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Febrero del 2013

No está, pero está.

Por PaulBB - 6 de Febrero, 2013, 0:35, Categoría: Opinión

He esperado calmarme un poco para comentar la salida de la dirección del diario Correo, el señor Aldo Mariátegui, tras ocho años de ardua labor. Y he esperado pues hasta hace unos días fue la sensación fue como una cachetada con la mano mojada. Mariátegui, ubicado en las antípodas de su abuelo, el gran José Carlos, ha dejado la conducción de uno de los diarios más prestigiosos y leídos de Lima y el Perú.

Sabido es que Aldo Mariátegui se hizo de muchos enemigos a lo largo de su vida periodística, sobre todo al enfrentarse a todos aquellos que siempre se acomodaban del lado de lo "políticamente correcto". Comunistas, socialistas, caviares, hueveras y demás coliformes fecales siempre tuvieron a Aldo como el objeto de sus peores pesadillas; nunca les tuvo miedo ni se amilanó ante el estilo gritón y lobbista de esa recua izquierdosa, como solían hacer los que no comulgaban con ellos, sino que se les enfrentó en sus mismos términos, levantándoles las voz y desnudando toda su miseria moral. Por eso lo detestaban tanto.

Aldo Mariátegui es un liberal en todo el sentido de la palabra, y no como el acomodado ese de Alvarito Vargas Llosa, o como su confuso padre, el nobel Mario. Aldo siempre defendió sus ideas, y las ideas de todos aquellos que con mucho orgullo nos hacemos llamar liberales. Lo acusaron de ser parte de la DBA, o "Derecha bruta y achorada", cuando los brutos y achorados eran los rojitos y socialconfusos de al frente como Rodrich, Wiener, Lauer, RM Palacios, Glave, Zegarra, Villarán, Arana, Huamán y toda esa sarta hedionda zurda.

La salida de Aldo de la dirección de Correo fue explicada por él mismo: lo echaron. Pero no lo sacaron por baja circulación del diario -que no la había- o por déficit financiero -que tampoco hubo-, sino por ser el principal opositor a la alcaldesa de Lima, Susana Villarán. Así es, los que tanto se jactan de tener "consciencia social" son un grupúsculo de pequeños tiranos que mueven sus hilos para adueñarse de la sociedad. Favre, el inefable asesor publicitario contratado por la alcaldesa dijo claramente que "había que neutralizar a Mariátegui". Pocos días después, Aldo fue expectorado de la dirección de Correo.

Así son esos rojos pestilentes, que utilizan las más puras técnicas de la mafia, mafia de la que tanto se llenan la boca hablando pero que cuando afecta al adversario se quedan callados como la puta que recibe los golpes del caficho. NADIE protestó la salida intempestiva de Mariátegui, que fue sin lugar a dudas un atentado contra la libertad de expresión, libertad que Aldo supo defender cuando a sus mismos rivales rojos les tiraban encima acusaciones que mellaban esa misma libertad de decir lo que se piensa. Aldo sacó la cara por el rival ideológico, pues ante todo era periodista, pero no recibió nunca una sola muestra de retribución. Así de escoria son esos izquierdistas.

Sin Aldo al frente, la Villarán puede creer que no la van a sacar de la alcaldía de Lima. O tal vez eso piensa Favre. Y seguramente los rojos inmorales hicieron una fiesta interna y se hartaron de orgasmos mentales al llegar la noche y enterarse de la noticia. Pero no, señores. Aldo Mariátegui puede no estar ahora en el medio periodístico nacional, pero no esperen que el legado que ha dejado el que fuera nombrado "Periodista más influyente" se va a perder porque ya no está a la cabeza de un medio de comunicación. No, él sigue.

Y sigue porque nos enseñó a no quedarnos callados ante la piara socialista, bullanguera y putrefacta, sino a devolverles lo que nos lanzan, armados sólo con la pluma y el papel. Nos enseñó a responderles y a no hacer la vista gorda cuando quieren imponernos el "pensamiento único", que es el de ellos y que casualmente siempre es el correcto. Descuida, Aldo, aquí estaremos dando la batalla ideológica y retórica, hasta que vuelvas y recuperes el sitial que a pulso te ganaste.

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