punto y luego tienes que tomar otro bus para que te acerque a tu destino, porque luego tienes que caminar. Acá por un par de monedas te puedes ir de punta a punta de la ciudad, y hasta te pueden dejar en la puerta de tu casa, dependiendo de dónde vivas.
  • Si desaparecen las combis olvídate de pagar tu sol o sol veinte. Si el precio del pasaje es tan bajo es por la enorme oferta de vehículos que hay. Si una determinada empresa sube el pasaje pues quedan dos o tres más que hacen la misma ruta y que puedes elegir. De la Av. La Marina hasta Pardo, en Miraflores, te pueden cobrar 1.50 mientras que un taxi no te baja de 10 soles. Si tu economía te permite costearte taxis todos los días entonces te felicito. Cinco días a la semana, veinte días al mes hacer ese trayecto ida y vuelta te sale 400 soles. Si usas transporte público te sale 60 soles.
  • ¿Qué hacemos con todos los conductores y cobradores desempleados? La mayoría de esa gente se dedica a ese trabajo porque no está calificada para otro. Si les quitamos sus herramientas los condenamos indefectiblemente a la delincuencia. Y no sólo a ellos directamente, también a su familia. Y si no se vuelven delincuentes se volverán vendedores ambulantes o cualquier otro negocio por el estilo, que al final perjudica al país. Sí, si se quedan sin trabajo nos hundimos todos. ¿No me creen? Veamos, si esa gente se queda sin ganar dinero entonces van a comprar menos, por lo que las empresas deberán producir menos, y si las empresas producen menos entonces necesitan menos trabajadores por lo que habrá despidos y así sigue la cadena. Así de grande es el grupo de gente que vive directamente del transporte.

Siendo sincero, yo estoy del lado de los transportistas. ¿Me jode el servicio? Sin duda. ¿Me jode viajar todos los días en un vehículo minúsculo? Por supuesto. ¿Quiero que esto mejore? Claro que sí, como todo el mundo. ¿Entonces? Creo que los medios que se están utilizando para hacer que esto cambie son tirados de los pelos. Elevar las multas por infracciones de tránsito es una cosa absolutamente idiota.

He visto muchas veces a los policías de tránsito agazapados entre árboles para atrapar a cualquier vehículo, haya cometido una infracción o no, para aplicarle una papeleta. Y si no te aplican la papeleta ellos no se van con las manos vacías, mínimo le sacan a los transportistas 20 solcitos, dependiendo de la infracción, para dejarlos proseguir su camino. Por eso para mí, todos, absolutamente todos los policias de tránsito, hombres y mujeres, son unos reverendos hijos de puta. Y si el que está leyendo esto es un policía de tránsito, o familiar de uno de ellos, pues que se la sople. Pregúntale a tu viejito cuántas veces le han roto la mano, y si te dice que nunca entonces te está mintiendo, créeme. Yo he visto por lo menos unas 6 veces cómo esos cerdos chupasangre se aprovechan de su posición. Ahora mismo recuerdo vivamente un diálogo cortito y ejemplificador, que me indignó tanto que le menté la madre al policía y casi me llevan detenido:

Policía: Te vas al depósito, la papeleta es de 680 soles.
Conductor: No pues jefe, no sea malo, esta tarjeta todavía tiene validez, acá está la resolución.
Policía: Nada, a llorar al río.
Conductor: Por favor jefe...
Policía: Habla, cuánto es tu cariño.
Conductor: Le doy veinte solcitos pues jefe...
Policía: ¿Estás loco? La papeleta es de 700 y quieres darme una limosna. Cien luquitas, y somos dos, ahí está mi compañero...
Paul (sentado detrás del conductor): ¡Ladrón conchetumadre, te voy a denunciar por coimero!

El objetivo de esos marranos y marranas -sobreentiéndase "polícías"- es el de sacarle dinero a la gente bajo cualquier pretexto. Que si las luces, que si el botiquín, que un foquito no prende, que si la placa está despintada... Por eso, ahora que han subido las multas, ¿se imaginan cuánto van a subir las coimas? Y otra vez ustedes dirán: "Si no quieren pagar multas ni coimas, entonces que no cometan infracciones". Ante ese argumento yo no tendría nada que objetar, salvo que esa solución sólo sería aplicable si viviéramos en una ciudad normal, y Lima es todo menos una ciudad normal. En una ciudad normal hay escuelas para capacitar a los conductores y cobradores, las vías están correctamente señalizadas y en buen estado, y los policías de tránsito no son unos hijos de perra. Acá las pistas tienen más huecos que medias de vedette, pagando cien soles te dan tu licencia de conducir sin necesidad de dar el examen de manejo y otras perlas más.

Estamos ante un problema que se muestra sin solución. Sólo se me ocurren dos que podrían tener un efecto encadenador: bajar el precio del combustible que usan estos vehículos, en este caso el petróleo -mediante la reducción del ISC-, e impulsar la migración masiva hacia el empleo del GNV o GLP. Si baja el combustible entonces a los transportistas les entra más billete al bolsillo, que podrían utilizar en la compra de nuevos carros, medida obligatoria si el gobierno diera un plazo razonable (digamos hasta el 2015) para deshacernos de tanta chatarra. Obviamente el plan incluiría un mejoramiento total de las vías y una escuela nacional de conductores y cobradores. Y por supuesto, que los policías dejen de recibir un porcentaje por las papeletas que ponen, y lo mismo los municipios, que incluso tienen en su presupuesto anual el dinero que les entra por concepto de multas de tránsito. ¿No lo sabían? ¿Alguna vez han visto individuos uniformados de azul y chalequito fosforescente con el rótulo de "inspectores de tránsito"? Bien, a esos sujetos las municipalidades les dan una cantidad de multas que deben poner a los vehículos que puedan atrapar durante el día, por ejemplo cincuenta papeletas. Estos tíos tienen que poner cincuenta papeletas al día, obligatoriamente, para llenar las arcas comunales; es su tarea. Según el nuevo reglamento de tránsito, que entró en vigor el martes 21, los inspectores ya no pueden poner multas, pero hoy yo ví en el Callao a varios de estos tipos parando a los carros.

Al final esta entrada se ha hecho larguísima y no sé cómo terminarla puesto que el problema es demasiado complejo.

¿Y ahora qué hago?

Mejor no hago nada. Los leo.

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"Harry Potter y una mala película"

Por PaulBB - 15 de Julio, 2009, 17:33, Categoría: Miscelánea

Bueno, por fin acabó la espera y fui a ver la sexta película del mago más famoso después de Merlín: Don Harry Potter. Adelanto mi conclusión para el que no quiera leer la entrada: Del 1 al 10, para mí tiene un 6.

Y el seis es porque la película utiliza los nombres originales de los personajes y porque los efectos especiales son notables, si no esta producción no sería recomendable ni para los fanáticos o seguidores (entre los que me incluyo).

Tal vez sea demasiado duro, porque las actuaciones no son malas -contando con el hecho de que los diálogos de los personajes son pocos si tomamos en cuenta las dos horas y media de la película-, la fotografía es sobresaliente, la banda sonora es correcta y los efectos visuales -antes mencionados- no pierden el paso. Vamos, para alguien que vea la saga "Harry Potter" por primera vez con esta película puede creer que está muy bien hecha. Pero para los que nos hemos devorado los libros, y vivido -y emocionado- como unos enanos las aventuras del mago, nos deja un sabor agrio que la adaptación haya sido tan chata.

Es cierto que un libro de 600 páginas no se puede poner completo en la pantalla y es lógico que se corten episodios, se alteren diálogos y se modifiquen cosas. Lo que no me gusta es que no se haya tratado de trasladar la esencia del libro. El punto culminante es la muerte de Dumbledore, que en la historia es uno de los dos eventos trascendentales y capitales de la saga (el otro es el enfrentamiento final de Potter y Voldemort), pero que en esta producción parece algo que bien pudo ser editado, y que no llega ni a la mitad del nivel alcanzado con la presentación de la muerte de Sirius Black en "H.P. y la Órden del Fénix". Hechos tan cargados de emotividad como la pelea en Hogwarts luego de que Dumbledore y Potter cogen el guardapelo (pelea que ni siquiera está en la película), el sectumsempra que recibe Malfoy, el felix felicis que toma Harry (malísimamente representado en la pantalla), etc, etc, etc...

Y eso sin considerar detalles que se vienen repitiendo desde "HP y el Prisionero de Azkaban", como el hecho de que las túnicas no existen en Hogwarts, o que Dumbledore y Harry se hayan "aparecido" en la torre del castillo (¡WtF! ¡Ya lo dijo Hermione como cien veces: Nadie puede aparecerse o desaparecerse en los terrenos de Hogwarts! Por eso en el libro ellos se aparecen en Hogsmeade y luego vuelan en escoba al colegio) y más cosas. El director se ha centrado más en la vida amorosa de Ron y Harry (con una escena inicial absolutamente innecesaria -además de inventada-, con Dumbledore recogiendo a Harry en una estación de metro) y ni eso se ha hecho bien. Practicamente es como si Ginny un día se hubiera despertado enamorada de Harry así como así.

Lo bueno: Los primeros 3 minutos, con esa vista trepidante de Londres desde detrás de la máscara de un mortífago. Eso hace presagiar que se viene un peliculón, pero nada más alejado de la verdad.

Lo malo: La poca sensibilidad para plasmar en la pantalla lo que dice en el libro.

Lo feo: Que se hayan inventado partes absolutamente anodinas.

Creo que no le pondría ni un 6 a la película. Me gana mi corazón de seguidor.

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