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Y un día el Ángel se marchó...

Por PaulBB - 3 de Agosto, 2010, 17:47, Categoría: Deportes

Hace unos días el jugador que podría ser el más importante de la historia del Real Madrid (y si no lo es, pega en el palo), Raúl González Blanco, "El Ángel de Madrid", dejó la institución de la cual fue el héroe indiscutible de los últimos tiempos.

Capitán del equipo y líder positivo, Raúl fue de esos jugadores que aparecen cada cien años en un cuadro de fútbol. Sin el talento de un superdotado, pero con una técnica exquisita y una presencia imponente, Raúl era el referente merengue por naturaleza. Estuvo en los momentos de gloria y en los de crisis total. Ver a Raúl en el campo, era una inyección de moral cuando el equipo iba perdiendo. Cuando entraba el Ángel, sabías que el equipo podía perder, pero era seguro que el tipo iba a dejar la piel en la cancha.

Yo no recuerdo haber admirado tanto a un jugador, como lo admiré a él. No recuerdo haber aplaudido a un jugador cuando era cambiado, sólo a Raúl. Nunca sentí tantas esperanzas en voltear un juego que se iba perdiendo,  como cuando entraba el Ángel. 16 años en el club más importante del siglo XX no los hace cualquiera.

No sé si yo hubiera hecho más para retenerlo y que no deje el Bernabeu. Tal vez yo en el lugar de Florentino le hubiera ofrecido todo el oro del mundo para que nunca se quite la camiseta merengue, para que no nos deje. Pero si el capitán quiso irse para descubrir nuevos horizontes y sensaciones, pues hay que respetar su decisión, aunque eso no lo haga menos doloroso. Tal vez ofrecerle alguna gerencia o la dirección técnica de alguna categoría juvenil del club, o mandarlo de cazatalentos, pero que no se quite la camiseta que fue como su propia piel.

Las lágrimas del capitán al despedirse de la afición madridista me hicieron emocionar hasta enrojecer mis propios ojos, y ese día habría vendido mi alma a quien hubiera querido comprarla con tal de haber podido estar en el estadio y aplaudir a Raúl hasta destrozarme las palmas.

Sólo tú, Raúl, sólo tu historia en el equipo y todo lo que en él sembraste y cosechaste, lograrían lo que ningún otro jugador en ningún otro equipo del mundo han logrado: cambiar el nombre del club. Pues sólo tú lograste que el Real Madrid fuera el Raúl Madrid.

Hasta siempre, capitán.

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