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"L'amour & moi". C'est-à-dire, mon amour (Jenifer) et moi (Paul)

Por PaulBB - 19 de Septiembre, 2012, 2:03, Categoría: Jenifer

La gloriosa niza, Jenifer Bartoli viene de sacar su quinto álbum de estudio tras Jenifer (2002), Le Pasage (2005), Lunatique (2007) y Appelle-moi Jen (2010). L'amour & moi, o "El amor y yo", es el quinto trabajo de esta fenomenal artista.

Hay un adagio que dice que "no hay quinto malo". Jenifer hace que ese dicho se quede corto. En este caso habría que hacerle una añadidura: "no sólo no hay quinto malo, sino que es extraordinario". Pista por pista -y son 14, más un remix- este álbum, sacado con alguna prisa tras el éxito menor del álbum anterior, es una verdadera dosis de buena música, ritmos alegres, melodías delicadas e importantes dosis vocales de nuestra bienamada Jen.

Au diable les enfers, au paradis des amours... El primer titulo, Les jours électriques, es de lo más rico que he escuchado en un buen tiempo. Una guitarra muy bien puesta y acompañada de una percusión sólida son el vehículo donde la cantante se desliza y escabulle cual cervatillo corriendo entre los árboles. Una canción chiclosa, burbujeante, llena de sabor y con un final delicioso es un tremendo bocado de lo que se viene en los demás tracks. Creo yo que es uno de los puntos más fuertes del disco. No puedo dejar de presentarles la canción:

Marcher sur un fil c'est pas difficile... El primer single del disco es este tema. Sur le fil es el hermano mellizo de Les jours electriques, o al menos da esa impresión. Están emparentados tanto por la música como por la interpretación, donde Jenifer deja un poco los fuegos artificiales vocales para centrarse en divertirse y divertirnos con un fraseo ágil y fresco.

Je suis comme prisonnière des lumières qui brillent au fond de tes yeux... Con Prisonnière bajan un poco las revoluciones, pero no tanto, lo suficiente como para sentarnos a escuchar un poco, tras haber saltado un buen rato con las pistas anteriores. Una canción cuyo estribillo es francamente adictivo debido al timbre que, aún siendo metálico, acaricia muchísimo. Sí se echa un poco de menos algo más de variación en la escala vocal durante las estrofas, tendiendo más bien hacia lo plano.

A quoi bon, qu'est-ce que tu attends, à quoi tu joues... ? Con Appelle la police, mon amour llegamos a la zona sexy del álbum. Una letra sugerente que va muy bien con esa música que a uno lo traslada a la barra de un bar a media luz, donde la rubia de al lado empieza a deslizar su pie por sobre tu pierna. Sensualidad y calor.

L'amour et moi, ce n'est qu'un triste jeu... Recuerdo cuando dije que Pour toi (Le Passage, 2004) era una canción preciosa, además de ser muy girly. Bien, L'amour & moi es otro de esos temas que son verdaderas proezas musicales. Aquí ya no se respira tanto ambiente rosa y floral, sino más bien se percibe en cada segundo esa enorme carga emocional que acompaña tanto a la letra como a la interpretación, donde además Jenifer nos recuerda por qué es una de las mejores cantantes francófonas de los últimos 30 años. Su registro vocal es amplio, y aquí se nota bastante pues va constantemente entre graves y agudos con ese color acaramelado y ese peso en la voz que le van dando los años.  Ésta canción, si fuera en inglés, encabezaría el Billboard y con récord de semanas en primer lugar. Una maravilla. Esto, señores, es magia pura:

Accelère, je t'en prie, accelère... Tras la delicia de L'amour & moi Jenifer se propone a mirarnos fijamente, levantarnos la barbilla con la mano izquierda mientras con la derecha toma el micrófono otra vez para empezar Orage en vue, un tema inclasificable musicalmente donde, excelentemente apoyada durante toda la canción por una segunda voz, nos hace parpadear y acompañar el ritmo con los pies y la cabeza. En el momento del solo se hace evidente la evolución en la voz de Jen, donde esas cosquillas en la garganta no son un debe, por el contrario, la hacen ver como a una manzana rojísima y lustrosa. Apetecible a más no poder.

Faisons comme autrefois, tu sais que rien ne nous arrête... Besoin d'air podría ser single en cualquier álbum normal, de cualquier cantante importante. Aunque los sonidos se repiten un poco, está tan bien logrado el resultado que no molesta escuchar más de lo ya antes presentado. Si bien es cierto que la canción no es extraordinaria y no está al nivel de otras joyas del disco, no deja de ser brillante y atractiva al paladar auditivo. En este tema, la estrella es el sintetizador.

Une bouffée de trop, ça fait tourner la tête... Sin duda una canción que le sienta a Jen como sombrero a la medida. Mademoiselle fume retrata el hábito y la debilidad de esta preciosidad por los cigarrillos. Bueno, no es la primera ni la última cantante que fuma, y más aún, creo que ese hábito es el que le está dando ese sonido áspero en las cuerdas vocales, que sin duda suena muy bien. Esta canción, musicalmente, parece que se hubiera escapado de Appelle-moi Jen: destila patines de cuatro ruedas, trajes remangados y peinados con mucha laca. Es una canción que rompe, de muy agradable forma, con la onda más electrónica o disco que se oyó en temas precedentes.

Sous la voie Lacte, la nuit est blanche... Zafamos de la onda ochentera y regresamos al álbum con los sonidos que lo caracterizan. En Tu ne dis rien tenemos a un bajo que abre la canción en gran forma y a unos teclados muy bien manejados, que son el tapiz sobre el que Jenifer muestra pinceladas de su arte. Aquí más se aprecia el conjunto que las partes por separado, lo cual es bueno a efectos de destacar el trabajo conjunto del equipo productor del disco. Suena bien, sin duda.

Les promesses de la veille s'oublient au réveil... Mes nuits es un tema bastante relax, demasiado para mi gusto, diría yo. Claro, no dudo que habrá personas que la pasen bien con este tema, pero lo que es yo disfruto más de las canciones lentas cuando se tratan de baladas con al menos un giro o golpe de ritmo que esta canción no tiene; es plana, plana, plana. Por ahí hay quienes le gustan los valles y las sabanas; yo prefiero los andes o un mar medio revuelto.

La nuit, le noir et les étoiles... Este tema es muy similar al anterior, sólo que aquí sí hay más agilidad en las notas musicales. Est-ce que tu m'aimes es muy disco, medio trance incluso, donde sólo hacen falta las barritas luminosas y mucha luz ultravioleta. Una canción muy marchosa y parrandera, que invita a la juerga y al desenfreno en la pista de baile. Un remix algo más trance de esta canción sería muy bueno y bolo fijo en cualquier local nocturno que se precie.

Je t'aime, je ne t'aime plus... En Hello se continúa la línea de la canción precedente, pero con algo menos de éxito, en mi opinión. Se torna muy repetitiva y escasa de sacudones, a pesar de esa estridencia rebozante que exhibe durante toda su extensión. Ni Jenifer ni la música alcanzan esa cota de excelencia a la que llegaron por la mitad del álbum, y parece que tampoco se esforzaron mucho en este track. Me parece un tema que, sin ser malo, es prescindible.

Y a pas d' Jen, y a pas d' plaisir... Esta canción me encanta, muchísimo. Y a pas d' Jen nos trae sonidos nuevos, hechos a partir de los mismos instrumentos que oímos en todo el disco. Es un tema cortito, pero lleno de sabor y con un toque medio exótico que lo hace muy apreciable, además de oir a Jen de una forma que es como un mordisco en la oreja en cada estrofa, y en el estribillo ni les cuento. Linda joyita, y muy de agradecer que la pongan casi al final, para levantarnos el espíritu tras los efectos de los excesos de las luces de neón.

Contre quelle peau m'abandonner... La pudeur es el fin de fiesta. Es el típico tema que uno pondría para cerrar un concierto mientras todos celebran y la cantante salta en el escenario cuando los globos empiezan a caer del cielo y las luces despliegan sus últimos haces. Es el tema que te llevas en los oídos cuando el show termina y sales rumbo al estacionamiento con una sonrisa de oreja a oreja, sabiendo que has sido parte de una noche espléndida. La pudeur es dinámica y con los colores del mejor cuadro expresionista que se encuentre. Un sonido pulcro y redondo que nos despide cuales gentes viendo partir al barco rumbo a tierras de ensueño.

El balance que deja L'amour & moi no es bueno, no. Es ESPECTACULAR. Un disco que es un viaje delicioso y que nos mantiene como perros sacando la cabeza por la ventana y que nos hace querer escucharlo otra vez y otra vez. Jenifer ha demostrado que es capaz de reinventarse las veces que hagan falta para demostrarnos quién es ella y qué es lo que es capaz de ofrecer.

¡Excelente, Jen! ¡Me enamoras una y otra vez!

PD: En una idea que tomo de don Pedro, he aquí un clip con extractos de las canciones del álbum presentadas en su exacto orden de aparición, comenzando con Les jours électriques y terminando con La pudeur. ¡A disfrutar!

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