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Guía básica para entender a las mujeres. Parte 1

Por PaulBB - 16 de Enero, 2010, 16:02, Categoría: Miscelánea

Voy a dedicar algunas entradas de este espacio para escribir acerca de lo más maravilloso que tiene el mundo, de esas criaturas perfectas, osea de nosotros, los hombres. Y claro, de los numerosos problemas que encontramos al momento de comunicarnos con esos otros seres más extraños aún que son las mujeres.

¿Cuántas veces hemos pensado que nuestra chica está loca por sus constantes cambios de ánimo? O más común aún, ¿cómo hacer que esa fémina que nos gusta se dé cuenta de que existimos? La respuesta es más fácil de lo que parece; de hecho, es tan fácil que no nos lo podemos creer. Para este propósito voy a escribir una serie de consejos que son muy útiles, tanto para mejorar una relación y que nuestra chica soñada se sienta contenta, como para lograr emparejarnos con nuestra media naranja. Esta primera entrada va a estar dedicada al primer elemento que debemos tener en cuenta para que la hembra de la especie se sienta feliz: Saber escuchar.

Claro, muchos dirán: "¿Qué, ése es el secreto? ¡Fuiiiira de acá!". Justamente contra esa forma de pensar es que está dedicada el objeto de esta entrada, para aleccionar a los hombres en esa habilidad tan femenina que es la de saber escuchar.

Pongámonos un ejemplo. Imaginemos a dos hombres conversando. Lado a lado (nunca frente a frente), cervezas en la mano, tal vez un cigarrillo entre los dedos, las piernas abiertas cruzadas, la mirada siguiendo a la mesera o a la chica caderona que pasa por ahí...

  • Te digo, lo único que hace es molestarme.
  • Qué se deje de pavadas, hombre, dile que te tiene harto.
  • Sí, se lo digo mañana mismo, además, ni que fuera la única mujer del mundo.
  • ¡Eso! Por ejemplo, mira a la flaquita que va por ahí... Buff, qué buena está...
  • Sí, felizmente imaginarse cosas no es delito...

La misma situación. Imaginemos a dos mujeres conversando. Siempre frente a frente, la mirada fija en la de su interlocutora, las manos cruzadas, o una de ellas sosteniendo su barbilla pues escucha con atención. Ni siquiera cuando mastica o bebe algo pierde el hilo del relato...

  • Y al final me dijo que todo era mi culpa...
  • ¡Es un miserable!
  • Sí, ya no sé qué hacer ni cómo arreglarlo todo...
  • ¿Por qué serán así los hombres? Siempre se empeñan en arruinar las cosas...
  • Tal vez sea lo mejor, terminar de una vez y no hacerme más daño a mí misma...
  • Estoy de acuerdo, ¿qué más puedes hacer ya?

Examinemos paso a paso:

  1. La actitud física: Mientras dos hombres conversan nunca, o casi nunca, el contacto visual es constante. Los hombres nos distraemos con mucha facilidad, además siempre queremos ocupar la atención en varias cosas a la vez. Las mujeres siempre, o casi siempre, se miran fijamente cuando hablan de sus problemas, pues se empeñan en poner el ciento por ciento de atención a fin de identificarse con el problema que le están contando.
  2. La actitud mental: Cuando los hombres hablan de sus problemas tratan de no involucrarse demasiado, claro, inconscientemente, pues siempre es un poco latoso escuchar demasiado. Los hombres somos concisos, nuestro problema es simple y no hace falta ahondar en detalles. Cuando las mujeres hablan siempre ofrecen el máximo de detalles acerca de la situación, pues de ese modo logran transmitir su forma de sentir. Y obviamente, la mujer que escucha también espera la mayor cantidad de detalles, para ponerse en la situación.
  3. La conversación: Leamos de nuevo la conversación de los hombres. Notemos que a cada problema comentado, el otro hombre ofrece una solución rápida y simple que es aceptada por la otra persona, quien a su vez suelta otra idea que es resuelta como la anterior, de forma casi instantánea y elemental. Ahora leamos de nuevo a las mujeres. Cuando una de ellas habla acerca del problema, la otra no ofrece soluciones, sino que se esmera en comprenderla, y así sucesivamente, nunca le va a decir lo que tiene que hacer. Ella está para escucharla.

Este ejemplo sirve para que los hombres se den cuenta de una diferencia monumental a la hora del diálogo que hay con otro hombre y con una mujer. Los hombres pasamos de los detalles y ofrecemos respuestas rápidas y lógicas a cada comentario que recibe nuestro cerebro. Así somos nosotros, somos prácticos. Las mujeres en cambio son más espirituales, más empáticas. Es por eso que muchas veces decimos "¡caramba, cuánto habla esta mujer!", y claro, eso nos aburre mogollón. Y como nos aburre la infinidad de palabras que salen por su boca, al poco rato perdemos la concentración y nos salimos de la situación, al menos mentalmente. Lógicamente, las mujeres notan esto y automáticamente se sienten rechazadas, desplazadas y tristes. Es su forma de ser, hablar mucho es una forma fundamental que tienen las mujeres para transmitir emociones a otra persona.

Hay que entender una cosa claramente. Tanto si quieres que la chica que te gusta, tu amiga o quien sea se sienta más cercana a ti, o tu pareja se sienta contenta, hay que practicar mucho, muchísimo el arte de escuchar. Las mujeres demuestran afecto cuando cuentan sus cosas, ellas son así, es su forma de ser. Aun cuando eso nos hinche soberanamente las pelotas, debemos tener en cuenta que si ella nos cuenta tantas cosas con tanto lujo de detalles es porque les importamos y ella quieren que nosotros sintamos lo que ellas sienten. Analizando a fondo la situación, es hasta un honor que una mujer te cuente todo con pelos y señales. Por otro lado, si ni te habla es clara señal de que no le importas. Mientras más detalles te ofrezca en una plática, más le importas, sencillita regla de tres.

Una vez entendida esta primera mitad del saber escuchar, queda la otra parte, que hasta puede ser más importante que la mencionada hace unas líneas: Hay que escuchar en silencio, sin interrumpir el relato.

Veamos. Como mencioné antes, los hombres somos prácticos y siempre esperamos tener una solución rápida a nuestro problema. Si nuestro amigo nos cuenta que tiene problemas con su pareja le aconsejamos que la deje; si nos dice que siempre llega tarde a la univ o al trabajo, le aconsejamos que ponga el despertador quince minutos antes; si tiene frío le aconsejamos que se ponga algo encima. Los hombres somos así, tenemos una respuesta para cualquier situación, y si no la tenemos pues la inventamos, el punto es que nunca nos callamos.

Las mujeres en cambio nunca esperan que les digan qué es lo que tienen que hacer, salvo alguna solicitud expresa. Generalmente las mujeres cuando cuentan sus cosas no esperan una solución o un remedio, sólo quieren que las escuchen con cuidado y que se identifiquen con su problema, pero sin tratar de arreglarlo. Obviamente, cuando un hombre escucha a una mujer hablar de lo que le pasa, ofrece inmediatamente su ayuda diciéndole lo que tiene que hacer -pues así somos los hombres- y la mujer siente que el hombre no tiene ni puñetera idea de lo que ella trata de decirle, porque no trata de sentir lo que ella siente, sino que se quiere deshacer del problema lo más rápido que pueda y no escucharla más. Así son las mujeres.

La solución a este conflicto es fácil también. Los hombres tenemos que escuchar, pacientemente y sin interrumpir, toda esa avalancha de palabras que nos sueltan las mujeres. De ese modo ella se sentirá comprendida. Claro, habrá alguien que dirá: "Estás loco, ¿osea que voy a escuchar como un gil todo ese sermón?". Sí, claro, si quieres hacer feliz a esa chica especial, sino siempre te queda quedarte solo o volverte gay, eres libre de decidir.

Aqui algunos tips sobre cómo escuchar y poner atención:

  1. Mientras ella hable mírala a los ojos. Evita siempre jugar con las manos o con cualquier cosa que esté a tu alcance, siempre ofrécele toda tu atención. Ella sí va a hacer cosas con las manos, como jugar con una servilleta, un lápiz o algo, es natural pues está hablando con un hombre, que no es lo mismo que hablar con otra mujer. Ella se muestra dubitativa porque no sabe si eres capaz de entenderla. Es tu chamba convencerla de que estás ahí.
  2. Nunca, pero nunca la interrumpas y menos le digas lo que tiene que hacer. Ella, en medio de su discurso, hará algunas pausas para mirarte y saber si estás escuchando. En ese momento evita hacer cualquier comentario que implique un juicio o crítica, aún si no estás de acuerdo con lo que ella diga (esto va más para los que quieren enamorar a la chica en cuestión) y limítate a expresiones como "entiendo", "tienes razón", "era lo que había que hacer", "hmmm", "ajá", "sí" y cosas así, acompañadas con gestos de consternación, de alegría o pena, según el caso. Esto es crucial, pues de ese modo estás demostrándole a la chica dos cosas que para ella son fundamentales: a) Que la estás escuchando atentamente; y b) Que no la estás juzgando, sino que te muestras identificado con sus problemas.
  3. Y una cosa extra para situaciones extremas, como mucha alegría o profunda tristeza: en el pico de su relato, tócala. Si está muy contenta, tu también sonríe como ella, arquea las cejas y pestañea efusivamente, y ¡pum! tómala de las manos pero sin acariciar, sólo estrújalas por un segundo, como si fuera un accidente, para que note hasta qué punto te ha alegrado lo que te ha dicho. Si está triste, en la pausa que podría ser la final, abrázala, aún si crees que no está lista, ella sí lo está. Si una chica se abre hasta el punto de mostrarse tan vulnerable mientras habla contigo es porque le interesas y le importas, así que el abrazo es ideal. Pero abrázala como amigo, sin importar que el olor de su cabello te haga volar y aunque te mueras por besarla, sólo abrázala y dile algunas de las frases mencionadas en el punto dos. Muéstrale que la apoyas, sin ofrecerle una solución, sólo que la entiendes, acaríciale la cabeza y bésale una mejilla, ¡pero no intentes nada más! No arruines el momento, pues sólo quieres escucharla. Es posible que haya un beso en la boca en esa situación, pero es sólo porque ella está muy vulnerable y no porque necesariamente te quiera para algo más. NO MALOGRES LAS COSAS POR APURADO.

Ahora que ya sabemos cómo escuchar es hora de ponerlo en práctica. No cabe duda de que va a haber un cambio entre tu pareja o tu proyecto de pareja y tú. No tienes idea de hasta qué punto el sólo hecho de escuchar atentamente te va a reditar beneficios inestimables. Las mujeres buscan que sus parejas, o proyectos de pareja, las entiendan; poder hablar con un hombre de esa manera, es algo que ellas simplemente no pueden resistir.

En las siguientes entradas trataremos otros aspectos que nos serán de mucha utilidad. Y cuando hablo de "nos", es a los hombres, claro.

Hasta otra.

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