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Mayo del 2013

Sobre el Real Madrid, el FC Barcelona, y algunos que vienen o se van.

Por PaulBB - 13 de Mayo, 2013, 13:47, Categoría: Deportes

Tras la eliminación de los equipos españoles a manos de los alemanes se abrieron muchas ollas de donde salieron montones de grillos. Verdaderos terremotos en las tiendas merengue y culé, seísmos donde se han visto afectados muchos elementos, desde directivos hasta jugadores, pasando por los cuerpos técnicos. Empecemos con el Real Madrid.

La cosa en el Real ha sido dura. Tras los ya sabidos enfrentamientos de Ramos (solucionado hacia el final de la temporada) y Casillas (guerra perpetua) contra el entrenador Jose Mourinho, ha aparecido un nuevo frente de ataque al de Setúbal: Pepe y Cristiano Ronaldo, antaño defensores a ultranza de Mou, esta vez enfilaron baterías -uno más que el otro, huelga decir- y dispararon contra su jefe. Claro, todo esto porque ya es sabida la marcha del entrenador al fútbol inglés, más precisamente al Chelsea. Pero antes de detenerme en los portugueses, quería reconocer en unas líneas lo logrado por Mou durante sus tres años en el Real Madrid.

Muchos dirán que Mourinho se va porque ha fracasado en el club. Que lo trajeron para ganar la Champions, la anhelada Décima, y que no ha pasado de semifinales. También podrán decir que se va sólo con una Liga, una Copa (falta jugar la del viernes 17 de mayo) y una Supercopa, tres títulos que son nada ante lo logrado por el FC Barcelona. No, el legado de Mourinho no es sólo los títulos. El legado es más, mucho más.

Jose Mourinho ha logrado mucho más que adornar con copas las vitrinas del Bernabeu. Gracias al entrenador y su trabajo, el Real Madrid recuperó el prestigio que habíamos perdido en Europa. Años seguidos cayendo eliminados en octavos de final de Champions, y habiendo perdido incluso el ser cabezas de serie en esa competición. ¡Semejante humillación! Y aún más, languideciendo bajo el dominio aplastante del Barcelona y sin posibilidad de rebelión, por no mencionar el caer goleados por el Alcorcón en la Copa. Deportivamente, hemos logrado una semifinal y dos finales (una siendo campeones, y la otra está por verse) en Copa del Rey, tres semifinales de Champions (una quedando fuera en penales con el Bayern, la otra quedando fuera por un gol contra el Dortmund, y la otra frente al Barcelona), y una Liga, un pedazo de Liga cuyos números rompieron más de quince récords históricos nacionales e internacionales. Ello hablando de lo deportivo.

Y en lo que se refiere a manejo del club y vestuario, también. Mourinho trabajó más de doce horas al día en la ciudad deportiva, cosa que ningún entrenador había hecho antes ni en el club ni en España. Y se ocupaba no sólo de lo que respecta del fútbol, sino también revisando la comida de sus jugadores y hasta del calzado que debían llevar en los viajes del equipo. Trabajador obsesivo, nunca nadie como él logró granjearse la admiración y el respeto de propios y extraños; nunca en la historía del Bernabeu (y creo yo que en otras partes del mundo tampoco, aunque no me consta), el estadio gritó el nombre del técnico del club durante los partidos.

Nunca el Real Madrid tuvo a mejor escudero y pararrayos. Mourinho tomó la bandera del club y la hizo suya, se puso al frente de todo el mundo para defender al plantel, a su plantel, y recibir los dardos que iban dirigidos a cualquier miembro del club. Pero así como Mou era leal con todos, exigía lealtad a muerte para con él. Y ése fue el detonante de la primera mina que pisó: Iker Casillas.

Mientras Mourinho se dedicaba a tomar el timón y espolonear al navío culé, trabajando en todos los frentes para frenar a esa ametralladora que todo el mundo creía imparable, Iker no peleaba el mismo frente. Mou le puso el ojo a Casillas tras una llamada que le hizo el capitán madridista a Xavi Hernández para pedirle perdón y arreglar la situación tan tensa que se vivía en los clásicos en esa época, de cara a la selección española. Mourinho lo tomó como un pacto con el enemigo, pues mientras el portugués se rajaba el lomo peleando en todos los frentes contra el Barcelona, Casillas hacía llamadas excusándose y dialogando con el rival. Mou nunca le perdonó esta deslealtad, y desde ese día le bajó el dedo. Esa fue la segunda mina que pisó: se distanció de los referentes del vestuario.

En el Madrid siempre han mandado los jugadores y la prensa, y esto es así desde que Di Stéfano jugaba en el equipo, y el que lo niegue es porque se quiere vendar los ojos o no sabe nada del Real. Y nadie se salva. El campeón del Mundo y de Europa Vicente del Bosque, el año de la Novena, colocó en la portería a César, en desmedro de Iker Casillas, porque así se lo pidió Fernando Hierro, el capitán del Real Madrid. En el club siempre han decidido las cosas los jugadores, y aquellos entrenadores que intentaron mandar en el vestuario, como Camacho y Capello, salieron por las patas de los caballos. Mourinho dio un golpe de puño en la mesa y dijo "¡Aquí mando yo!", y no se dejó asustar por las portadas de la prensa ni por las conspiraciones de los jugadores. La afición lo respaldó, y el portugués venció, primero cargándose a Valdano, y luego tomando el control del equipo.

Pero tonto, no fue. Aun peleado con Iker siempre lo puso de titular, incluso reconociendo su valía como jugador el decir que Casillas tendría que recibir el Balón de Oro. Simplemente no había otro como Iker en el arco. Cuando éste empezó a relajarse, a sabiendas de que no tenía competencia (Adán es un pelmazo), Mou lo sentó. La prensa se le abalanzó al cuello, estaban tocando al niño mimado de España, pero el entrenador no se arredró. Más aún, cuando Iker se lesionó, el portugués fichó a Diego López, que ha sido titular hasta la actualidad. Y nadie podría discutir esa decisión, pues Diego López lo ha hecho fantásticamente bien, tal vez muchísimo mejor de lo que todos los madridistas hubiéramos esperado, y no hay nadie que dude que él es un portero hecho para el Madrid. Casillas perdió esa guerra, que ni siquiera la ayuda de Sergio Ramos le bastó. El entrenador siguió firme, y su nombre aún resonó en el Bernabéu.

Pero el entrenador se quería marchar. Mourinho nunca estuvo cómodo en Madrid, pues el ambiente alrededor de él nunca fue el más propicio. Jugadores poco acostumbrados al rigor de trabajo del portugués, y una prensa brutal que incluso llegó a llamarle "nazi", fueron comiéndole la paciencia hasta que él decidió que ya era suficiente. Constantes reuniones con Mendez y Abrahamovich para volver a un club donde idolatran a Mou dieron por fin sus frutos. Pero antes de irse Mourinho iba a cortar cabezas, y esa fue la tercera mina que pisó, y que fue la que no pudo librar, al punto de que el estadio que siempre le arropó, esta vez le dio la espalda y lo pitó, por primera vez desde su llegada al club: Mou se fue encima de Cristiano Ronaldo.

Nosotros sabemos que, en los últimos años, quien ha jalado la carreta del equipo es Cristiano. En muchísimos partidos se ha visto cómo se ganaban por la presencia y los goles de Ronaldo, y como él solo muchas veces se ponía el peso del partido al hombro y lo ganaba a punta de coraje, mientras sus compañeros estaban como zombies en el campo. Hemos sufrido estos años la irregularidad de Higuaín, de Benzema, de Ozil, de Di María, de Casillas, de Pepe, de Arbeloa, de todo el puto mundo, pero Cristiano siempre se ha dejado la piel y ha corrido y ha peleado y ha luchado por todos aquellos que no estaban al cien por cien. Por eso, cuando Mourinho dijo que la Liga de este año se había perdido porque el equipo, durante la primera parte de la temporada, estaba "triste" (aludiendo a lo que dijo Ronaldo a mediados del año pasado) y no ha jugado como debería, la afición desconoció a Mourinho. Se peleó con Ramos, no pasa nada. Se peleó y sentó a Casillas, multicampeón y símbolo madridista, bueno, estuvimos con Mou. Pero faltarle a Cristiano Ronaldo... Eso sí que no, Mou. Eso sí que no.

Claro, el distanciamiento entre ambos viene desde hace un tiempo, cuando Mou le recriminó duramente a Cristiano delante del plantel por su falta de compromiso en la marca, y a Ronaldo le pareció que había sido sumamente injusto con él. Ese día la relación de padre e hijo -que era prácticamente la que tenían- se rompió, y aunque Cristiano no protestó, sí que se guardó el rencor dentro, a pesar de que Mou criticaba constantemente a Ronaldo por su falta de solidaridad en defensa. Ahí está la celebración del gol de Cristiano el día del partido contra el Málaga hace una semana. "Tú te vas, Mourinho, pero yo me quedo".

Tras el final de la temporada y la marcha de Mou, los madridistas estaremos muy agradecidos con el entrenador. Nos devolvió el nombre y el amor propio, nos hizo respetar, y además le logramos dar la pelea al gran Barcelona, el mejor club de los últimos treinta años, como él mismo dijo. Gracias, Jose. Y si algún día quieres volver, todos te recibiremos con los brazos abiertos y te invitaremos a cenar. Todos menos la prensa y Casillas, claro.

Pero, si bien el Madrid está en el caldero, el Barça no se va de rositas.

Toca hablar del máximo rival y que se ha coronado campeón de Liga por vigesimosegunda vez. El FC Barcelona ha logrado el campeonato al ser el equipo más regular, aunque todo parecer indicar que estamos presenciando los estertores del equipo más vistoso de la historia del fútbol.

Tras la eliminación con aires de carnicería a la que fue sometido el Barcelona a manos del Bayern Munich, quedaron una serie de temas que la prensa catalana ha pretendido -como siempre- esconder bajo la alfombra. El más grande y principal: el hecho de que Messi se haya quedado en el banquillo el día de la revancha en la Ciudad Condal.

Tras el partido contra el PSG (y lo mismo contra el Milan), cuando Messi salió y él solo pudo ganar la serie, quedó en el aire la sensación de que Lio podía ganar partidos sólo con su presencia. En el partido de ida en Munich, Messi, y todo el equipo, quedó retratado al evidenciarse el hecho de que el argentino jugaba porque así se le antojó. Evidentemente lesionado, Messi salió al campo y no corrió, no marcó, no defendió y ni siquiera intentó; lo peculiar del asunto es que Vilanova no pensó en ningún momento en sacarlo del campo. El Barça jugó con diez jugadores en la práctica y el resultado fue un ignominioso cuatro a cero.

El partido previo a la vuelta en Barcelona, Messi saltó al campo contra el Athletic Club, y otra vez fue él quien le dio vuelta al marcador, pues los culés perdían en San Mamés. La afición estaba pletórica, confiando en que como Messi había vuelto a lo grande sólo cuatro días antes de la revancha contra los alemanes, la remontada era posible. El día del partido llegó y Messi estuvo en el banco todo el partido. Resultado: otra tunda de los bávaros, cero a tres en el Camp Nou.

Cuando al finalizar el partido se le preguntó a los jugadores si sabían que Messi no iba a jugar, todos se mostraron sorprendidos y confundidos; todos creían que Messi iba a saltar al campo. Messi jugó fantástico en Bilbao, pero no saltó ni un minuto al terreno de juego. Lesionado no estaba, porque de lo contrario no habria aparecido en el banquillo. ¿Por qué no jugó? Yo creo que fue porque no le dio la real gana; vio que el partido estaba perdido y no quiso mojarse en el baile muniqués. Ahora, vaya tipo Vilanova, que ni siquiera lo mandó a calentar. Como dato anecdótico, Messi jugó tres días después contra el Betis, haciendo otro gran partido y marcando goles. Da para pensar.

Esa eliminatoria sirvió para desnudar las miserias del Barcelona, que siempre pasaban solapadas debido al éxito deportivo. De golpe, todo salió a la luz: la famosa "autogestión" en la que entró el club tras la enfermedad de Tito quedó demostrada como un auténtico mamarracho, donde todos jugaron hasta el perno; Víctor Valdés, el único que se atreve a alzarle la voz a Messi, ha pedido su traspaso tras toda una vida en la portería culé; Piqué pidió cambios en el equipo, cosa que tiene tela porque Guardiola quiso limpiarlo a él; Puyol se mandó a operar a mitad de la temporada zurrándose en los pedidos del club para que no deje al equipo sin centrales; Iniesta con un cabreo terrible porque se va su mejor amigo Valdés; Xavi que ya acusa los resultados de una larga trayectoria y no rinde como antes; Cesc revelándose como la peor contratación del Barça junto a Alexis, casi ochenta millones costaron ambos; Villa absolutamente podrido de ser comparsa sabiéndose él un principal; y el propio plantel, que ha demostrado que la messidependencia era algo tan negativo para el club, que cuando el argentino no juega, los blaugranas no son más que un buen equipo de fútbol, y no "extraordinarios".

Renglón aparte para Abidal, a quien le dijeron que apenas esté para jugar le iban a hacer la renovación, pero resulta que ahora está en venta, sorprendiendo al mismo jugador. Vaya mierdas Rosell y compañía, que se llenaron la boca con la enfermedad del francés, siendo embajadores de no sé cuánta  campaña le pusieron al frente, y que al momento de reconocer a Eric le dieron una patada en el culo.

Parece que la época del Barça ha terminado. No digo que dejen de jugar bien, sino que ya no parecen ser los dioses del fútbol de hace sólo tres años. Pierde mucho el equipo culé al dejar a Valdés y traer a Reina (wtf), así como pierde mucho en dejar a Vilanova en el banquillo, siendo éste un mediopelo más. La directiva no está conforme con él, pero le permiten aún seguir al frente del equipo.

Y algo peor: la noche que empata el Madrid en Cornellá del Prat y que hacía campeón al Barcelona, no celebraron Tito ni los jugadores; los primeros en tomarse la foto -oficial, por cierto- fueron el presidente del club Sandro Rosell, el vicepresidente Josep María Bartomeu, y el director deportivo Andoni Zubizarreta. La Liga no la ganaron ellos, pero helos ahí mostrando los dientes con aires de grandeza. Lo que se ve en el mundillo culé.

Y hablando de mundillos, queda el de los fichajes. Por ahora el nombre que más suena es el de Neymar, que todo parecería indicar que es jugador culé desde la siguiente temporada. Sin embargo, Florentino ha decidido incordiar un poquito al Barça y ha mandado emisarios a Brasil a endulzarle la oreja a algunos propietarios del jugador. Yo no sé cómo va a terminar eso; particularmente no me hace ilusión el fichaje del brasileño. Es un jugador de una técnica deliciosa, tal vez lo más espectacular que ha parido Brasil tras Ronaldinho, pero que no va con el estilo que ahora mismo tiene el Madrid. Sí que le iría bien al Barcelona, pero no sé cuánto vaya a durar Neymar allí, pues no creo que Messi esté muy de acuerdo en que venga otro a quitarle del primer plano. Y basta ya de comparar a Robinho con Neymar; el primero demostró ser un cagón de cuidado, con mucho miedo a meter la pierna y que no ha rendido en ningún equipo europeo porque él mismo ha reconocido que sólo sirve para jugar en Brasil. Neymar es un chico con los huevos como pelotas, que no le corre a las entradas bruscas.

Por otro lado, dicen que Neymar no ha logrado hacer resurgir a Brasil. Pero ¿qué jugador ha logrado él solo hacer grande a su selección? Ni Cristiano con Portugal, ni Messi con Argentina, ni Zlatan con Suecia. Brasil ya no es el de antes, esté Neymar o no. Y ya puestos, a los detractores del chico este, ver un poco más del Brasileirao antes de llenarse la boca diciendo que Neymar es un aparecido más. Mucha Premier League, mucho Calcio y mucha Liga, pero para hablar de futbolistas brasileños, primero hay que ver su liga de vez en cuando, ¿no? Si no, a ser más prudentes o a callar.

Por el lado del Madrid se espera la llegada de Gareth Bale, si bien es cierto que depende mucho de si el Tottenham juega o no la Champions. Si los Spurs se vuelven a quedar en la Europa League, la llegada de Bale sería sólo cuestion de cifras. Ahora, el presidente de los londinenses ha demostrado ser un duro negociando; si sacó más de treinta millones por Modric, por Bale no se espera menos de sesenta. La ida de Falcao al Chelsea, de Villa al Atleti, Higuaín al PSG y Benzema a cualquier otro lado, deja al Madrid en la necesidad de un delantero. Aguero toma fuerza, ayudado por su predisposición para venir. No me parece a mí el delantero que necesitáramos, pero es lo que hay tras la salida de Lewandowski al Bayern. Verrati, del PSG, toma mucha fuerza también tras la posible salida de Xabi Alonso, lo mismo que Kondogbia, del Sevilla. Pepe se aseguró su permanencia al ser el nuevo huelepedos de Iker.

Y finalmente, y volviendo un instante al Madrid, la salida de Mourinho deja un hueco inmenso, imposible de llenar. Cualquier entrenador que venga no tendrá el apoyo ni la credibilidad total de la afición, afición que estaba a muerte con su entrenador. La más que posible llegada de Carlo Ancellotti, quien muchísimas veces ha expresado sus ganas de dirigir en Madrid, no emociona en nada a los aficionados. Yo lo dije alguna vez; ojalá se pudiera traer a Pep Guardiola. Otro que me gusta mucho es Klopp, a quien recuerdo haberlo visto desde hace muchos años cuando entrenaba al Mainz, un equipo que jugaba igual al Dortmund de hoy, pero que no tenía defensas y se fue a la segunda división alemana. Ese Klopp es un campeón, además de medio loco. Quién sabe y por ahí traería a Gundogan o Hummels.

Para finalizar esta larguísima entrada, creo que la más larga de la historia de este blog, sólo quería lamentar la partida de Jose Mourinho del Real Madrid. Un entrenador que tuvo lo que hay que tener para poner la mano dura que había que poner y enfrentarse a los intocables del vestuario. Hoy se va, pues la guerra la ganó Casillas. Bravo, Iker, has ganado, y cualquiera que venga sabrá que contigo no se pueden meter. Cualquiera sabrá que cualquiera que venga tendrá que tener tu venia y la de tu séquito, y que pactará contigo antes de hacer alineaciones. El Real Madrid ha vuelto a caer en manos de los jugadores. Otra vez.

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Provisional

Por PaulBB - 6 de Mayo, 2013, 23:10, Categoría: Deportes

No comenté sobre la eliminación de los equipos españoles en Champions ni de la final alemana, ni de los líos dentro de los vestuarios culé y madridista. Quiero que me deje de hervir la sangre para no decir una barbaridad.

Sí, digo barbaridades a cada rato, pero si no me enfrío primero por ahí y me meten a la cárcel.

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