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Limeñadas 1: Desayunos al paso

Por PaulBB - 7 de Julio, 2011, 22:53, Categoría: Miscelánea

Para desaburrirme un poco se me ocurrió ir poniendo por aquí algunas cositas de nuestra "Lima, la horrible" que yo encuentro características o peculiares, y que hacen de nuestra ciudad un lugar particular, especial, ya sea que nos deje impresionados como al ver El juicio final de Miguel Ángel, o que nos deje con la misma expresión facial que encontramos en El grito de Edward Munch. Al grano: Limeñada número uno, desayunos ambulantes.

¿Quién no ha visto, durante sus caminatas mañaneras al irse a estudiar o trabajar, unos carritos verdes rodeados de gente parada? Cualquiera diría que se asoman para ver algo, una rata muerta o qué se yo. Pero si se acercan lo suficiente, y logran hacerse paso entre la muchedumbre, verán que el objeto del deseo es una persona vestida generalmente con un mandil blanco y gorrita a juego, detrás de un carrito atiborrado de baldes de plástico o metal llenos de líquidos misteriosos, una serie de botellas que contienen brebajes de colores tan alucinantes que harían palidecer a un alquimista del siglo XIII, y una montaña de panes rellenos, para complacer hasta al más exigente de los parroquianos.

Primero lo primero, aunque todo depende de la hora. Desde de las 5:30 hasta las 7:30, estos puestos parecen enjambres humanos; imposible acercarse al vendedor sin exponerse a perder el reloj, la billetera o hasta la virginidad en medio del tumulto. Una vez metido entre el gentío toca escoger el néctar del día: Leche de soya, extraña preparación blancuzca hecha de este frijol; maca sola o con leche, un preparado local, de sabor un tanto áspero; quinua sola o con leche, mi favorito, preparado con un cereal andino que además contiene trocitos de manzana o membrillo, además de ser deliciosamente espeso; avena sola o con leche, para los paladares convencionales; y el mítico emoliente, una preparación improbable de por lo menos seis ingredientes, como la linaza, el boldo, la alfalfa, entre otras bellezas, de una textura similar al lubricante líquido. No esperen encontrar café o alguna infusión, y si lo piden serán devorados vivos por los comensales; le faltarían el respeto a la investidura de la tradición.

Vasito en mano, es hora de escoger el acompañamiento sólido. Se puede escoger entre los panes solos, o los rellenos tipo sandwich. Los solos son los populares chancay, unos panes de masa un poco dulce y con poca levadura, infaltables en cualquier carrito que se precie, inluso los hay donde venden sólo esos panes. O podemos escoger entre los rellenos, todos hechos con el peruanísimo pan francés. Están los panes con lomo, carne en trozos, cebolla y tomate cocinados en una sartén; con pollo, que es pollo deshilachado, lechuga y papitas al hilo; con tamal, masita de maíz con trozos de pollo; con torreja, una fritura salada de harina con trocitos de culantro y tomate; con relleno, salchicha de sangre, que contrariamente a lo que se pensaría, es una de-li-cia; con salchicha huachana, una maravilla porcina batida con huevo; con tortilla, de huevos y hotdog en rodajas; con hotdog y papas fritas, hotdog cortado a lo largo y con papas gruesas acompañadas con mostaza, mayonesa o ketchup; panes con queso fresco, con palta, con camote frito, con aceitunas...

Y claro, no hay que olvidar la peruanísima "yapa", que consiste en pedir un poquito más del líquido elegido cuando hayamos acabado nuestro vaso. A veces no hace falta ni pedirlo, si el vendedor es solícito nos ofrecerá rellenarlo.

Pero, ¿por qué estos negocios son tan populares? Uno los encuentra por toda la ciudad, sean en las zonas céntricas, como en las residenciales y las de oficinas. Creo que se debe a que la relación calidad-precio es inmejorable. Se obtiene un desayuno barato, rico y nutritivo por muy poco dinero. A saber: Un vaso de cualquiera de esos líquidos cuesta entre 0.60 y 0.70 céntimos (0.25 centavos de dólar, dos pesos mexicanos) y un pan entre 0.60 y 1.50 soles dependiendo del relleno y del lugar. Es decir, un desayunito sale entre 1.5 y 3 soles. ¡Genial! Por ahí la única desventaja es que se come de pie, ya que los tres o cuatro banquitos están siempre ocupados y la gente se pelea y se empuja por sentarse sobre ellos, pero es la nueva tendencia xD

Desayunitos en Lima, nuestra limeñada número uno.

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