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Su Majestad, El Príncipe.

Por PaulBB - 30 de Junio, 2011, 23:33, Categoría: ¿Musi...qué?

Escuchaba una canción de José José hace unos días en la radio y me puse a pensar en su fama, porque es muy conocido. Así que decidí empezar un nuevo viaje musical y pongo mis resultados en una sola entrada, porque sería imposible hacerlo por partes como hice con Linkin Park o Muse, ya que este tío tiene más de treinta discos y me da muchísima paja el solo hecho de imaginarme tantas josejosadas.

Añado unas líneas de las letras y los enlaces de los título disponibles en Youtube, por si a alguien le pica la curiosidad. Con ustedes, el Príncipe.

La amante perfecta. Del álbum Cuidado, en 1969. José José nos da un adelanto de lo que sería toda su vida musical con un tema que resume tanto sus vocalidades como la música que lo caracterizaría a lo largo de su apogeo y decadencia. "Cuando el sonido de tu beso me despierta yo comprendo que eres mi motivo, mi amante perfecta, mi mejor amor..."

El triste. Aparece en el álbum José José, en 1970, y sería una de las joyas de la corona de los treantaitantos años de carrera del Príncipe. Un tema que expresa todo el desgarro y el dolor que deja un amor que se termina, malentendido por los demás que se encuentran fuera de la relación. Para mí es Top 5, sin dudar. "Qué triste todos dicen que soy, que siempre estoy hablando de ti. No saben que pensando en tu amor he podido ayudarme a vivir..."

Sólo yo seguiré siendo tuyo. En De pueblo en pueblo, de 1972. Me gustan este tipo de canciones que resaltan la belleza del amor duradero, longevo, que no conoce el tiempo. Se me viene a la mente la escena del matrimonio de los abuelitos en la película Up. Además, esta canción es un buen testimonio de lo que podía hacer la voz del Príncipe cuando estaba en óptimas condiciones. "Cuando ya no te miren los hombres, ni tu paso provoque murmullo, cuando nadie recuerde tu nombre sólo yo seguiré siendo tuyo..."

Te beso y me voy. En De pueblo en pueblo, de 1972. Resignación cuando se pierde al amor ideal, y sólo queda la bruma, así resumiría este tema, una letra que no es muy bien acompañada por la música, pero que no la hace desmerecedora de salir de la selección. "Te beso y me voy para que puedas en sus brazos ser feliz. Te beso y me voy; dejo en tus labios lo más puro que hay en mí..."

Alguien que te extraña. En Vive, de 1974. Una canción que pareciese haber sido compuesta a la luz de una vela con un vaso de whisky medio vacío en la mano y un cigarrillo aún humeando en el cenicero. "Pensé que al alejarme yo te olvidaría, pero me equivoqué. Y en vez de olvidarte te adoro cada día, qué extraño es el amor..."

Sentimientos. De tan cerca... tan lejos, en 1975. Hermana siamesa de Alguien que te extraña, pero más ondulante, casi como el mar. "Siento, siento que jamás te tuve, y siento que yo nunca estuve muy cerca de ti. Siento que ya no tengo nada, no sé por qué te fuíste, por qué te conocí..."

El amar y el querer. De Reencuentro, en 1977. Segunda joya de la corona. Una canción espectacular en todos sus aspectos: letra, música y voz. José José logra transmitir efectivamente la diferencia de grado entre estos dos sentimientos que muchas veces se podrían tomar como parecidos o que podrían confundirse entre ellos, cuando la línea divisoria no es tan fina. Otro Top 5. "El amar es el cielo y la luz, el amar es total plenitud, es el mar que no tiene final, es la gloria y la paz. El querer es la carne y la flor, es buscar el oscuro rincón, es morder, arañar y besar, es deseo fugaz..."

Gavilán o paloma. De Reencuentro, en 1977. Canción que está en esta selección por su trascendencia a lo largo de los años. Aunque el tema no deja de ser interesante, simplemente se me hace increíble en la voz del Príncipe; como un león vegetariano. "Amiga, hay que ver cómo es el amor, que vuelve a quien lo toma gavilán o paloma. Pobre tonto, ingenuo charlatán, que fuí paloma por querer ser gavilán..."

Te canto sólo a ti. De Reencuentro, en 1977. Recuperado de una mala experiencia y enamorado, esta canción es esperanzadora. "Y siendo una mañana de verano te encontré en mi camino y me puse a platicar, entonces comprendí que tú serías la persona que algún día yo habría de enamorar..."

Libérame. En Volcán, de 1978. Retoma los trazos lentos tan de su estilo, haciendo que una letra inverosímil tome cuerpo. "Dónde vas a ocultar tu amor, vuelve atrás y libérame; yo ya soy tu propiedad, o me llevas o suéltame..."

Sólo los pájaros. En Volcán, de 1978. Canción sui generis donde José José muestra otro lado de su producción, esta vez saliendo un poco del romanticismo estricto para entrar a un campo un poco más humano. Interesante. "Después de estar al borde del abismo, tu vida se despierta una vez más. Me miras y me asombro de mí mismo, vamos a empezar, te echaré una mano y verás..."

Volcán. Del disco homónimo, en 1978. Uno podría decir que el señor se repite más que el ajo, pero aún así cada tema es un minimundo particular. "Hiciste que los días se hicieran noches, a veces era tu cuerpo, a veces era algo más. Y yo era un pobre hombre, pero a tu lado sentí que era afortunado como el que más..."

Mientras llueve. En Si me dejas ahora, de 1979. Cuando se está sobre las nubes y sólo quieres decirle a esa persona que todo lo que sientes es tan real, tan verdadero. "No temas lo que venga, tú no eres un rato que pase así. Tú eres lo que yo pretendo que vea mis días llegar al fin..."

Si me dejas ahora. Del álbum homónimo, de 1979. Tercera joya de la corona. He escuchado pocas canciones cantadas por hombres donde el tema del miedo a perder a alguien sea tocado tan explícitamente, descarnado y crudo, sin las poses del macho al que nada le duele, sino que por el contrario también sabe lo que es llorar. "Me cuesta tanto creer que no tengas corazón, que yo he sido en tu cadena de amor sólo un eslabón, y en tu escalera un peldaño al que no te importa pisar y hacerle daño..."

Almohada. En Lo pasado, pasado, de 1980. Cuarta joya de la corona. Aquí José José logra por primera vez hacerme sentir que su voz me cuenta lo que dice la letra. Esa pena que se ubica en lo más profundo del corazón, y que cuando sale es como una explosión de dolor que arrasa con lo que se le ponga delante. "A veces te miro callada y ausente, y sufro en silencio como tanta gente. Quisiera gritarte que vuelvas conmigo, que si aún estoy vivo sólo es para amarte..."

Lo pasado, pasado. Del álbum homónimo, en 1980. De nuevo se manifiesta la trascendencia histórica de la canción más que su valor intrínseco. Igual no deja de ser uno de sus temas más conocidos. "Ya lo pasado, pasado, no me interesa. Si antes sufrí y lloré, todo quedó en el ayer. Ya olvidé..."

Lo que no fue, no será. De Lo pasado, pasado, en 1980. Un hombre enamorado que poco a poco fue perdiendo lo que sentía ante la falta de afecto, y que antes de partir le deja un mensaje a la mujer que lo descuidó. "Vete a volar a otro cielo y deja abierta tu jaula, tal vez otro gorrión caiga, pero dale de beber..."

Insaciable amante. En Amor, amor, de 1980. Una letra muy interesante que adolece de música a juego, pero que con lo poquito que tiene logra hacerse un espacio y casi casi a convertirse en joya. "En tus ojos habladores pude ver otros amores mientras yo callaba. Y por tus besos sin entrega se me hizo el alma piedra mientras yo callaba. Tu cuerpo como hielo congeló todo mi anhelo mientras yo callaba, porque mi universo aún estaba en ti..."

No me digas que te vas. En Amor, amor, de 1980. Aquí pasa lo contrario que en Insaciable amante: la música puede más que la letra, sin embargo no deja de ser un producto importante. "Ya sé que tu me amas y que no quieres perderme, que tienes tanto miedo cuando me alejo de ti. Y no sé qué hacer, mi vida, para convencerte de que yo te quiero más que a nadie y siempre te querré..."

Vamos a darnos tiempo. De Gracias, en 1981. Una canción que cuenta sobre cómo intentar solucionar una situación aparentemente irreparable. Aquí el Príncipe se luce. "Tiempo para poder curar nuestra heridas, tiempo para empezar de nuevo nuestras vidas. Tiempo para saber si tú me necesitas, tiempo para saber si me quieres o me olvidas..."

Desesperado. En Mi vida, de 1982. Aquí nos muestra lo increíble que puede resultar necesitar de vuelta al amor que se ha marchado, rayando incluso con lo excéntrico. "Vuelve aunque vengas de Dios sabe dónde, aquí está tu casa; aunque te hayan tocado mil manos, para mí es igual..."

Yo no soy digno de ti. En Mi vida, de 1982. Dedicable a aquellas personas que vemos sufrir por nosotros. Claro, siempre y cuando tengamos las suficiente decencia en reconocer el dolor de otros. "Te estoy haciendo a ti pagar el daño que me han hecho, y luego me arrepiento, sí, cuando ya es tarde, amor. Te estoy echando en cara ya incluso mis defectos, y me aguantas porque sí, porque eres medio santa..."

A ésa. De Secretos, en 1983. Vuelve a combinar sentimientos en apariencia disímiles. La rabia de saberse enamorado de alguien que ha fallado tanto, y que a pesar de todo se quiere de vuelta. "A ésa que está como ya ves, destruída de rodar, yo le he escrito mil poemas a sus ojos y a su piel. A ésa que hoy se enreda con cualquiera, yo le di mi vida entera y se la daría otra vez..."

El amor acaba. De Secretos, en 1983. Quinta joya de la corona. El amor que alguna vez fue lo más fuerte que se pudo tener, alcanzó el momento donde sólo se empieza a mirar hacia abajo. "Porque el sentimiento es humo y ceniza la palabra, el amor acaba. Porque el corazón de darse llega un día que se parte, el amor acaba. Porque se vuelven cadenas lo que fueron cintas blancas, el amor acaba..."

He renunciado a ti. En Secretos, de 1983. Sexta joya de la corona. A pesar de los sentimientos a veces hace falta darse cuenta de la realidad y tomar decisiones. Incluso si éstas duelen lo inimaginable, continuar podría ser peor. "He renunciado a ti como lo hace el mendigo ante el juguete caro que llevaría su hijo. Como las aves a las estrellas, como renuncia a ser flor lo que es hierba, y cualquier hombre a volver a ser niño..."

Lo dudo. En Secretos, de 1983. Sétima joya de la corona. Tres canciones de un nivel superlativo hacen de Secretos la mejor producción de la carrera de José José. El orgullo de saber que hemos sido lo mejor que ha podido ocurrir en la vida de ella, sea con soberbia o con el pesar de saber que no hay regreso. "Anda y ve, te veo nerviosa, anda y ve, y que sientas con él lo que en su día tú sentías conmigo. Pero lo dudo, conmigo te mecías en el aire, volabas en caballo blanco el mundo; aquellas cosas no podrán volver..."

Adiós, princesa. En Reflexiones, de 1984. La mujer que hemos amado y amamos se está casando. Si esto no es duro, ya no sé qué otra cosa lo puede ser. "Jamás me gustaste tanto, te lo juro. Qué gran triunfo hay en tus ojos, se te ve. Qué lástima no poder felicitarte; quién diría, y de blanco, hay que ver..."

¿Y qué? De Reflexiones, en 1984. Esta es muy personal. "Tú piensas que exagero; no es verdad. Con hacer el amor estoy servido, pues créeme que no, que me siento gorrión con el nido vacío. Por qué tenerles miedo a los demás, vayamos besándonos por las calles, que sepan la verdad y si es que van a hablar, adelante, que hablen..."

Me vas a echar de menos. En Promesas, de 1985. Octava joya de la corona. Este tipo de canciones tienen un efecto sanador cuando se ha sido muy golpeado por una ruptura. Y más cuando se vuelven realidad. "Y me estarás llamando cada veinte de abril, y dirán que no hay nadie, que estoy lejos de aquí. Y te pondrás muy triste pensando en lo que hiciste y no podrás fingir. Me vas a echar de menos cuando llegue la noche y te acuerdes de mí, y llorarás de rabia de pensar que fui tuyo, y tanto que lo fui..."

Tú me estás volviendo loco. De Promesas, en 1985. La eterna dicotomía. "Otra vez hablándome de él, diciendo que es aquél a quien tú amas. por qué un día me traicionas y al siguiente, me llamas. Otra vez diciendo que te irás y que jamás veré tu cara. Por qué un día estoy de más y al siguiente, me extrañas..."

Tal vez por nada. En Qué es el amor, de 1989. Una declaración de amor no declarada al amor eterno frente a la calentura de una aventura. "Ya no es tan bella como tú, pero también tuvo tus años. Tú sólo pones juventud en la balanza de este engaño, pero en el arte del amor es importante la experiencia, y la ternura y la paciencia, y lo de menos es la apariencia..."

Amnesia. De En las buenas y en las malas, en 1990. A pesar del sufrimiento pasado siempre queda recordar que no hay marcha atrás, que no la debe haber. "Usted me cuenta que hasta le rogué que no se fuera, y que su adiós dejó a mi corazón sin primavera. Que anduve por ahí de bar en bar, llorando sin podérmela olvidar, gastándome la piel en recordar su juramento. Perdón, no la quisiera lastimar, tal vez lo que me cuente sea verdad. Lamento contrariarla pero yo, no la recuerdo..."

Hay un mañana. De En las buenas y en las malas, de 1990. Aun con la voz ya casi completamente cascada, y con una mujer que sobrecanta como en los momentos más aberrantes de Laura León, queda una canción de importante calidad. "Fue duro aquel final y no te pude olvidar. Tu recuerdo ahora me ilumina y me hace pensar que hay un mañana por cambiar y juntos recuperar aquel amor, aquel amor que dormido está..."

40 y 20. Del álbum homónimo, en 1992. Otra de trascendencia histórica. "Que yo tengo muchas vivencias, y tú tienes tanta inocencia; no saben que nuestro secreto es tu juventud y mi experiencia..."

Cirano. En 40 y 20, de 1992. A veces pasa. "Qué ironía pensar que al hablar de su amor me convertí en testigo y tal vez en Cupido del amor de los dos. Lo ayudé a conquistar lo que no conquisté, y fueron mis palabras que en su boca llegaban donde nunca llegué..."

Lo que quedó de mí. De 40 y 20, en 1992. Una carta de despedida dirigida a quien destruyó aquello que costó tanto levantar. "Quiero que vengas como única invitada a presenciar de cerca lo que quedó de mí. Y quiero que te quedes tan sólo unos instantes, quiero que veas mi fin...

Aún estoy de pie. En Tesoros, de 1997. Una canción de las de antaño. "Necesitas mi aliento, tu vida está vacía. Me dices que me quieres, yo también te quería. Siento tanto que me llames, me duele saber que estás arrepentida, mas yo no sé volver. me hiciste tanto daño, que triste que hoy lo sepas, mas ya no puede ser..."

Infiel. En José José y algo más, de 1998. El título lo dice todo. "Mientras tú sentías amor ajeno, en mis ojos se corría el velo descubriendo que no eras mi camino, cuando yo te pretendía en mi destino..."

Tanto en Distancia (1998) como en Tenampa (2001) hay alguna canción que podría ser destacable, pero es tal el estado de degradación de la voz del Príncipe, que simplemente no se puede incluír en ninguna antología al ser extremadamente chocante, estirada al extremo al incluír temas de la década del noventa, cuando ya era un espanto.

Y esta es mi recopilación de lo mejor de José José, un hombre que fue grande entre los grandes de la música romántica en español. Casi cuarenta canciones... Ha sido usted magnífico, caballero.

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