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Enero del 2010

Guía básica para entender a las mujeres. Parte 4 (final)

Por PaulBB - 31 de Enero, 2010, 12:53, Categoría: Miscelánea

Una vez que sabemos que lo más importante para las mujeres es que las sepamos escuchar, el hacerles saber que son lo más importante para nosotros, y el no tratar de resolverles los problemas, queda un último aspecto para concluír esta tetralogía. A las mujeres no les gusta que sus logros pasen desapercibidos.

Y en este aspecto son bastante parecidas a nosotros, sin embargo en nuestro caso no hay tanta susceptibilidad. Si a un hombre otro hombre lo pasa por alto, bueno, jode un poco pero ya está. Si a una mujer la pasas por alto, le va a entrar la depresión y hasta ella misma va a dudar de sus capacidades.

Por ejemplo, ella acaba de terminar la titánica tarea de ordenar su habitación y te cuenta, con una enorme sonrisa de satisfacción en el rostro:

  • Oye, Marquitos, adivina qué: ¡Por fin acabé de limpiar mi cuarto!
  • Ya. ¿Quieres que vayamos al cine más tarde?
  • ...

Mal, Marquitos. Todo mal. Lo que ella espera en este caso es una felicitación, que hasta puede ser exagerada, pero siempre es necesaria. Que le digas lo "orgulloso" que estás de ella, con algo así como: "Vaya, se ve que te esforzaste", o "¡Qué bien!" o ¡Buen trabajo!. Ella está compartiendo la satisfacción que le causa el haber concluído satisfactoriamente una meta que se había propuesto, así que lo menos que puedes hacer es felicitarla sinceramente.

Y lo de la habitación es un ejemplo. Puede ser el haber terminado un trabajo importante, el haber ayudado a una amiga en problemas, el haber cocinado para ti, el que te haya hecho un favor... y mil cosas más. En todas ellas, aunque no te lo pida (y de hecho nunca te lo va a pedir, es parte de la naturaleza femenina el de dar sin esperar recibir), está implícito el deseo de que sus esfuerzos sean reconocidos. Y hay que avivarse, porque si no lo haces tú, pronto puede llegar un tipo que reconozca lo que ella hace y las vas a pasar muy negras.

Tu regla de ahora en adelante será: Tengo que darle el reconocimiento que se merece. Fácil de cumplir. Ejemplo:

  • Vengo de hablar con Helena. Creo que he logrado que se sienta un poquito mejor...
  • Qué bueno. Es una de las cosas que me gusta de ti, que tienes esa capacidad para influir así en la gente.
  • (Sonrisas. Eventualmente se pondrá rojita por el piropo)

Este tipo de cosas, créanme, van sentando una base e influyen muchísimo en la percepción que tu chica, o prospecto de chica, tiene sobre ti.

Recapitulando: Ella sabe que la escuchas, puesto que cuando te cuenta sus problemas te identificas con la situación. Ella sabe que es lo más importante para ti, puesto que tiene la prioridad sobre otras cosas que también te importan. Ella sabe que la entiendes, pues no tratas de ofrecerle soluciones sino que le brindas tu apoyo para que pueda salir sola. Ella sabe que reconoces lo que vale, pues nunca minimizas sus logros, ni siquiera el más pequeño. ¿Qué falta?

Casi nada, sólo un poco de tu "encanto personal". Peinate bonito, di algunas cosas divertidas y ella te verá como al chico/hombre que siempre ha estado buscando. Ya tienen las herramientas básicas, el saber usarlas va por su cuenta.

Evangelio según Paul. Capítulo 6, versículo 66: "Os he dado ya las pautas que han de seguir. El que tenga oídos que oiga. El que no, que se olvide de comprar audífonos o celulares de última generación".

Hasta otra.

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Confesiones

Por PaulBB - 28 de Enero, 2010, 21:54, Categoría: Personales

Hoy me siento feliz de haberte conocido.

Hace doce años más o menos nos encontramos. Según tus propias palabras, yo "te llegaba al oeuf, con mi pantalocito negro y mi camisita remangada, creyéndome lo máximo", y yo creía que eras un cúmulo de idiotez, además de tener mal gusto para vestir. Nos presentó Giovanni, y recuerdo que mi natural afán de ser simpático no cayó muy bien con tu natural introversión. Creo que hasta me tenías un poco de miedo.

Poco a poco fuimos agarrando confianza, ya nos reíamos juntos puesto que teníamos casi el mismo sentido del humor, ácido-acidísimo. Ni siquiera estudiábamos en el mismo colegio, ni vivíamos en el mismo barrio, pero cada vez encontrábamos más cosas que compartir. Poco a poco nos hacíamos más cercanos: nos hacíamos cómplices.

Pasó el tiempo y terminamos el colegio, pero nos seguimos frecuentando. Casi ya ni veía a Giovanni pero nosotros seguíamos creciendo, lado a lado. Había admiración mutua, teníamos lo que no tenía el otro: sensibilidad, valentía, emotividad, arrojo, sinceridad, timidez. Pláticas interminables sobre temas variados: la vida, el amor, deportes, filosofía, tecnología, ciencia, política, religión, el futuro; lo que sea.

Aunque nunca te lo he dicho seriamente, siempre he admirado tu inteligencia y tu forma de ser. Somos tan diferentes y a la vez tan parecidos. Eres todo lo que yo no soy y lo que quiero llegar a ser. Me gustaría ser como tú, pero no te lo digo porque ya me conoces: soy muy orgulloso.

Espero poder demostrarte el afecto que tú me demuestras siempre. Entre broma y broma, sabes que te aprecio mucho. Siento mucho orgullo de que me consideres tu amigo.

A ti. A una de las personas a las que más admiro. Al que algún día mis hijos llamarán "tío", como siempre me lo apuntas. Al que quiere ser mi padrino cuando me case, como siempre me dices. Al que cuando estemos viejos se va a sentar conmigo viendo jugar a nuestros nietos, recordando nuestras mataperradas de jovenzuelos, como siempre alucinamos. A mi hermano.

A ti, Julio César.

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Guía básica para entender a las mujeres. Parte 3

Por PaulBB - 27 de Enero, 2010, 16:03, Categoría: Miscelánea

Uno de los errores más comunes y cometidos constantemente por los hombres ocurre en el momento menos preciso en que se deben cometer. Bueno, en el segundo momento (xD), que es cuando las mujeres nos están contando sus problemas. Si hemos puesto atención a la Parte 1 de esta guía, entonces normalmente no caeríamos en el error. Pero si hemos pasado de ella, esta metida de pata va a ser inevitable: Me refiero al hecho de minimizar los sentimientos de las mujeres.

Mejor nos ilustramos con un ejemplito:

  • ¡Hola, Carlita! ¿Y esa cara?
  • Mal, cancelaron mi cita con el dentista y ni me avisaron.
  • Pero reprográmala.
  • No puedo otro día, tenía que ser hoy.
  • ¿Por? ¿Qué vas a hacer mañana?
  • Tengo que devolver unos libros y luego voy a mi estilista.
  • Pero cambia lo del estilista y los libros los devuelves pasado...
  • Me demoré en conseguir la cita, y los libros los están esperando.
  • Entonces la otra semana...
  • Tengo cosas que hacer, ¿no me entiendes?
  • Sólo trataba de ayudar...
  • Sólo déjalo así.

En ese momento tanto tú como la chica están enojados y frustrados. Tú porque la estabas ayudando tratando de buscarle soluciones simples para que no se complique la vida, y ella porque lo único que hacías era hablar "sin escuchar" y no te identificabas con sus problemas. Y lógicamente, sus problemas a nuestros ojos no son tales, son sólo algún contratiempo sin mucha importancia... Y ahí está el error. Cuando las mujeres hablan de sus cosas no esperan que les digan qué es lo que tienen que hacer, lo único que necesitan es que las escuchen, que les den un hombro donde apoyarse cuando se sienten abrumadas.

Rehagamos el ejemplo anterior:

  • ¡Hola, Carlita! ¿Y esa cara?
  • Mal, cancelaron mi cita con el dentista y ni me avisaron.
  • ¡Vaya, qué mala suerte!
  • Y mañana tengo que devolver unos libros y luego voy a mi estilista.
  • Sí, pues, este tipo de cosas nos friegan lo planeado.
  • Voy a ver si me hago un tiempito para la otra semana. Total, unos días más, unos días menos...
  • ¡Claro!
  • ¿Y tú, cómo estás?

No es magia ni me estoy inventando nada, esto es lo que pasaría normalmente. Cuando tú demuestras preocupación y pesar por sus problemas, ella lo toma como un signo de identificación con ella misma. Toda su turbación eventualmente se le va a ir pasando y por sí sola va a encontrar las soluciones para reacomodar su vida. Esto, a los hombres, nos beneficia enormemente, porque quedamos como unos reyes y sin molestarnos en pensar. Son las ventajas de saber escuchar.

Yendo un poco más allá, este punto es el fundamental para entender a las mujeres y saber lo que en realidad quieren decir. Ellas son seres emotivos y suelen involucrar tanto sus sentimientos en cualquier asunto que al final todo lo terminan agrandando. Por ejemplo, supongamos que en el primer diálogo, cuando el hombre trata de solucionarle la vida, si ella suelta un "¿por qué no me escuchas?", un hombre cualquiera se sentiría inmediatamente ofendido. ¿Cómo que no la escucha? ¡Si justo por eso trata de solucionarle la vida! Pero no, ella no se refiere literalmente a eso, sino al hecho de que al tipo parece no importarle nada el problema, ese problema en particular. ¿Se entiende? Ella exagera, sobredimensiona el hecho y usa frases dramáticas que no van al caso. Y justamente por eso el hombre tiene que tener la habilidad de saber qué es lo que ella trata de decir. ¿Y qué es lo que trata de decir? Simple, que en ese momento, él la ha empezado a sacar de quicio por no entenderla.

Y así hay miles de casos: "Siento que no te importo", "Parece que te estoy aburriendo", "Tengo tanto qué hacer", "Siempre llegas tarde", "¿Por qué siempre te portas como un niño?", "¿Estoy gorda?", "¿Me veo mal?", etc. En todos los casos las mujeres no quieren respuestas a esas preguntas. Por ejemplo, si cuando ella dice "siento que no te importo", respondes "claro que me importas, no digas eso" lo único que vas a conseguir es frustrarla más todavía. En realidad ella sabe que le importas, pero lo que pasa es que no lo estás demostrando. Lo que tienes que responder en un caso así es algo como "perdóname, sé que a veces no soy tan afectuoso como quisiera" o algo así. En ese momento ganas un millón de puntos con ella, porque estás identificándote con sus sentimientos y no te pones a la defensiva.

Puede ser que en este momento estés pensando: "Espera, Paul. ¿Osea que voy a reconocer como cierto todo lo que ella diga?". Bueno, es una forma de verlo. Yo más bien diría que hay que interpretar lo que ella en realidad quiere decir. Nunca, NUNCA, tomes lo que ella te diga de una forma literal. Siempre piensa que como toda mujer tiende al dramatismo, sobre todo cuando expone sus pesares y resentimientos. Este consejo es valiosísimo, mis muchachotes. Puede ser un poco difícil de aplicar, pero cuando se llega a dominar, no tendrás pierde. Nunca.

Hasta otra.

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Intermezzo

Por PaulBB - 26 de Enero, 2010, 11:23, Categoría: Personales

Pensaba dedicarme a los "Principios..." de manera exclusiva e ininterrumpida, pero hoy me ha pasado algo que merece este intermezzo. Necesito hablar -en este caso escribir- sobre ello.

Hoy me temblaron las piernas como nunca, lo mismo las manos. Inmediatamente después del evento casi no podía articular palabra, se me trabó la lengua y pestañeaba como un poseso. Estaba en una tienda -¡ocurrió en la tienda!- y el dependiente se dio cuenta de mi estado de turbación, y lanzó sonrisas cómplices. No recuerdo haber estado en esas condiciones en toda mi vida. Nunca, con nadie.

Pero fue alucinante, increíble, ensoñador, hasta mágico. Sí, yo suponía que iba a pasar hoy, pero no creí que me iba a afectar tanto. Ahora mismo parece que estuviese ebrio, pero no he probado gota de alcohol, lo juro. Vaya, mientras más lo pienso, ando más ido.

Tengo la sospecha de que las probabilidades de que el acontecimiento se repita son de un 50% y espero esta vez no sentirme tan torpe, porque esa es la palabra. Aunque al comienzo parece que no me fue tan mal.

¿Qué pensar? ¿Cuál es mi situación en este momento? ¿Qué implican estos hechos? ¿Tal vez sólo fue algo, como dirían los gringos, meaningless? Si pasó es porque hay algo, aunque sea pequeñito, pero hay algo. De otro modo supongo que no estaría hablando de esto ahora. Tal vez significó todo. Tal vez significó nada. Tal vez sólo trato de buscar una esperanza. Tal vez una esperanza me busca a mí.

Hasta otra.

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Guía básica para entender a las mujeres. Parte 2

Por PaulBB - 20 de Enero, 2010, 12:26, Categoría: Miscelánea

Los osos no se resisten al sabor de la miel. Los gatos siguen a las bolas de estambre. El sol siempre sale por el este. Del mismo modo, hay algo que ninguna mujer resiste ni puede evitar: las mujeres aman ser lo más importante en la vida de un hombre.

¿Verdad de perogrullo? Puede ser, aunque hay gente que no lo entiende. Esta es una de esas cosas que parecen obvias, sin embargo nunca faltan los galifardos que no alcanzan a comprender la importancia de este aspecto. Pongámonos a analizar casos.

Supongamos que al final de la clase o trabajo ella te dice si podrías indicarle algunas cosas que no ha comprendido. Primero, si te habló es porque le importas, se lo pudo pedir a cualquier persona o hasta al profe o al jefe, pero te eligió a ti. Segundo, esta es una prueba crucial. Ponte que tienes que llegar a tu casa volando porque juega tu equipo favorito y quieres ver la tele, o tienes un compromiso pactado. Diálogo:

  • Paul, ¿crees que podrías ayudarme con esto? No he entendido bien.
  • Claro. Ah, espera, tengo que llegar volando a mi casa...
  • ¡Ah! Bueno, no te preocupes, anda no más...
  • ¡No, no! Quiero ayudarte...

Esa último "quiero ayudarte" es básico. Si utilizas el verbo "querer" le indicas que aunque tienes otras cosas por hacer, no son lo suficientemente importantes como la que te propone tu amiga, que te hace "querer" estar con ella. La chica se va a dar cuenta que la estás anteponiendo sobre otras cosas que también merecen tu atención. Se va a dar cuenta de que la prefieres a ella. Tremendo halago, hasta un afrodisíaco, diría yo.

Todo lo que puedas hacer para demostrarle lo importante que es ella, será bienvenido y muy apreciado. Claro, a nosotros los hombres quizás nos parezca que son pequeñeces sin importancia, pero créanme: para ellas son muy importantes. Cuando crucen una puerta, deja que pase ella primero -y que lo note-, ábrele la puerta del taxi, levántate de la mesa cuando ella se siente y espera a que lo haga para volverte a sentar, recógele las cosas que se le caigan, cuando crucen una calle ponte del lado en que se aproximan los autos. Pero entiende, todo esto de un modo natural, no en el plan lacayo-chupamedias que es odioso, sino de una forma en que no parezca que estás actuando (porque se da cuenta, claro que sí...) sino que en realidad te preocupas porque ella esté lo más cómoda posible. Y esto funciona hasta con las mujeres que se hacen llamar feministas, que hablan de la igualdad y todo ese rollo. Claro, a ellas no le abres la puerta del taxi, pero sí la dejas ordenar primero en el restaurante, o escoger los asientos en el cine.

Siempre que una chica note que ella siempre es la primera persona para la vida de un hombre, que ella siempre será la que cuente en las decisiones que se tomen, por más pequeñas que sean, se va a sentir querida y apreciada. ¿Y a qué mujer no le gusta eso? Escuchándola y tomándola en cuenta constantemente, estarás anotándote puntos valiosísimos, que luego puedes canjear por lo que te está pasando por la cabeza en este momento... yeah.

En la siguiente entrada, más temas básicos.

Hasta otra.

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Guía básica para entender a las mujeres. Parte 1

Por PaulBB - 16 de Enero, 2010, 16:02, Categoría: Miscelánea

Voy a dedicar algunas entradas de este espacio para escribir acerca de lo más maravilloso que tiene el mundo, de esas criaturas perfectas, osea de nosotros, los hombres. Y claro, de los numerosos problemas que encontramos al momento de comunicarnos con esos otros seres más extraños aún que son las mujeres.

¿Cuántas veces hemos pensado que nuestra chica está loca por sus constantes cambios de ánimo? O más común aún, ¿cómo hacer que esa fémina que nos gusta se dé cuenta de que existimos? La respuesta es más fácil de lo que parece; de hecho, es tan fácil que no nos lo podemos creer. Para este propósito voy a escribir una serie de consejos que son muy útiles, tanto para mejorar una relación y que nuestra chica soñada se sienta contenta, como para lograr emparejarnos con nuestra media naranja. Esta primera entrada va a estar dedicada al primer elemento que debemos tener en cuenta para que la hembra de la especie se sienta feliz: Saber escuchar.

Claro, muchos dirán: "¿Qué, ése es el secreto? ¡Fuiiiira de acá!". Justamente contra esa forma de pensar es que está dedicada el objeto de esta entrada, para aleccionar a los hombres en esa habilidad tan femenina que es la de saber escuchar.

Pongámonos un ejemplo. Imaginemos a dos hombres conversando. Lado a lado (nunca frente a frente), cervezas en la mano, tal vez un cigarrillo entre los dedos, las piernas abiertas cruzadas, la mirada siguiendo a la mesera o a la chica caderona que pasa por ahí...

  • Te digo, lo único que hace es molestarme.
  • Qué se deje de pavadas, hombre, dile que te tiene harto.
  • Sí, se lo digo mañana mismo, además, ni que fuera la única mujer del mundo.
  • ¡Eso! Por ejemplo, mira a la flaquita que va por ahí... Buff, qué buena está...
  • Sí, felizmente imaginarse cosas no es delito...

La misma situación. Imaginemos a dos mujeres conversando. Siempre frente a frente, la mirada fija en la de su interlocutora, las manos cruzadas, o una de ellas sosteniendo su barbilla pues escucha con atención. Ni siquiera cuando mastica o bebe algo pierde el hilo del relato...

  • Y al final me dijo que todo era mi culpa...
  • ¡Es un miserable!
  • Sí, ya no sé qué hacer ni cómo arreglarlo todo...
  • ¿Por qué serán así los hombres? Siempre se empeñan en arruinar las cosas...
  • Tal vez sea lo mejor, terminar de una vez y no hacerme más daño a mí misma...
  • Estoy de acuerdo, ¿qué más puedes hacer ya?

Examinemos paso a paso:

  1. La actitud física: Mientras dos hombres conversan nunca, o casi nunca, el contacto visual es constante. Los hombres nos distraemos con mucha facilidad, además siempre queremos ocupar la atención en varias cosas a la vez. Las mujeres siempre, o casi siempre, se miran fijamente cuando hablan de sus problemas, pues se empeñan en poner el ciento por ciento de atención a fin de identificarse con el problema que le están contando.
  2. La actitud mental: Cuando los hombres hablan de sus problemas tratan de no involucrarse demasiado, claro, inconscientemente, pues siempre es un poco latoso escuchar demasiado. Los hombres somos concisos, nuestro problema es simple y no hace falta ahondar en detalles. Cuando las mujeres hablan siempre ofrecen el máximo de detalles acerca de la situación, pues de ese modo logran transmitir su forma de sentir. Y obviamente, la mujer que escucha también espera la mayor cantidad de detalles, para ponerse en la situación.
  3. La conversación: Leamos de nuevo la conversación de los hombres. Notemos que a cada problema comentado, el otro hombre ofrece una solución rápida y simple que es aceptada por la otra persona, quien a su vez suelta otra idea que es resuelta como la anterior, de forma casi instantánea y elemental. Ahora leamos de nuevo a las mujeres. Cuando una de ellas habla acerca del problema, la otra no ofrece soluciones, sino que se esmera en comprenderla, y así sucesivamente, nunca le va a decir lo que tiene que hacer. Ella está para escucharla.

Este ejemplo sirve para que los hombres se den cuenta de una diferencia monumental a la hora del diálogo que hay con otro hombre y con una mujer. Los hombres pasamos de los detalles y ofrecemos respuestas rápidas y lógicas a cada comentario que recibe nuestro cerebro. Así somos nosotros, somos prácticos. Las mujeres en cambio son más espirituales, más empáticas. Es por eso que muchas veces decimos "¡caramba, cuánto habla esta mujer!", y claro, eso nos aburre mogollón. Y como nos aburre la infinidad de palabras que salen por su boca, al poco rato perdemos la concentración y nos salimos de la situación, al menos mentalmente. Lógicamente, las mujeres notan esto y automáticamente se sienten rechazadas, desplazadas y tristes. Es su forma de ser, hablar mucho es una forma fundamental que tienen las mujeres para transmitir emociones a otra persona.

Hay que entender una cosa claramente. Tanto si quieres que la chica que te gusta, tu amiga o quien sea se sienta más cercana a ti, o tu pareja se sienta contenta, hay que practicar mucho, muchísimo el arte de escuchar. Las mujeres demuestran afecto cuando cuentan sus cosas, ellas son así, es su forma de ser. Aun cuando eso nos hinche soberanamente las pelotas, debemos tener en cuenta que si ella nos cuenta tantas cosas con tanto lujo de detalles es porque les importamos y ella quieren que nosotros sintamos lo que ellas sienten. Analizando a fondo la situación, es hasta un honor que una mujer te cuente todo con pelos y señales. Por otro lado, si ni te habla es clara señal de que no le importas. Mientras más detalles te ofrezca en una plática, más le importas, sencillita regla de tres.

Una vez entendida esta primera mitad del saber escuchar, queda la otra parte, que hasta puede ser más importante que la mencionada hace unas líneas: Hay que escuchar en silencio, sin interrumpir el relato.

Veamos. Como mencioné antes, los hombres somos prácticos y siempre esperamos tener una solución rápida a nuestro problema. Si nuestro amigo nos cuenta que tiene problemas con su pareja le aconsejamos que la deje; si nos dice que siempre llega tarde a la univ o al trabajo, le aconsejamos que ponga el despertador quince minutos antes; si tiene frío le aconsejamos que se ponga algo encima. Los hombres somos así, tenemos una respuesta para cualquier situación, y si no la tenemos pues la inventamos, el punto es que nunca nos callamos.

Las mujeres en cambio nunca esperan que les digan qué es lo que tienen que hacer, salvo alguna solicitud expresa. Generalmente las mujeres cuando cuentan sus cosas no esperan una solución o un remedio, sólo quieren que las escuchen con cuidado y que se identifiquen con su problema, pero sin tratar de arreglarlo. Obviamente, cuando un hombre escucha a una mujer hablar de lo que le pasa, ofrece inmediatamente su ayuda diciéndole lo que tiene que hacer -pues así somos los hombres- y la mujer siente que el hombre no tiene ni puñetera idea de lo que ella trata de decirle, porque no trata de sentir lo que ella siente, sino que se quiere deshacer del problema lo más rápido que pueda y no escucharla más. Así son las mujeres.

La solución a este conflicto es fácil también. Los hombres tenemos que escuchar, pacientemente y sin interrumpir, toda esa avalancha de palabras que nos sueltan las mujeres. De ese modo ella se sentirá comprendida. Claro, habrá alguien que dirá: "Estás loco, ¿osea que voy a escuchar como un gil todo ese sermón?". Sí, claro, si quieres hacer feliz a esa chica especial, sino siempre te queda quedarte solo o volverte gay, eres libre de decidir.

Aqui algunos tips sobre cómo escuchar y poner atención:

  1. Mientras ella hable mírala a los ojos. Evita siempre jugar con las manos o con cualquier cosa que esté a tu alcance, siempre ofrécele toda tu atención. Ella sí va a hacer cosas con las manos, como jugar con una servilleta, un lápiz o algo, es natural pues está hablando con un hombre, que no es lo mismo que hablar con otra mujer. Ella se muestra dubitativa porque no sabe si eres capaz de entenderla. Es tu chamba convencerla de que estás ahí.
  2. Nunca, pero nunca la interrumpas y menos le digas lo que tiene que hacer. Ella, en medio de su discurso, hará algunas pausas para mirarte y saber si estás escuchando. En ese momento evita hacer cualquier comentario que implique un juicio o crítica, aún si no estás de acuerdo con lo que ella diga (esto va más para los que quieren enamorar a la chica en cuestión) y limítate a expresiones como "entiendo", "tienes razón", "era lo que había que hacer", "hmmm", "ajá", "sí" y cosas así, acompañadas con gestos de consternación, de alegría o pena, según el caso. Esto es crucial, pues de ese modo estás demostrándole a la chica dos cosas que para ella son fundamentales: a) Que la estás escuchando atentamente; y b) Que no la estás juzgando, sino que te muestras identificado con sus problemas.
  3. Y una cosa extra para situaciones extremas, como mucha alegría o profunda tristeza: en el pico de su relato, tócala. Si está muy contenta, tu también sonríe como ella, arquea las cejas y pestañea efusivamente, y ¡pum! tómala de las manos pero sin acariciar, sólo estrújalas por un segundo, como si fuera un accidente, para que note hasta qué punto te ha alegrado lo que te ha dicho. Si está triste, en la pausa que podría ser la final, abrázala, aún si crees que no está lista, ella sí lo está. Si una chica se abre hasta el punto de mostrarse tan vulnerable mientras habla contigo es porque le interesas y le importas, así que el abrazo es ideal. Pero abrázala como amigo, sin importar que el olor de su cabello te haga volar y aunque te mueras por besarla, sólo abrázala y dile algunas de las frases mencionadas en el punto dos. Muéstrale que la apoyas, sin ofrecerle una solución, sólo que la entiendes, acaríciale la cabeza y bésale una mejilla, ¡pero no intentes nada más! No arruines el momento, pues sólo quieres escucharla. Es posible que haya un beso en la boca en esa situación, pero es sólo porque ella está muy vulnerable y no porque necesariamente te quiera para algo más. NO MALOGRES LAS COSAS POR APURADO.

Ahora que ya sabemos cómo escuchar es hora de ponerlo en práctica. No cabe duda de que va a haber un cambio entre tu pareja o tu proyecto de pareja y tú. No tienes idea de hasta qué punto el sólo hecho de escuchar atentamente te va a reditar beneficios inestimables. Las mujeres buscan que sus parejas, o proyectos de pareja, las entiendan; poder hablar con un hombre de esa manera, es algo que ellas simplemente no pueden resistir.

En las siguientes entradas trataremos otros aspectos que nos serán de mucha utilidad. Y cuando hablo de "nos", es a los hombres, claro.

Hasta otra.

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Siguiendo las palabras clave

Por PaulBB - 11 de Enero, 2010, 17:22, Categoría: Miscelánea

Como ando aburrido me voy a ocupar de las palabras clave mediante las cuales algunas desconcertadas gentes aterrizaron en esta ciénaga del hedor perenne en las pasadas 72 horas.

Fotos Priscilla, Prissou. Bien, por aquí puse una entrada dedicada a esta rubia, este es el link donde hay mogollón de videos en Pajashare. Y recordando encontré dos más: éste y éste. Y para encontrar fotos pueden buscar acá.

Radu Marian. Sobre este prodigio rumano creo que las palabras no alcanzan. Tiene un timbre bellísimo y una emisión ideal considerando su repertorio. Particularmente me gusta mucho más que Jaroussky, aunque este último tiene una verdadera legión de fans, y que Maniaci, con quien podría ser el más cercano ya que ambos son sopranistas. Lo más hermoso es que gracias a maravillas como Marian podemos escuchar repertorio que de otro modo sólo podríamos imaginar.

Aquí dejo un video cortito de Marian cantando acompañado de un clavicembalo. "Se l'aura spira". Bellísimo.

Alizée. La corsa está cada vez más cerca de sacar su nuevo disco: "L'enfant du siècle" o algo así, creo. Por el momento ha salido con unas fotos espectaculares que demuestran que sigue estando muy comible, o "colchonable", como diría Ricardo Palma. Espero que esta vez mejore, porque el álbum anterior fue una patada en la entrepierna, y con una Cat. A ver si ya se deja de experimentos y vuelve a su esencia, osea a la esencia de otros que fue lo que la hizo famosa. (Nota: Mi buen amigo Pierre me corrige. El álbum de la corsa se llamará Une enfant du siècle.)

Howard Florey. El padre de la penicilina. Conté su historia por entregas, aquí las partes 1, 2, 3, 4 y 5. Es bastante entretenida y aleccionadora. En vez de estar buscando tanto porno deberían leer cosas como ésta.

L'amour est un oiseau rebelle. La conocidísima aria de "La habanera" Carmen, de la ópera homónima francesa, de Georges Bizet. Significa el amor es un ave rebelde, y se la canta Carmen a los militares que esperan a las habaneras -mujeres que hacen cigarros- en la plaza del pueblo, pero en especial a Don José, un soldado al cual ella seduce. Luego, como tenía que pasar, Don José se enamora locamente de ella, mas Carmen es una mujer coqueta y al final sólo juega con sus sentimientos. Llega a tanto la desesperación de Don José, y es tan intenso su amor, que al verse rechazado por Carmen la mata hacia el final de la ópera. Me gusta esta ópera, tiene momentos de increíble belleza. Y para mí la mejor Carmen fue la española Teresa Berganza, destilando técnica y mucho salero en sus interpretaciones.

Cuándo desaparecen las combis. Con todo esto del Metropolitano de nuestro bienamado alcalde Luis Castañeda, parece que muchas combis van a desaparecer, y no sólo ellas, sino también las "cústers" (coasters), pues el trayecto del Metropolitano será exclusivo, y las otras empresas de transporte tendrán que transitar lejos de la vía principal. Vamos a ver cuánto aguanta la gente que está acostumbrada a salir a la esquina de su cuadra y tomar el dichoso micro. Se viene algo muy, pero que muy fuerte.

Disco Le Passage. El segundo álbum de la niza Jenifer, tiene perlas genuinas. Particularmente siempre regreso a alguno de sus temas, como Le souvenir de ce jour (El recuerdo de este día) o Serre-moi (Abrázame). Sus tres álbumes son imperdibles, en realidad.

Películas gore japonesas. En realidad no soy muy aficionado al género, solamente he visto la saga Guinea Pig que es bastante decente en alguna de sus seis entregas. Me quedo con la segunda, y que fue además la única que pude colar como real entre algunos de mis despistados amigos. La encuentran fácil en Emule.

Es más fácil pedir perdón que pedir permiso, Charlie Harper. una de mis frases favoritas, aunque no recuerdo habérsela oído nunca al protagonista de Two and a half men. Por cierto, ese tío es mi ídolo.

Comentario película Farinelli il castrato. Esta producción franco-italiana nos cuenta la vida del cantante más prodigioso que ha visto la humanidad, al menos según las crónicas puesto que no existen grabaciones de él para comprobarlo. Especialista del barroco, cantaba en una época en que los castrati -hombres castrados cuando niños para preservar sus voces- eran las primeras figuras del canto en las cortes monárquicas. Para esta película se utilizaron -en el intento de recrear la voz de Farinelli- las voces de la soprano Ewa Mallas y del contratenor Derek Lee, mezcladas digitalmente. Nunca sabremos si el timbre y color conseguidos se acercaban al del castrato, lo que sí es seguro es que esa no era la técnica. Por otro lado, la historia se cuenta medio retorcida y hay serias inexactitudes en la película. Aun con todo es algo digno de ver.

Gastritis y marihuana. No está comprobado, no al menos como lo está la relación gastritis - cerveza o gastritis - tabaco. Vamos, la marihuana es buena, no mata el alma ni la envenena, así que hay que dejarse de buscarle pegas. Hasta Mario Vargas Llosa viene de decir que hay que despenalizar el comercio. ¿Hasta cuándo vamos a esperar?

J'attends l'amour traducida. Espero al amor, tema del primer álbum de Jenifer, que lleva su nombre. Una canción girly-girly por todos los lados, pero muy interesante de escuchar por los hombres. En Jenifiesta, en los links de la izquierda del blog, pueden encontrar la letra. Tal vez en la próxima entrada comparta algunos secretos para que los muchachos de verija inflamada puedan conseguir más presas.

Notas de aquí allá, paulbb blog. Palabra clave muy repetida, alguien me ha estado buscando casi a diario. Ojalá no sea alguno de mis enemigos.

Hasta otra.

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Y no exagero...

Por PaulBB - 5 de Enero, 2010, 16:29, Categoría: Personales

Pues cuando digo que he estado con gripe todo el año es la verdad. Puñetera vida, desde el 31 del año pasado he estado con resfrío, tos y fiebre, y hoy, 5 de enero, todavía no me sano del todo.

¡Gran forma de empezar el 2010! Y eso que sólo hace un par de días estuve alucinando por mi alta temperatura corporal. Basta decir que todo lo veía verde. Sí, verde, como si uno viera las cosas con lentes tipo 3D pero de color verde. Es jodido llegar a los 40 ºC.

¿Y qué me hizo mal? Aparte de que toda la familia ha caído con esta misma peste, contribuyó el hecho de que estuve metiendo y sacando la cabeza del horno para darle vueltas al pavo de Año Nuevo. La gente opina que el cambio de temperatura fue perjudicial. También opinan que eso me pasa por meterme a hacer el pavo.

Y hay que sumarle un dolor de garganta que no me deja desde ayer, pero ya no quiero tomar más pastillas ni jarabes porque ya debo tener toda una farmacia dentro de mí. Si no me pasa pronto, me inyectaré morfina.

PD: ¡Qué pesar que la primera entrada del año sea hasta ahora y encima conmigo enfermo! ¿Será un presagio? Si lo es, entonces quiere decir que no llego a mayo, así que no sé porqué guardo pan (ya saben, por lo de "guardar pan para mayo"... Geez ¬¬).

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