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Diciembre del 2010

El año de mi vida

Por PaulBB - 31 de Diciembre, 2010, 12:24, Categoría: Personales

Último día de 2010. Tenía planeada la última entrada de Muse, pero quiero hablar sobre este año que se fue y qué me dejó.

Primero saludar la vuelta de Jenifer y la creación de un nuevo espacio que Pedro provee y que es sostenido gracias al equipo que ha logrado reunir. Las pretensiones son pocas, y ya veremos qué depara el camino.

Siguiendo con las menciones, quiero extender un saludo cordial a los amigos, de la red y fuera de ella. Mis mejores deseos para este año que se viene.

Me quedan cuatro meses para terminar el francés antes de comenzar la formación pedagógica y el italiano, espero. A ver cómo me va.

En lo personal, este año ha sido un desmadre total pues me levantó, me tiró, me revolcó, me pisoteó y luego me puso de pie, me acarició y me llevó al Nirvana para luego dejarme caer sin paracaídas en un ciclo que se ha repetido hasta ayer mismo: todo este año ha sido una cinta de Moebius. Y claro, fue Gotas. El domingo, pasado mañana, es posible que el misterio termine. Para bien o para mal.

El 2011 será distinto, irremisiblemente. No hay nada que pueda hacer. ¿Será pésimo, malo, regular, bueno o excelente?

Haz que valga la pena.

Hasta otra.

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Status: Confused...

Por PaulBB - 28 de Diciembre, 2010, 9:18, Categoría: ¿Musi...qué?

Siguiendo mis cronicas marcianas me metí de cabeza al cuarto álbum de Muse, Black holes and revelations (2006). Rodrigo (aka Skywalker) y Pedro coinciden en que el verdadero Muse está en los tres primeros álbumes. Yo, a estas alturas, sólo sé que nada sé.

Primero, porque leí que la banda en sí tomó un rol más protagónico en lo que se refiere a la producción, lo cual quiere decir que este Muse es más auténtico, si cabe el término. De esto se desprende una verdad inmensa como la copa de un pino: Bellamy está más loco que una cabra del monte. El tío está obsesionado con teorías de la conspiración y extraterrestres. Con Take a bow empieza con melodías supraterrenales para abordar el tema de la corrupción (¿?), que cualquiera que no tiene idea de inglés, pensaría que la canción va de abducciones y encuentros del tercer tipo. Pero no lo juzgo, eh, sólo me sorprendo. Eso sí, la canción no me gusta.

Starlight me devuelve la esperanza, con una guitarra y batería que corren con suavidad contrastando sobremanera con un estribillo que la da el nombre al disco. Supermassive black hole (título que se podría prestar a degeneradas suposiciones) vuelve a exprimir la música disfrazando letras de baladas con un teclado y un falsete; con menos sintetizador esto lo cantarían los Backstreet Boys, sin ánimo peyorativo. Map of the problematique vuelve a travestir una canción que bien podría haber sido escrita por Alejandro Sanz. Me gustan las baladas, soy un hombre romántico, pero cada cosa en su lugar y a mí me hubiera gustado que Muse me cante que el hombre no llegó a la Luna con música de un hombre que no llegó a la Luna, ¿me explico? Unintended, par contre, es una joya.

Al igual que lo es Soldier's poem. Bellamy tiene dos puntales, dos cabezas de lanza: una voz de cabeza/falsete potentes y una voz natural que acaricia cuando la modula en su justa medida y combinándola con su media voz. Este track parece sacado de otro disco y hasta de otro mundo; qué maravilla de voz: saca mil y un conejos de la galera. Y el nivel no decae, al contrario, se dispara a la estratósfera, porque sigue Invincible, que para mí es la canción del disco. Esto es lo que quiero de Muse, porque sé que lo puede ofrecer, y que puede salir con soltura de las letras fáciles y el un-dos-tres rockeril y típico; no hace falta un despelote musical como en Plug in Baby o New Born, sólo buenas intenciones llevadas a cabo con propiedad. Esto es un himno.

Con Assassin aparece el Muse conocido: rico en sonoridades y con una letra improbable (si hasta hablan de una "demonocracia"). Exo-politics expresa el deseo de que E.T. vuelva a la Tierra (no es cierto, es humor mío y del malo), acompañado de los mejores diez primeros segundos que recuerdo haber oído en un buen tiempo (salvando Les autocollants de Jenifer). Cuando llega el turno de City of delusion casi espero que aparezca bailando Joaquín Cortez: ¡Muse para todo el mundo, señores! Interesante, muy interesante la combinacion de ritmos, y sobre todo el resultado, que cualquiera pensaría que es un zafarrancho; sin embargo, cada nota calza con la siguiente con precisión quirúrgica. Hoodoo me hace imaginar un duelo en el Far West, con las bolas de paja rodando por ahí, y empiezo a temer que este será el final de álbum al que Muse me tiene acostumbrado, con tracks que yo hubiera sacada de la edición final, así que empiezo a escuchar, sin mucho entusiasmo, la verdad, la undécima pista. Los galopes me hacen poner una cara indescriptible, la guitarra me subleva, la batería me hace hervir la sangre, me incendia, creo que estoy a punto de sufrir una CHE: Knights of Cydonia me trae esos añorados recuerdos del Muse que me hacía pararme de la silla y alucinarme frente a 150 mil personas. Invincible es la canción del disco, pero Knights of Cydonia es la mejor canción del álbum. ¡That's it, fucking british! Cerrar un disco con un tema así hace que los pelos se te pongan de punta y te deja con ganas de más, de mucho más.

Al final el balance, cerrado con un tema como el último hace que sea positivo, sin lugar a dudas, aunque en este disco he encontrado que la progresión de Muse tiró para un lado que no me gustó del todo. Para el Greatest Hits van Soldier's Poem, Invincible, City of Delusion y Knights of Cydonia.

Quiero cerrar el año habiendo terminado con la discografía de Muse y por eso hoy no puse una entrada acorde a la fecha, pues me quiero dosificar para The Resistance. La debo para el próximo año.

Hasta otra.

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Capítulo 3. Piloto automático

Por PaulBB - 23 de Diciembre, 2010, 18:40, Categoría: ¿Musi...qué?

Llegó el tercer disco de Muse, Absolution (2003).

Imagínense ir por una carretera de 1000 kilómetros de longitud, absolutamente recta, flanqueada por una playa del azul más alucinante que hayan visto por un lado, y por un bosque verde-verdísimo del otro. Sin curvas, sin baches, sin animales que te salgan al paso, sin semáforos, sin siquiera otros autos que se te crucen en el camino en medio del viaje. Una ruta preciosa, pero sin nada que te haga pestañear a otro ritmo o arquear las cejas. Así resumo yo Absolution.

Porque el álbum es un álbum interesante, con canciones que gustan mucho, pero donde ninguna me ha hecho levantar de la silla o sentir que se me pone la piel de gallina al acorde de una guitarra o tras el resonar de una batería, como me pasó con New Born, Muscle Museum o cualquiera que elegí antes para el recopilatorio final. Absolution pasa el examen, y con alta nota, pero no trae nada que me haga alzar la mirada, o que se me fije en el cerebro cual pisada en la Luna.

Y es jodido decirlo, porque cuando de un disco de doce tracks -sin contar Intro e Interlude- me gustan bastante nueve de ellos y tres más o menos (Blackout, Endlessly y Ruled by secrecy), es inconcebible para mí que ninguno me toque los huesos, que me detenga el corazón por un instante, como lo hicieron Showbiz u Origin of simmetry. ¿Tal vez espero demasiado de Muse? ¿Tal vez esperaba encontrar maná en cada álbum? Que quede claro: Absolution es genial, pero no me mueve un pelo.

Time is running out (tal vez el que casi-casi se acerca a las sensaciones que yo espero encontrar), Sing for absolution, Stockholm syndrome, Hysteria y Thoughts of a dying atheist van para los Greatest Hits. Pero es muy curioso esto: yo pondría los nueve que me gustaron más; pero igual hasta me dan ganas de no poner ninguno, porque cuando todo es especial, casi siempre resulta que nada lo es. Raro que es uno, ya saben.

Espero que Black holes and revelations me traiga ensoñación. Que me ponga un venado en la carretera, un borracho o un ovni que me saque del piloto automático.

Hasta otra.

Nota: Y aprovecho para desearle a los lectores una feliz Navidad. Espero que reciban muchos regalos y que sus sueños se hagan realidad. Y no  es sólo una frase cursi, pues la vida me ha sonreído plenamente y mi Gotitas ya me ha dado casi todo lo que de ella esperaba; sólo me quedan algunas cositas que espero que pasen, y seré absolutamente feliz. Una de ellas tal vez pase el domingo =P

Joyeux Noël, mes amis !

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Musería

Por PaulBB - 18 de Diciembre, 2010, 8:21, Categoría: ¿Musi...qué?

Tras una ausencia involuntaria, pero tampoco puedo decir que puse mucha resistencia, retomo las crónicas museras. Esta vez con un disco que realmente me ha acojonado desde el mero saque: Origin of Simmetry (2001).

Muse me gusta, hasta ahora me gusta, y mucho. Este mentado rock alternativo resulta que se está convirtiendo en parte de mi música favorita. Y cómo no, si el señor Matthew Bellamy inventa maravillas a pesar de poseer un instrumento limitado. Creo que es eso lo que al final termina por engancharme, porque yo soy un admirador de la inteligencia. Y Bellamy es muy inteligente, sobre todo cuando deja de usar su no tan bonito falsete (que los hay en este mundillo rockeril) para meterse de pleno a la voz de cabeza, que es donde logra sus picos de rendimiento.

El viaje empieza con un supertemón para mí. New born es un éxito por donde se le coja. Ambrosía revestida de misticismo y agonía. Bellamy y Howard forman un tándem que es para mí como lo son el filete y la sal. Oro puro. Y cuando parece que con esta canción ya se paga sola la compra del álbum, aparece Bliss, para decirnos hey, todavía falta. Aquí Wolstenholme hace sentir su presencia con un teclado sobrenatural, exquisito y que dota de una especial sensibilidad al tema, haciendo de una probable disonancia, una muy bien lograda chef-d'oeuvre.

Con Space Dementia, Bellamy nos recuerda que su registro central es más bien pobretón, pero la música vale por sí sola, teclados y cuerdas defienden con mucho garbo este track. Y acabado el preludio aparece Hyper Music, que se me hace una continuación de la canción precedente, con algunos giros que intentan señalar su unicidad, que yo encuentro poco exitoso. Con Plug in baby volvemos a unas cuerdas que bailan sobre un río de lava y que parecen a punto de romperse en cualquier momento, acrecentando la tensión, casi como la que sentiría un paracaidista a punto de saltar. En Citizen Erased el bajo se luce un poco más -que ya era tiempo- y vuelve el falsete, que no acepto, con lo bien que usa Bellamy el registro de cabeza en New born y en Bliss. La canción es la más larga del álbum (7'19''); cosa que no agradezco con especial entusiasmo, pero cuyos momentos distintos bien valen un aplauso.

Micro cuts aparece sombría, tenebrosa, como la sombra producida por la luz de la luna; luz que es acuchillada inmisericordemente por Bellamy. Screenager me resulta hasta cierto punto cacofónica con esos sonidos de guitarra acústica. Darkshines, un título que podría resultar un oxímoron, es acariciado desde el saque con una voz delicada que tiene de alas a una melodía etérea, por momentos. Feeling good se sale del libreto, para mal, y Megalomania baja las revoluciones de una forma tan brusca que es como cortarse la yugular con una hoja de papel. El final del disco se me hace tan inapropiado como fue el de Showbiz.

En resumen, este disco es de alta factura, 24 kilates. Mis elegidas para el álbum de Greatest Hits serían New born, Bliss y Plug in baby. Genialidades.

Vamos a ver qué sigue. La ilusión está al tope.

Hasta otra.

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