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13 de Octubre, 2009

Un cuento ilustrado...

Por PaulBB - 13 de Octubre, 2009, 15:01, Categoría: ¿Musi...qué?

Nemorino es un muchacho que trabaja en el campo. Pobretón y con fama de tonto, vive perdidamente enamorado de la muchacha más linda de la aldea: la tan bella como inteligente, Adina.

Adina es un chiquilla vivaz, y está más interesada en el día a día que en corresponder al amor de Nemorino. Aunque ella no está enamorada de él, le guarda cierto afecto por ser un muchacho inocente y bueno.

Un día Adina comparte con el resto del pueblo un cuento. Trata acerca de la historia de Tristán e Isolda. Tristán moría de amor por ella, mas la señorita no quería saber nada de él. De pronto, Tristán se entera de la existencia de una poción milagrosa, un elixir que al beberlo haría que Isolda se enamorara de él. Tristán consigue la bebida y se la toma, y en el acto Isolda cae rendida a sus pies, y viven amándose hasta el fin de sus días.

Nemorino se siente identificado con el relato y está pensando en la posibilidad de que ese brebaje exista y en la forma de hacerse con él.

Mientras tanto ha llegado al pueblo el ejército al mando del sargento Belcore, un varonil y gallardo militar que queda inmediatamente prendado de Adina.

Ni corto ni perezoso, Belcore le declara su amor ante la tremenda sorpresa de Nemorino. Adina, al ver el porte del sargento, también se interesa y coquetea con Belcore.

Mas el regimiento no puede detenerse, Belcore debe partir pero le promete a Adina regresar pronto para finiquitar el compromiso.

Se marcha el batallón y Nemorino se arma de valor y le habla a Adina, le vuelve a confesar su amor y el hecho de que no puede vivir si no es junto a ella. Adina, comprensiva, le explica a Nemorino que no puede quererlo: se confiesa como una chica caprichosa y que Nemorino a su lado sólo sufriría. Le aconseja que en vez de estar perdiendo el tiempo con ella, vaya a la ciudad a ver a su tío, que está muy enfermo, y le recuerda que más le vale estar ahí si no quiere que le deje la herencia a otras personas. Nemorino le recuerda que nada le importa, ni el dinero ni nada, si ella no lo ama. Un poco cansada ya, Adina le repite que no albergue esperanzas y lo despide, dejando desolado a Nemorino.

Mientras tanto ha llegado al pueblo uno de esos personajes típicos que pregonan vender curas y ungüentos contra todos los males, un charlatán a carta cabal llamado Dulcamara que ha provocado gran estrépito con su llegada.

Nemorino, al escuchar la fama de Dulcamara, cree ver una luz y le da el encuentro para preguntarle si acorde a su gran fama, tendría también "la poción milagrosa de la Reina Isolda". Dulcamara no tiene ni idea de lo que le habla Nemorino, pero a medida de que el chico le explica las virtudes del elixir, el mercader se da cuenta de que es la oportunidad precisa para consumar otro engaño y le cuenta que él vende tal bebida, y es más, él mismo la prepara.

Nemorino no puede más por la alegría, y tras pagar todo lo que tiene en los bolsillos se hace con la botella. Dulcamara le explica que para que la bebida haga efecto, bebida que en realidad es sólo vino, tiene que beberla y esperar un día entero, tiempo tras el cual la chica que el quiera se enamorará de él, y de paso bastará para que el charlatán se haga humo y no ser pillado en su engaño.

Dichoso Nemorino se deshace en agradecimientos y bendiciones para con Dulcamara, y se bebe la botella.

En eso aparece Adina que lo mira con extrañeza, pues el vino ha hecho efecto en el muchacho, quien zigzaguea y se ríe solo, convencido de que son los efectos del elixir. Nemorino tiene un plan: decide comportarse totalmente indiferente con Adina, casi como si no existiera, para que ella no sospeche de la magia que acaba de realizar.

La estrategia resulta a medias, pues Adina nota que Nemorino no le hace caso y actúa como si ella ya no le importara. Desconcertada y molesta, encara a Nemorino -ya sabemos cómo son las mujeres- y le pregunta el por qué de su actitud. Él le contesta que las penas que lo agobiaban pronto desaparecerán, y que para mañana todos sus problemas habrán desaparecido y será un hombre dichoso.

Adina se toma el gesto de Nemorino como una afrenta y decide vengarse de él. A la sazón regresa el sargento Belcore que sigue empeñado en enamorar a la bella chica. Ella nota la situación, y teniendo a Nemorino cerca le contesta al sargento que está dispuesta a casarse con él.

Nemorino se derrumba al oir las palabras de la doncella...

Mas Belcore está jubiloso. Al preguntarle a Adina para cuándo se casarán, ella le responde que en seis días estará lista. Nemorino siente que le vuelve el alma al cuerpo y ríe como un loco, pues sabe que la poción que le dio Dulcamara sólo tomará un día en hacer efecto, y que para entonces el matrimonio de Adina y el sargento no se realizará.

La muchacha está cada vez más furiosa al ver la indiferencia del muchacho y ya no sabe qué hacer para castigarlo, pues si ni siquiera le importa que ella se case... De pronto llega un mensaje urgente para el sargento de parte de su capitán: Debe partir mañana mismo.

Sin embargo Adina utiliza la última carta que tiene para castigar la falta de interés de Nemorino: le propone a Belcore casarse ese mismo día. Belcore consiente y Nemorino no se lo puede creer.

Desesperado y loco de dolor, empieza a llamar a alaridos a Dulcamara, mientras le implora a Adina que espere hasta mañana para casarse, pues de lo contrario ella sería muy infeliz.

Belcore, indignado, encara a Nemorino, y le espeta que agradezca al cielo que está borracho porque si no lo hubiera matado ahí mismo. En efecto, el haberse tomado toda la botella ha hecho que el chico esté en pie a duras penas.

No tiene caso, Adina ha visto que la noticia ha calado hondo en Nemorino y comunica al pueblo que su matrimonio se realiza esa misma tarde.

Horas después el pueblo está reunido antes de la boda, junto con los novios y el lenguaraz Dulcamara, a la espera de la llegada del notario para firmar los papeles. Todos comen y beben, menos Nemorino que no ha ido a la fiesta.

Pero al fin llega Nemorino y para su felicidad encuentra a Dulcamara. Le cuenta que necesita que el elixir le haga efecto ese mismo día. El mercader le dice que la única forma de adelantar el resultado es bebiendo más del brebaje.

Pero Nemorino no tiene más dinero, y Dulcamara le dice que a menos que le pague lo que corresponde, no tendrá más de él y se marcha.

El chico no sabe qué hacer ni dónde conseguir dinero. Está cavilando su suerte cuando aparece el sargento Belcore, quien al verlo tan abatido le pregunta acerca de sus penas.

Nemorino le cuenta todo y el sargento le dice que para obtener dinero fácil, lo único que tiene que hacer es enrolarse al ejército, de ese modo recibirá una paga inmediata.

Nemorino duda si debe vender su libertad o buscar por otros lados, pero es tanta su desesperación que accede al ofrecimiento de Belcore.

Inmediatamente el sargento le extiende un documento por el cual Nemorino renuncia a su libertad a cambio de una suma de dinero. El muchacho firma y sale disparado en busca de Dulcamara para comprar más elixir.

Belcore ríe pues ha logrado enlistar al tontarrón que molestaba a su prometida y que ahora podrá mantener lejos de ella.

Pero hay una noticia de último minuto que acaba de llegar al pueblo y que las mujeres de la aldea -menos Adina que se prepara para la boda- comentan: ¡Ha muerto el tío de Nemorino y le ha dejado toda su fortuna! Desde luego nadie lo sabe, es un secreto, ni siquiera el mismo Nemorino. Y ahora, siendo el muchacho un joven millonario, las mujeres de la aldea lo ven como un excelente partido y empiezan a buscarlo para emparejarse con él.

Al fin aparece Nemorino, absolutamente embriagado y tambaleándose luego de haber comprado todo el elixir que pudo...

Y se ve sorprendido por una multitud de mujeres que se le acercan y lo tocan. ¡El elixir de Dulcamara funciona al fin!

Nemorino está contento y se va caminando sostenido por las mujeres, y en su marcha alcanza a ver a Adina, que lo mira atónita. Mientras parte Nemorino aparece el mercader Dulcamara que al notar el desconcierto de Adina le comenta que todo lo que le pasa al muchacho es gracias a su maestría en los brebajes; le cuenta cómo le vendio "el elixir de la Reina Isolda" para lograr que una mujer lo amase, y que al necesitar más de la pócima, no dudo en vender su libertad y enrolarse al ejército para así conseguir más dinero.

Adina está sorprendida por las actitudes de Nemorino, y se sorprende al reconocer que ella empieza a sentir algo especial por el campesino que tanto la buscaba. Se da cuenta de que alguien que ama de esa manera no puede ser malo, y que el amor de Nemorino es sincero y puro, así que se decide a solucionar la situación.

Por ahí va Nemorino, triste porque todas las mujeres del pueblo quieren casarse con él y la única que no ha ido a buscarlo es la que él ama. En esas está cuando aparece Adina.

Nemorino se pone nervioso. Sabe que Adina también va a querer estar con él, pero él trata de disimular su alegría. Ella le pregunta por qué ha decidido enlistarse al ejército y dejar de ser libre. Nemorino, que sigue haciéndose el interesante, le contesta que ha querido probar si de ese modo le cambia la suerte, y que desea probar nuevas experiencias.

Ella que sabe la verdad, le informa que ha hablado con Belcore y que le ha pagado para que le entregue a ella el contrato que lo ataba. Le dice que ya es libre.

Nemorino sorprendido, espera que Adina le confiese su amor. Pero ella le dice que es todo cuanto tenía que comentarle y se dispone a marcharse cuando él la detiene y le pregunta si no tiene nada más que decirle.

Al contestar ella que no, Nemorino enloquece. Grita que si Dulcamara lo ha engañado entonces él ya no quiere seguir viviendo, que lo deje ir a morir en la batalla porque si no puede ser amado por ella entonces no le interesa vivir o morir.

Ante la reacción de Nemorino, Adina al fin cede. Mirándolo a los ojos le susurra que ella lo ama tanto como él a ella y que espera que vivan juntos para siempre. ¡Por fin ha ocurrido lo esperado y Nemorino es feliz!

De pronto llegan Belcore, Dulcamara y el resto del pueblo, sorprendidos todos por el cambio de las cosas.

Belcore se toma las cosas con calma, sabe que podrá tener a la mujer que quiera y no se hace más problemas.

El pueblo está contento de celebrar una boda de todas maneras, mientras Nemorino está muy agradecido con la persona que le vendió la pócima que le ha otorgado al amor de su vida.

¿Y Dulcamara? Se va, pregonando las bondades de su elixir, esperando pronto llegar a otro pueblo que lo reciba igual de bien como este mismo.

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De la ópera "L'elisir d'amore" (El elixir del amor) de Gaetano Donizetti. Pueden encontrar la ópera completa y subtitulada en mi canal de Youtube.

Reparto:

Nemorino: Rolando Villazón - Tenor (México)
Adina: Anna Netrebko - Soprano (Rusia)
Dulcamara: Ildebrando D'Arcangelo - Bajo-barítono (Italia)
Belcore: Leo Nucci - Barítono (Italia)

Ya he mostrado esto mismo en otro sitio y divirtió mucho. Cuando conté que era una ópera no se lo podían creer. Conclusión: No hay que ser prejucioso.

Hasta otra.

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