El Blog

Calendario

<<   Diciembre 2011  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Categorías

Archivos

Sindicación

Enlaces

Sitio hermano

Alojado en
ZoomBlog

La historia de Rudolph, el reno de la nariz roja

Por PaulBB - 8 de Diciembre, 2011, 11:36, Categoría: Miscelánea

Había una vez un pequeño reno llamado Rudolph. Él vivia muy lejos, junto con muchos otros renos, en un lugar cercano al Polo Norte.

Rodolfo era un renito muy tímido y no tenía ningún amigo. Su problema era que tenía una nariz muy roja, mientras que todos los otros renos tenian la nariz marrón. La nariz de Rodolfo era tan brillante que incluso alumbraba en la oscuridad, como una luz. Los otros solían reírse de Rodolfo y se negaban a dejarle jugar con ellos debido a su roja y brillante nariz, así que Rodolfo siempre se sentía muy solo. Solía estar escondido, deseando tener un amigo para jugar y poder serle de ayuda a alguien.

Cada año en época de Navidad, Santa Claus solía ir al lugar donde vivía Rudolph, para elegir algunos renos para tirar de su trineo. Usualmente el más fuerte era elegido como el líder.

Una noche, justo antes de Navidad, Santa llegó a hacer su elección; era una noche muy nublada y no se podía ver nada. Mirando a través de la niebla, Santa gritó: "Quiero a Dasher, Dancer, Prancer, Vixen, Comet, Cupid, Dander y Blitzen. Ellos pueden tirar de mi trineo esta noche cuando entregue los regalos de Navidad a los niños y niñas de todo el mundo".

Los ocho renos dieron un paso adelante con mucho orgullo y empezaron a prepararse para el viaje.

"Un momento", exclamó Santa, quien estaba ocupado cargando regalos a su trineo, "esta niebla es tan densa que tendremos que llevar una lámpara, pero, ¿cómo atar una lámpara a los renos?".

En ese momento Santa vio a Rudolph, que estaba parado detrás de un árbol; en realidad, notó la nariz roja de Rodolfo, que brillaba intensamente.

"Ven aquí, Rudolph, tú puedes guiar mi trineo esta noche. No nos perderemos en la niebla si vas primero para mostrarnos el camino".

"¡Qué buena idea!", gritaron todos los renos, "ven y prepárate, Rudolph".

Tan pronto todo estuvo preparado, Santa partió para entregar sus regalos. Frente a los ocho renos que tiraban del trineo iba Rodolfo, con su brillante nariz roja alumbrando en la niebla.

Después de eso, nadie se rió de él otra vez, pues él había ayudado a Santa Claus en una situación muy difícil. Todo el mundo quería jugar con él y ser su amigo, y Rudolph nunca estuvo solo otra vez.

Permalink :: 2 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)