El Blog

Calendario

<<   Abril 2013  >>
LMMiJVSD
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30      

Categorías

Archivos

Sindicación

Enlaces

Sitio hermano

Alojado en
ZoomBlog

El ocaso de los dioses

Por PaulBB - 3 de Abril, 2013, 20:13, Categoría: Deportes

Soy aficionado al Real Madrid CF desde que tengo uso de razón. Mis primeras emociones las tuve cuando seguí vía Don Balón las semifinales de la UEFA contra el Torino, en 1992, serie que perdimos pero fue cuando empecé a sentir el amor -porque eso fue, amor- por ese equipo que destilaba categoría y linaje. Gracias a cintas de VHS vi jugar a Pardeza, Martín Vásquez, a Míchel, al maestro Hugo Sánchez y al Buitre. También celebré las atajadas de Paco Buyo, el que sería el mejor portero de la historia del club hasta la aparición de su sucesor; vi a Fernando Hierro y a Sanchís. Lloré de emoción cuando ganamos la Liga de Campeones del 98, tras más de 30 años sin conquistarla, en esa final de gloria ante la Juventus con gol de Mijatovic; y grité como el niño que era en el 2000, cuando le metimos tres al Valencia en Saint-Denis, con goles del "Moro" Morientes, del inglés MacManaman y del "Ángel de Madrid" Raúl González Blanco; goles que llevo marcados a fuego en mi memoria y alma. Soy merengue de corazón. Mi vida es el Real Madrid. Y me duele lo que pasa hoy en mi casa, en mi equipo, en mi club.

Hace casi tres años llegó al club quien yo considero el mejor entrenador del mundo; un tipo que engloba el trabajo, el tesón, la entereza y la personalidad suficiente como para ser la cabeza del Real Madrid. El multicampeón portugués José Mourinho aterrizó en Valdebebas. Eran épocas de crisis; éramos el hazmerreír de Europa, cayendo en octavos de Champions y siendo burlados en Copa ante equipos de 2da B; el FC Barcelona había logrado hacer coincidir al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, con la mejor generación de futbolistas que alguna vez se puso la camiseta culé: Xavi, Iniesta, Puyol, Busquets, Piqué y más; y que tuvo a un excelente entrenador como Josep Guardiola. El reto era duro, casi imposible, pero el trabajo duro y metódico de José hizo que al final disfrutáramos las mieles del éxito.

Sí, el Barça nos goleó al principio. El Barça se burló, se mofó y nos humilló en nuestra propia casa. Pero con el tiempo pudimos zafarnos de la bota blaugrana y les mojamos la oreja: les arrebatamos una Liga, una Copa del Rey, una Supercopa, y ahora los eliminamos de la actual Copa del Rey ganando ambos partidos. Nuestra lucha es así; no queremos ser buenos, queremos ser los mejores, y para eso tenemos que ganarle al Barça. Gracias a Mourinho, lo estamos consiguiendo.

Y es en estos tiempos de cambio, cuando el plantel y cuerpo técnico debería ser un solo puño para golpear lo que se nos ponga al frente, es cuando tenemos estos problemas intestinos que distraen al equipo, a la afición, y que provienen de toda esa bola asquerosa y putrefacta que es ese sector de la prensa que no quiere más a José en el equipo. Y que posiblemente ya haya conseguido su cometido.

Yo siempre fui de la idea de mostrar la unidad. De cara al mundo, el Madrid tiene que tener espíritu de cuerpo. Es lo que siempre pensé. Pero ya no me puedo poner de costado ante esta situación. No soporto más ver cómo mi club se parte desde adentro, y más aún cuando quienes petardean al club son dos elementos puntuales. Dos capitanes que atentan contra su general; uno con más saña que el otro, valga decir. Los hombres bomba del vestuario son Sergio Ramos e Iker Casillas.

En el Real Madrid, no es ningún secreto, siempre han sido los referentes quienes han armado el equipo, zurrándose muchas veces en el entrenador. Sabida es la historia de cómo Fernando Hierro presionaba en contra de Raúl, o de por qué se fue Fabio Capello. En el Madrid son los jugadores quienes mandan. O eran. Cuando llegó Mourinho se planteó acabar de raíz con esta forma de manejar el club, y se enfrentó directamente a los "duros" del vestuario. El primero en caer fue Valdano, quien apañaba todas las movidas de los jugadores, y posteriormente fue poniendo en su sitio uno por uno. Y esto incluyó a la prensa. Una prensa madridista que estaba acostumbrada a las cenas con los entrenadores, a los datos desde adentro y a injerir directamente en las decisiones del comando técnico. José no lo permitió más; les cerró las puertas en las narices y dijo "aquí mando yo, y no los quiero aquí". Ese día Mou se echó a los perros al cuello.

Porque desde ese momento la prensa madridista empezó a confabular, a intrigar y a complotar contra todas las decisiones de Mourinho. Fue la prensa quien empezó la bola de la pelea entre portugueses y españoles, pelea que nunca fue tal, sino que fue la máscara que se utilizó para disimular el desencuentro del entrenador contra Ramos y Casillas.

Sergio Ramos es un tipo excelente. Un excelente jugador, y muy profesional. Pero tiene un problema muy serio: le presta demasiado oído a sus adulones, a quienes le aplauden hasta los pedos. Y esos quienes le aplauden son los que complotan contra Mou, y que le utilizan para atacar al portugués. Porque eso hace Ramos: ataca, azuzado por sus palmeros. Ramos sale a declarar un día sí y otro también contra su entrenador, criticándole y deslizando malos comportamientos en las ruedas de prensa. Ramos se aprovecha de la capitanía para disparar contra Mou, que no le sienta porque sabe de su valía como jugador, y porque sabe que es un tío desorientado y hasta torpe, a veces, y por eso lo perdona. Cosa diferente a la de Iker.

Con Casillas Mourinho tuvo un desencuentro casi instantáneo. Nunca le gustó nada que tuviera a la novia metida todo el santo día en los entrenamientos, y que fuera ella quien sacara del vestuario los temas que debían permanecer dentro de él, como los problemas que hubo en su momento con Ozil e Higuaín. Mou no soporta que Casillas anteponga su relación a las órdenes que vienen desde él, el jefe del equipo. Iker Casillas es un sol de persona; es el mejor portero de la historia del club y hasta de la historia del fútbol. Titular desde antes de cumplir la mayoría de edad, ha sido partícipe de momentos épicos del club y de España, siempre estando ahí en los momentos más importantes. Iker es símbolo del Madrid, héroe de entre héroes, y que se ha ganado el respecto y el cariño de la afición blanca y del mundo entero. Pero tiene una pega: sus defensores, periodistas que le idolatran con razón, no se guardan nada al momento de sacar cara por él y masacrar a quien se le ponga al frente. En este caso, el entrenador del club.

La lesión de Casillas ha servido para todo en estas últimas semanas. Le sirvió a Mourinho para sentarlo y poner a un fenomenal Diego López, extraordinario portero que era suplente en el Sevilla porque cometió el crimen de distanciarse de Palop, jugador dueño de ese club. La lesión de Casillas también le sirvió a Sergio Ramos, para asumir como capitán y empezar a soltar trancazos desde el micrófono. Y la lesión también le sirvió a la prensa, para empezar a pedir la vuelta al arco de Iker y denostar al entrenador.

Mourinho no se casa con nadie, y tampoco es un gilipollas. Contra viento y marea trajo a Ricardo Carvalho, y cuando vio que no le funcionaba lo sentó para siempre en la banca. Pepe fue otro de sus engreídos, hasta el día en que ya no le rendía y le causaba más perjuicios que beneficios, y lo sentó también. Incluso a Cristiano le ha dado sus buenos toques y el 7 ha callado y ha aceptado. Iker es "el topo" del vestuario, pero lo tuvo de titular porque es el mejor. Y ahora estoy convencido de que si Casillas vuelve a su mejor nivel, y Diego López pilla un par de malos partidos, Iker volverá a la titularidad. Mou no tira piedras a su propio tejado.

Pero de algo sí quiero dejar constancia. En un club quien manda y debe mandar es el entrenador, y ningún jugador puede estar por encima de él. Cuando se tiene al mejor entrenador del mundo, y que consigue lo que por muchos años se nos había negado, y que ha sabido hacerle frente al mejor Barça de la historia, el madridismo tiene que respaldarlo. Yo quiero a Mourinho, a Iker y a Sergio, los quiero a todos vestidos de merengue y jalando el carro para un mismo lado. Pero si la cosa se pone insostenible está claro que ningún jugador que no sea CR7 o Messi es imprescindible, llámese Iker Casillas o Sergio Ramos.

Yo soy madridista. He visto pasar entrenadores, jugadores y dirigentes. Y posiblemente vea pasar también a Mourinho al final de temporada irse para Inglaterra. Y me lamentaré del hecho de que el Real Madrid haya dejado ir, o lo que es peor, no haya podido convencer al mejor entrenador del mundo de que se quede en nuestro club. Y vendrá otro, otro al que los jugadores puedan manejar y que la prensa pueda someter. Si nos hemos lavado la cara estos últimos tiempos ha sido gracias a José Mourinho, y eso el madridismo lo sabe muy bien y lo tiene muy presente.

Y hablo en nombre de muchos madridistas cuando digo que si tenemos que escoger entre Mourinho o los jugadores, escogeríamos a Mourinho. Porque hasta los dioses, aunque sean estos de un vestuario, también tienen un ocaso.

Permalink :: 2 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)