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¿Musi...qué?

France vs France

Por PaulBB - 8 de Junio, 2013, 2:16, Categoría: ¿Musi...qué?

El nuevo álbum de Jenifer ya está a la venta: "Ma déclaration" es un disco homenaje a ese tremendo símbolo de la historia musical francesa que es France Gall. Trece covers donde Jen reinterpreta los temas de France para que esta generación nada ye-ye beba un poco de aquellos tiempos.

Mi forma de analizar este disco ha sido simple: he escuchado las versiones de ambas cantantes, varias veces, para tratar de dar con quien mejor presenta estos temas. Es una oportunidad poco usual, pues no suelen producirse álbumes de covers dedicados a un solo cantante, por lo que podremos ver si Jenifer logra ganarle a la Gall en su propia cancha.

En sus marcas... listos... ¡ya! 

Évidemment. Jenifer 1 (versión) - France Galle 0 (versión)

La canción es básicamente la misma y no se ha alterado significativamente la melodía, por lo que la comparación es muy limpia. Jenifer gana aquí por una razón simple: canta mejor que France Gall. Jen puede tirar un poquito más hacia arriba en el registro y hacer que suene más bonito. Eso sí, la niza hace trampa al usar la doble voz en los coros.

Ella, elle l'a. Jenifer 1 (versión) - France Gall 1 (versión)

Aquí France Gall muestra cómo una canción amolda perfectamente a la voz de su intérprete. Una voz francamente normalita y juvenil, pero que es esa frescura y ese timbre tan peculiar son ideales para la canción. Jenifer le ha metido algunos efectos en la edición que francamente restan, al punto que casi ni parece ser ella quien canta. Al ser esta canción con pocos fuegos artificiales vocales, France Gall se mueve como pez en el agua.

Diego libre dans sa tête. Jenifer 2 (versión) - France Gall 1 (versión)

France Gall canta muy bien esta canción, que es melódicamente perfecta, sacando un terciopelo que francamente acaricia, al punto de que otra cantante tal vez no hubiera pudido igualarla. Jenifer puede e incluso la supera, gracias a ese fantástico instrumento que tiene. Todo juega a su favor, descubriendo notas en esa partitura que la Gall sin duda ha dejado de lado al no ser su fuerte el canto legato. Bella interpretación de Jen.

Résiste. Jenifer 2 (versión) - France Gall 2 (versión)

La limpieza con la que France Gall canta esta canción se impone a la mayor instrumentación de la versión de Jenifer. Un micrófono y una voz,  que es corta, ciertamente, pero lo suficiente como para hacer algo digno de escucharse. A mi me parece se la versión de Jen peca de rococó y se pasa un poco de vueltas, tanto vocal como musicalmente.

Besoin d'amour. Jenifer 2 (versión) - France Gall 3 (versión)

Jenifer canta como sabe, como hemos podido escuchar en sus temas quienes conocemos íntegra la carrera de esta mujer. Esa tendencia a jugar entre agudos y graves en una sola línea, que yo diría que son su sello y marca personal. Ella sabe que puede hacerlo, y lo hace. Pero es como Cristiano Ronaldo en su época en el Manchester: suele hacer una de más y pierde el balón. France Gall vuelve a armarse de sobriedad y encaja perfecto con la intención musical de Berger. Me parece increíble otorgar este punto a France Gall, pero usa su instrumento en la justa medida, sin malabares innecesarios, otorgando un resultado mucho mejor,

Si, maman, si. Jenifer 3 (versión) - France Gall 3 (versión)

Muy bonita canción, y donde Jenifer arrasa. No porque France Gall lo haga mal, que de hecho lo hace bien, con ese timbre infantil que va muy bien con la melodía. Pero lo que hace Jenifer es darle ese plus interpretativo que le hace falta, además de una voz con un peso superior, muchísimo más aplomada. France Gall tomó esta canción, la exprimió y obtuvo un vaso de zumo muy rico. Jenifer tomó esta canción, la exprimió y obtuvo una fuente para que beba el mundo.

Ça balance pas mal à Paris. Jenifer 4 (versión) - France Gall 3 (versión)

La mejor canción del disco, sin dudas. Vocalmente doy un empate entre France Gall y Jen, porque ambas lo hacen genial en su estilo: la potencia de Jenifer suena bien, lo mismo que la blancura de la Gall. Mas aquí se impone la modernidad, y aunque el rock de Berger suena bien, la música que se ha utilizado para modernizar el track ha quedado cojonuda, y resulta en una versión riquísima y muy actual.

Comment lui dire. Jenifer 5 (versión) - France Gall 4 (versión)

Primer empate del disco. Tanto Jenifer como France Gall siguen el mismo camino y prácticamente son indistinguibles. La partitura no dio pie para la imaginación y Jenifer no pudo utilizar arma alguna para desmarcarse de su rival. Bien las dos.

Ma déclaration. Jenifer 5 (versión) - France Gall 5 (versión)

Antes de oir la comparación estaba seguro de darle el punto a Jenifer. Tras la escucha le doy el punto a France Gall, por muy poquito, pero lo gana bien. Si bien Jen muestra más versatilidad a lo largo del disco, cosa que no hace la Gall, que lo canta todo igual, no logra cogerle la mano a este tipo de canciones que han sido concebidas para que le queden como guantes a doña Isabelle. Es casi de precisión quirúrgica el hecho de que una cantante como Bartoli no pueda apropiarse de temas que aparentan ser tan sencillos, y que de hecho lo son, pero son de la talla exclusiva de Gall, compuestos para su vocalidad. Yo flipo, en serio que flipo.

Poupée de cire poupée de son. Jenifer 5 (versión) - France Gall 6 (versión)

Adelanté opinión hace algunos días cuando dije que el atractivo principal de esta canción está en su instrumentación original, y que la versión de Jenifer era casi una diatriba al tema que sirvió de base. Bueno, me pasé un poco en lo que dije, lo acepto, pero sigo pensando lo mismo. La modernización le ha sentado fatal a este tema, y la de France Gall es muy superior, con todo y timbre púber incluído. No entiendo cómo pudieron hacer pasar este tema, por algo es de lo más representativo de doña France.

Laisse tomber les filles. Jenifer 6 (versión) - France Gall 6 (versión)

Aquí Jenifer logra dar un golpe de efecto y se apoya eficazmente tanto en su voz -más bonita- como en una severa bajada de revoluciones a la versión original para quitarle color sepia a la canción, resultando en un mucho más feliz producto. Claro, pues si Jen cantaba a la misma velocidad que Gall iba a perder con sumo estrépito, e inteligentemente se decidió a estirar más el tempo. Muy buena y oportuna decisión. Alucinante que haya empate a estas alturas...

Message personnel. Jenifer 7 (versión) - France Gall 6 (versión)

Una balada muy bonita y cadenciosa, que no es del tipo de temas que le permita lucirse mejor a Jen, pues ella es más de los adornos y las notas altas; y para rematar, canta poco. Mas hay un gran pero: lo poco que canta, lo hace con una dulzura tal que simplemente no hay competencia. Por su lado, France Gall luce una voz simple sin más, desaprovechando una canción bellísima, y que gracias a Jenifer, hoy se ha reivindicado.

Para mi ha sido una gran sorpresa el resultado final, pues a priori creo que cualquiera que oya música podría afirmar sin cortarse un pelo que Jenifer es infinitamente mejor cantante que France Gall. Sin embargo, pasa algo que le da muchísimo valor a esta victoria de la niza: las canciones de la Gall fueron hechas a medida; tanto a su color vocal como a su timbre. Tiene mucho mérito que Jenifer pueda imponerse en este terreno exclusivo de su rival en esta ocasión.

Sí, sí, que se hizo a manera de homenaje. Pero no cabe duda que la homenajeada está unos peldaños por debajo de quien homenajea. Ya lo es como cantante, y el tiempo la pondrá en su lugar también como figura, digo yo. Car Jen, Jen est la voix de France.

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La Quinta de Alizée (Aplicar ley conmutativa)

Por PaulBB - 5 de Abril, 2013, 16:09, Categoría: ¿Musi...qué?

Hace unos días mi buen amigo Pedro De La Luz, ante petición mía (toma masoquismo ! xD) me pasó el último álbum de Alizée. El quinto de estudio, que en un inconmensurable esfuerzo de creatividad fue bautizado como 5, es objeto del análisis que me ocupa hoy.

Alguna vez fui, como se puede comprobar en las entradas más antiguas de este blog (y que no borro porque soy un convencido de que fuímos lo que alguna vez escribimos), un alizéero convicto y confeso. Un friki de la Jacotey. Un talibán de la corsa. Mas posteriormente hubo una serie de acontecimientos por los que me bajé del púlpito desde el cual yo mandaba mis encíclicas como fan alizéero top -desde donde era oído y respetado- y caí a las fauces de los fanáticos, muchos de los cuales me injuriaron, escupieron y descalificaron, acusándome de traidor, vendido y hasta de senil. Bueno, senil no estoy.

Antes de empezar, quiero remitir a los interesados al blog de mi admirada Brianda (http://alizee-brizz.blogspot.mx/), donde ella hace una reseña enfocada al conjunto de letras del álbum, reseña que me ha gustado mucho, la verdad. Yo haré aquí un comentario basado en el aspecto vocal, pues Alizée, como cantante que es -o que se dice- tiene que estar sujeta también a la crítica canora. Dicho esto vamos a ver cómo es la nuez.

Seleccioné los archivos, me senté, aparté de mí cualquier distracción, apagué el celular, y en silencio total me puse a escuchar "5". Lápiz en mano fui haciendo los apuntes correspondientes según transcurrían las pistas. Tras varias escuchas puedo aseverar, con fundamento de causa, que "5" tiene tanto gusto como un pan con lechuga.

Creo que no estoy descubriendo la cuadratura del círculo cuando afirmo que Alizée no puede cantar. Yo estaba seguro, cuando apareció Psychédélices, que ella era una mujer poco afecta al trabajo y al estudio, y que si no se ponía a estudiar canto era o porque no tenía tiempo, o porque no le gustaba o porque no le daba la reverenda gana. Hoy, varios años después de eso, asumo (porque no lo sé, pero espero que sí) que ella ya ha debido pasar por algunos profesores de canto, y que estos han debido tirar la toalla. Esta chica no canta ni aunque se le fuera la vida en ello.

À cause de l'automne es el primer track del disco. Yo esperaba algo que impacte, pues es la canción de apertura al empezar la reproducción, pero lo primero que se pone de relieve al escuchar la voz de Alizée es que ésta es terriblemente plana y sin ningún matiz. Su media voz es francamente inexistente y sus graves carecen de todo apoyo y me aventuraría a decir que son hasta guturales, cuando no son un susurro bizarramente monocorde. La música se pone al frente ante tantas falencias y rescata en algo tantos despropósitos, pero ni aún así llega a reventar y a subir el nivel.

10 ans tiene una marca distintiva, y que creo que es el único track con un objetivo meridiano del álbum, y es que prácticamente huele a los sesentas; por ratos esperaba que me saltara Roy Orbison con un par de estrofas. Me gusta, sí, me gusta lo que escucho hasta que empieza a "cantar" la corsa y se me desarma el escenario. Vamos, ya no le voy a pedir que cante, porque ya sabemos qué puede hacer y qué no, ¡pero que al menos se esfuerce en aparentar! Yo creo que dice mucho que en un álbum que NO es instrumental, lo mejor sea la parte instrumental.

Guatemala y Francia tienen cosas en común, y una de ellas es la de regalarnos al mundo musical a Ricardo Arjona y a Alizée. Pero claro, el guatemalteco al menos presenta un recitativo consistente y con cierto gusto; cosa que la francesa no ve ni por asomo. En Je veux bien realmente asusta la cantidad de arreglos que le meten a la voz de Alizée en la isla de edición para hacer de ella un producto que sea consumible, ya ni hablar de digerible. La corsa no canta; por ahí su voz serviría para decir "Givenchy..." en los comerciales de perfumes, pero para nada más.

Mon chevalier es una broma. He decidido mesurarme y ser ponderado para no herir susceptibilidades de personas a las que les tengo sincero afecto, pero es que esto me supera, me puede. No puedo consentir que un sello musical (Sony) se aproveche tan descaradamente de los aficionados de una cantante para venderles cualquier esperpento disfrazado de canción. La falta de arreglos hace que la voz se aprecie como es en realidad: mísera. Dificultades en la afinación, calante en varios pasajes, y hasta problemas de respiración (algo inaceptable tratándose de una grabación de estudio), hacen de la intención de este track, algo carente de todo sentido. Porque la música no es mala, venga ya, que es lo único que no aburre del todo en este disco, pero la mezcla de ambos resulta en un poco feliz intento.

El registro vocal de Alizée debe ser de los más cortos de la industria musical en cualquier idioma. Claro, se entendió su despegue inicial porque era una chiquilla que movía el culo con franca sensualidad, y más aún, hacía el intento de sacarle el jugo a ese pobre instrumento que tiene -oir Parler tout bas, L'Alizé o hasta J'ai pas vingt ans- pero todo eso ya desapareció. Incluso muchos mexicanos (pues fue allí donde se le acogió al estar su carrera prácticamente terminada en Francia, y que de paso acuso ahora de ser los culpables de esta Alizée Renaissance, y donde varios de ellos esperaban ver moverse al pescadito y se dieron un palmo de narices al llegar Alizée con ropa larga), se pasaron al lado crítico pues como dijo José José "hasta la belleza cansa". Le dernier soufle es una recatafila de graves que hacen de esta canción la más sosa de toda su carrera, y que conste que me he escuchado todas sus canciones. Oiga, Alizée, deje usted la angurria y abra el paso a nuevas generaciones. Usted es una mujer preciosa, puede ser modelo de catálogo (no de pasarela, pues es usted muy pequeña) o buscarse otro oficio, pero ya deje de estar ocupando el espacio que bien podría ocupar alguien con real talento. O al menos a alguien que baile ligera de ropas como lo hacía usted en sus inicios, donde su carrera tenía al menos un propósito y un target. ¿Cuál es su propósito ahora? ¿Cuál es su público objetivo?

En Boxing club la corsa se refugia en su mejor amiga: la reverberación. Esta herramienta logra disimular lo vulgar que es su voz. La canción no es mala, lo cual es ya un logro impresionante tomando como baremo este disco, sin embargo eso no la hace imprescindible. No es ni de lejos lo que podríamos llamar "hit", pero al menos se zafa un poco del cachondeo en el que estábamos inmersos. Cómo se extrañan canciones como J'en ai marre ! o hasta 50/60...

Sin que sea la repera, Jeune fille mejora todo lo anterior. Vuelve la Alizée "guatemalteca" y se manda un monólogo que pa' qué te cuento, Simón. Es la zona donde se siente más a gusto y eso da resultados, pues además liga un par de notas que le dan (¡por fin!) cierta musicalidad al asunto. Claro, luego se escucha el conjunto instrumental y es de una depresión tal que por momentos me dieron ganas de suicidarme. Debe haber algo subliminal ahí, mucho ojo.

En La guerre en dentelle vuelve la monotonía. Sería un ejercicio interesante cortar extractos de todas las canciones y pegarlos para hacer un megatrack, y luego jugar a adivinar dónde termina una canción y dónde empieza otra. Apuesto que ni Alizée misma se reconocería. Madre mía, mientras escucho el álbum pienso que Pedro ha estado medio en joda y me ha pasado una versión borrador del álbum, porque el trabajo en su conjunto es de una simpleza tal que resulta increíble. Yo sospecho que ha debido, en algunas partes, querer imitar a Gainsbourg; pero tía, que te sale fatal.

No suelo dejar inconclusas mis escuchas de álbumes, mas 5 me ha hecho dudar de mis convicciones. Aún así me decido a proseguir y Si tu es un homme se me viene encima con un sopor del tamaño de Shaquille O'Neal. Les digo, mis estándares no son muy altos, disfruto escuchando mediocridades vocales como Katy Perry, Carly Rae Jepsen o Rihanna, que son unas yeguas cantando, pero que al menos hacen el intento apoyadas en música pegajosa. Tan difícil no es, Alizée. Menos tatuajes y más coreografías, joder.

Finalmente Happy end le hace honor al título, al menos fue happy para mí pues se acabó. Cambia un poco el continente, pero no el contenido; la simpleza pasó de la botella al vaso, pero sigue siendo simpleza. Eso sí, mejoró un poco la tonalidad. No de Alizée, qué va, sino de la instrumentación.

Y Dans mon sac... Tais-toi et rentre au sac ! Inexistente como producto, no ofrece nada nuevo.

Empecé pensando en que iba a contenerme pero siendo fiel a mis principios. Creo que lo he conseguido. La gente que me lee sabe que puedo ser más incendiario y que esta es una versión light de mí. En resumen, este es un producto de tan baja calidad, que no sé cómo ha pasado los controles regulatorios de la industria musical francófona. Tal vez porque a Alizée, tal como a Vanessa Paradis, se le guarda cierto aprecio por lo que fue en su momento: una niña traviesa y pícara que enamoró al público con sus ojos y sonrisa. Bien, El Hexágono es generoso, tal como México por lo que veo, y la corsa tendrá todavía quienes compren lo que venda, independientemente de si lo hacen por compasión o convicción.

Yo ni lo uno ni lo otro.

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Su Majestad, El Príncipe.

Por PaulBB - 30 de Junio, 2011, 23:33, Categoría: ¿Musi...qué?

Escuchaba una canción de José José hace unos días en la radio y me puse a pensar en su fama, porque es muy conocido. Así que decidí empezar un nuevo viaje musical y pongo mis resultados en una sola entrada, porque sería imposible hacerlo por partes como hice con Linkin Park o Muse, ya que este tío tiene más de treinta discos y me da muchísima paja el solo hecho de imaginarme tantas josejosadas.

Añado unas líneas de las letras y los enlaces de los título disponibles en Youtube, por si a alguien le pica la curiosidad. Con ustedes, el Príncipe.

La amante perfecta. Del álbum Cuidado, en 1969. José José nos da un adelanto de lo que sería toda su vida musical con un tema que resume tanto sus vocalidades como la música que lo caracterizaría a lo largo de su apogeo y decadencia. "Cuando el sonido de tu beso me despierta yo comprendo que eres mi motivo, mi amante perfecta, mi mejor amor..."

El triste. Aparece en el álbum José José, en 1970, y sería una de las joyas de la corona de los treantaitantos años de carrera del Príncipe. Un tema que expresa todo el desgarro y el dolor que deja un amor que se termina, malentendido por los demás que se encuentran fuera de la relación. Para mí es Top 5, sin dudar. "Qué triste todos dicen que soy, que siempre estoy hablando de ti. No saben que pensando en tu amor he podido ayudarme a vivir..."

Sólo yo seguiré siendo tuyo. En De pueblo en pueblo, de 1972. Me gustan este tipo de canciones que resaltan la belleza del amor duradero, longevo, que no conoce el tiempo. Se me viene a la mente la escena del matrimonio de los abuelitos en la película Up. Además, esta canción es un buen testimonio de lo que podía hacer la voz del Príncipe cuando estaba en óptimas condiciones. "Cuando ya no te miren los hombres, ni tu paso provoque murmullo, cuando nadie recuerde tu nombre sólo yo seguiré siendo tuyo..."

Te beso y me voy. En De pueblo en pueblo, de 1972. Resignación cuando se pierde al amor ideal, y sólo queda la bruma, así resumiría este tema, una letra que no es muy bien acompañada por la música, pero que no la hace desmerecedora de salir de la selección. "Te beso y me voy para que puedas en sus brazos ser feliz. Te beso y me voy; dejo en tus labios lo más puro que hay en mí..."

Alguien que te extraña. En Vive, de 1974. Una canción que pareciese haber sido compuesta a la luz de una vela con un vaso de whisky medio vacío en la mano y un cigarrillo aún humeando en el cenicero. "Pensé que al alejarme yo te olvidaría, pero me equivoqué. Y en vez de olvidarte te adoro cada día, qué extraño es el amor..."

Sentimientos. De tan cerca... tan lejos, en 1975. Hermana siamesa de Alguien que te extraña, pero más ondulante, casi como el mar. "Siento, siento que jamás te tuve, y siento que yo nunca estuve muy cerca de ti. Siento que ya no tengo nada, no sé por qué te fuíste, por qué te conocí..."

El amar y el querer. De Reencuentro, en 1977. Segunda joya de la corona. Una canción espectacular en todos sus aspectos: letra, música y voz. José José logra transmitir efectivamente la diferencia de grado entre estos dos sentimientos que muchas veces se podrían tomar como parecidos o que podrían confundirse entre ellos, cuando la línea divisoria no es tan fina. Otro Top 5. "El amar es el cielo y la luz, el amar es total plenitud, es el mar que no tiene final, es la gloria y la paz. El querer es la carne y la flor, es buscar el oscuro rincón, es morder, arañar y besar, es deseo fugaz..."

Gavilán o paloma. De Reencuentro, en 1977. Canción que está en esta selección por su trascendencia a lo largo de los años. Aunque el tema no deja de ser interesante, simplemente se me hace increíble en la voz del Príncipe; como un león vegetariano. "Amiga, hay que ver cómo es el amor, que vuelve a quien lo toma gavilán o paloma. Pobre tonto, ingenuo charlatán, que fuí paloma por querer ser gavilán..."

Te canto sólo a ti. De Reencuentro, en 1977. Recuperado de una mala experiencia y enamorado, esta canción es esperanzadora. "Y siendo una mañana de verano te encontré en mi camino y me puse a platicar, entonces comprendí que tú serías la persona que algún día yo habría de enamorar..."

Libérame. En Volcán, de 1978. Retoma los trazos lentos tan de su estilo, haciendo que una letra inverosímil tome cuerpo. "Dónde vas a ocultar tu amor, vuelve atrás y libérame; yo ya soy tu propiedad, o me llevas o suéltame..."

Sólo los pájaros. En Volcán, de 1978. Canción sui generis donde José José muestra otro lado de su producción, esta vez saliendo un poco del romanticismo estricto para entrar a un campo un poco más humano. Interesante. "Después de estar al borde del abismo, tu vida se despierta una vez más. Me miras y me asombro de mí mismo, vamos a empezar, te echaré una mano y verás..."

Volcán. Del disco homónimo, en 1978. Uno podría decir que el señor se repite más que el ajo, pero aún así cada tema es un minimundo particular. "Hiciste que los días se hicieran noches, a veces era tu cuerpo, a veces era algo más. Y yo era un pobre hombre, pero a tu lado sentí que era afortunado como el que más..."

Mientras llueve. En Si me dejas ahora, de 1979. Cuando se está sobre las nubes y sólo quieres decirle a esa persona que todo lo que sientes es tan real, tan verdadero. "No temas lo que venga, tú no eres un rato que pase así. Tú eres lo que yo pretendo que vea mis días llegar al fin..."

Si me dejas ahora. Del álbum homónimo, de 1979. Tercera joya de la corona. He escuchado pocas canciones cantadas por hombres donde el tema del miedo a perder a alguien sea tocado tan explícitamente, descarnado y crudo, sin las poses del macho al que nada le duele, sino que por el contrario también sabe lo que es llorar. "Me cuesta tanto creer que no tengas corazón, que yo he sido en tu cadena de amor sólo un eslabón, y en tu escalera un peldaño al que no te importa pisar y hacerle daño..."

Almohada. En Lo pasado, pasado, de 1980. Cuarta joya de la corona. Aquí José José logra por primera vez hacerme sentir que su voz me cuenta lo que dice la letra. Esa pena que se ubica en lo más profundo del corazón, y que cuando sale es como una explosión de dolor que arrasa con lo que se le ponga delante. "A veces te miro callada y ausente, y sufro en silencio como tanta gente. Quisiera gritarte que vuelvas conmigo, que si aún estoy vivo sólo es para amarte..."

Lo pasado, pasado. Del álbum homónimo, en 1980. De nuevo se manifiesta la trascendencia histórica de la canción más que su valor intrínseco. Igual no deja de ser uno de sus temas más conocidos. "Ya lo pasado, pasado, no me interesa. Si antes sufrí y lloré, todo quedó en el ayer. Ya olvidé..."

Lo que no fue, no será. De Lo pasado, pasado, en 1980. Un hombre enamorado que poco a poco fue perdiendo lo que sentía ante la falta de afecto, y que antes de partir le deja un mensaje a la mujer que lo descuidó. "Vete a volar a otro cielo y deja abierta tu jaula, tal vez otro gorrión caiga, pero dale de beber..."

Insaciable amante. En Amor, amor, de 1980. Una letra muy interesante que adolece de música a juego, pero que con lo poquito que tiene logra hacerse un espacio y casi casi a convertirse en joya. "En tus ojos habladores pude ver otros amores mientras yo callaba. Y por tus besos sin entrega se me hizo el alma piedra mientras yo callaba. Tu cuerpo como hielo congeló todo mi anhelo mientras yo callaba, porque mi universo aún estaba en ti..."

No me digas que te vas. En Amor, amor, de 1980. Aquí pasa lo contrario que en Insaciable amante: la música puede más que la letra, sin embargo no deja de ser un producto importante. "Ya sé que tu me amas y que no quieres perderme, que tienes tanto miedo cuando me alejo de ti. Y no sé qué hacer, mi vida, para convencerte de que yo te quiero más que a nadie y siempre te querré..."

Vamos a darnos tiempo. De Gracias, en 1981. Una canción que cuenta sobre cómo intentar solucionar una situación aparentemente irreparable. Aquí el Príncipe se luce. "Tiempo para poder curar nuestra heridas, tiempo para empezar de nuevo nuestras vidas. Tiempo para saber si tú me necesitas, tiempo para saber si me quieres o me olvidas..."

Desesperado. En Mi vida, de 1982. Aquí nos muestra lo increíble que puede resultar necesitar de vuelta al amor que se ha marchado, rayando incluso con lo excéntrico. "Vuelve aunque vengas de Dios sabe dónde, aquí está tu casa; aunque te hayan tocado mil manos, para mí es igual..."

Yo no soy digno de ti. En Mi vida, de 1982. Dedicable a aquellas personas que vemos sufrir por nosotros. Claro, siempre y cuando tengamos las suficiente decencia en reconocer el dolor de otros. "Te estoy haciendo a ti pagar el daño que me han hecho, y luego me arrepiento, sí, cuando ya es tarde, amor. Te estoy echando en cara ya incluso mis defectos, y me aguantas porque sí, porque eres medio santa..."

A ésa. De Secretos, en 1983. Vuelve a combinar sentimientos en apariencia disímiles. La rabia de saberse enamorado de alguien que ha fallado tanto, y que a pesar de todo se quiere de vuelta. "A ésa que está como ya ves, destruída de rodar, yo le he escrito mil poemas a sus ojos y a su piel. A ésa que hoy se enreda con cualquiera, yo le di mi vida entera y se la daría otra vez..."

El amor acaba. De Secretos, en 1983. Quinta joya de la corona. El amor que alguna vez fue lo más fuerte que se pudo tener, alcanzó el momento donde sólo se empieza a mirar hacia abajo. "Porque el sentimiento es humo y ceniza la palabra, el amor acaba. Porque el corazón de darse llega un día que se parte, el amor acaba. Porque se vuelven cadenas lo que fueron cintas blancas, el amor acaba..."

He renunciado a ti. En Secretos, de 1983. Sexta joya de la corona. A pesar de los sentimientos a veces hace falta darse cuenta de la realidad y tomar decisiones. Incluso si éstas duelen lo inimaginable, continuar podría ser peor. "He renunciado a ti como lo hace el mendigo ante el juguete caro que llevaría su hijo. Como las aves a las estrellas, como renuncia a ser flor lo que es hierba, y cualquier hombre a volver a ser niño..."

Lo dudo. En Secretos, de 1983. Sétima joya de la corona. Tres canciones de un nivel superlativo hacen de Secretos la mejor producción de la carrera de José José. El orgullo de saber que hemos sido lo mejor que ha podido ocurrir en la vida de ella, sea con soberbia o con el pesar de saber que no hay regreso. "Anda y ve, te veo nerviosa, anda y ve, y que sientas con él lo que en su día tú sentías conmigo. Pero lo dudo, conmigo te mecías en el aire, volabas en caballo blanco el mundo; aquellas cosas no podrán volver..."

Adiós, princesa. En Reflexiones, de 1984. La mujer que hemos amado y amamos se está casando. Si esto no es duro, ya no sé qué otra cosa lo puede ser. "Jamás me gustaste tanto, te lo juro. Qué gran triunfo hay en tus ojos, se te ve. Qué lástima no poder felicitarte; quién diría, y de blanco, hay que ver..."

¿Y qué? De Reflexiones, en 1984. Esta es muy personal. "Tú piensas que exagero; no es verdad. Con hacer el amor estoy servido, pues créeme que no, que me siento gorrión con el nido vacío. Por qué tenerles miedo a los demás, vayamos besándonos por las calles, que sepan la verdad y si es que van a hablar, adelante, que hablen..."

Me vas a echar de menos. En Promesas, de 1985. Octava joya de la corona. Este tipo de canciones tienen un efecto sanador cuando se ha sido muy golpeado por una ruptura. Y más cuando se vuelven realidad. "Y me estarás llamando cada veinte de abril, y dirán que no hay nadie, que estoy lejos de aquí. Y te pondrás muy triste pensando en lo que hiciste y no podrás fingir. Me vas a echar de menos cuando llegue la noche y te acuerdes de mí, y llorarás de rabia de pensar que fui tuyo, y tanto que lo fui..."

Tú me estás volviendo loco. De Promesas, en 1985. La eterna dicotomía. "Otra vez hablándome de él, diciendo que es aquél a quien tú amas. por qué un día me traicionas y al siguiente, me llamas. Otra vez diciendo que te irás y que jamás veré tu cara. Por qué un día estoy de más y al siguiente, me extrañas..."

Tal vez por nada. En Qué es el amor, de 1989. Una declaración de amor no declarada al amor eterno frente a la calentura de una aventura. "Ya no es tan bella como tú, pero también tuvo tus años. Tú sólo pones juventud en la balanza de este engaño, pero en el arte del amor es importante la experiencia, y la ternura y la paciencia, y lo de menos es la apariencia..."

Amnesia. De En las buenas y en las malas, en 1990. A pesar del sufrimiento pasado siempre queda recordar que no hay marcha atrás, que no la debe haber. "Usted me cuenta que hasta le rogué que no se fuera, y que su adiós dejó a mi corazón sin primavera. Que anduve por ahí de bar en bar, llorando sin podérmela olvidar, gastándome la piel en recordar su juramento. Perdón, no la quisiera lastimar, tal vez lo que me cuente sea verdad. Lamento contrariarla pero yo, no la recuerdo..."

Hay un mañana. De En las buenas y en las malas, de 1990. Aun con la voz ya casi completamente cascada, y con una mujer que sobrecanta como en los momentos más aberrantes de Laura León, queda una canción de importante calidad. "Fue duro aquel final y no te pude olvidar. Tu recuerdo ahora me ilumina y me hace pensar que hay un mañana por cambiar y juntos recuperar aquel amor, aquel amor que dormido está..."

40 y 20. Del álbum homónimo, en 1992. Otra de trascendencia histórica. "Que yo tengo muchas vivencias, y tú tienes tanta inocencia; no saben que nuestro secreto es tu juventud y mi experiencia..."

Cirano. En 40 y 20, de 1992. A veces pasa. "Qué ironía pensar que al hablar de su amor me convertí en testigo y tal vez en Cupido del amor de los dos. Lo ayudé a conquistar lo que no conquisté, y fueron mis palabras que en su boca llegaban donde nunca llegué..."

Lo que quedó de mí. De 40 y 20, en 1992. Una carta de despedida dirigida a quien destruyó aquello que costó tanto levantar. "Quiero que vengas como única invitada a presenciar de cerca lo que quedó de mí. Y quiero que te quedes tan sólo unos instantes, quiero que veas mi fin...

Aún estoy de pie. En Tesoros, de 1997. Una canción de las de antaño. "Necesitas mi aliento, tu vida está vacía. Me dices que me quieres, yo también te quería. Siento tanto que me llames, me duele saber que estás arrepentida, mas yo no sé volver. me hiciste tanto daño, que triste que hoy lo sepas, mas ya no puede ser..."

Infiel. En José José y algo más, de 1998. El título lo dice todo. "Mientras tú sentías amor ajeno, en mis ojos se corría el velo descubriendo que no eras mi camino, cuando yo te pretendía en mi destino..."

Tanto en Distancia (1998) como en Tenampa (2001) hay alguna canción que podría ser destacable, pero es tal el estado de degradación de la voz del Príncipe, que simplemente no se puede incluír en ninguna antología al ser extremadamente chocante, estirada al extremo al incluír temas de la década del noventa, cuando ya era un espanto.

Y esta es mi recopilación de lo mejor de José José, un hombre que fue grande entre los grandes de la música romántica en español. Casi cuarenta canciones... Ha sido usted magnífico, caballero.

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Quinto álbum y punto final.

Por PaulBB - 14 de Enero, 2011, 17:46, Categoría: ¿Musi...qué?

El quinto álbum de Muse: The Resistance (2009).

Veamos, hay algo aquí. ¿Qué es? No sé. Hay un tipo de rock que no se parece mucho al Muse de las entregas anteriores, sumándose a esto el hecho de haber añadido instrumentos orquestales; una ¿sinfonía? de dudosa nomenclatura, un aria de ópera y hasta piano de Chopin. Un arroz con mango, en toda la extensión de la frase.

Uprising y Resistance tiene un regusto al Muse de antaño, sin llegar a convencer del todo. Sonidos conocidos, Bellamy da lo justo: no más y no menos. Ya depende de cada quien opinar si eso basta o no. A mí me falta, en serio. Undisclosed desires es un Muse nuevo; no sé qué pasó. Cualquiera diría que los años de falsete le han resentido las cuerdas vocales a Bellamy. En cada canción parece que se midiera.

United States of Eurasia (+ Collateral damage) es una declaración de hermandad -blablabla- acompañada por ritmos medio extraños; Queen se me hace patentísimo en este track. Ahora, ¿qué coño es eso de Collateral Damage? No tengo ni idea, a ver si Pierre me lo explica, pero es de mucho agradecer que le hayan puesto ese nombre al Nocturne Opus 9 Nº 2 de Frédéric Chopin; bueno, al extracto que tocaron (que supongo será Matt el que toca). Me parece una excelente forma de acercar a este ENORME compositor a un público advenedizo-rockeril, y me permito sugerir ésta interpretación. Guiding light no me desagrada (contradiciendo la opinión de Pierre, el experto museril), porque me trae un poco al Bellamy que comencé a admirar en discos anteriores. Parece que este señor cantara "desde adentro", no sé cómo explicarlo. Pasión, gusto, entrega, valor...

Unnatural selection se convierte en un tema digno, con guitarras que despeinan, y para mí es de lo mejor del disco. Nunca entenderé la mecánica de esta banda para ponerle el nombre a sus canciones. ¿De dónde sale MK Ultra? Un tema que entre toda la discografía de Muse no pasaría de ser calificado como mediocre, pero que en este álbum se esperaba como agua de mayo. I belong to you (Mon coeur s'ouvre à ta voix) es ejemplo del arroz con mango que mencioné líneas arriba. El contraste se me hace infumable; el texto de la ópera Sansón y Dalila está tan mal cantado y adaptado que me repulsa; sabe Dios qué alucinógenos habrán usado estos muchachos al momento de producir el disco. Y por si acaso, si alguna vez quieren defender la música de Muse ante un público amante de la lírica diciendo "¡Hombre, cómo no van a ser buenos! ¡Si hasta tienen un poco de ópera en sus canciones!", le estarían haciendo un muy flaco, flaquísimo favor a los británicos. Este producto es una aberración, una infamia. Y que conste que no soy uno de los tifosi operísticos que pululan por la red. Uno de ellos es capaz de mandarlos a decapitar. A ustedes y a los Muse.

Y luego, la "cereza del pastel": La Sinfonía Exogenesis dividida en tres partes: Overture, Cross-Pollination y Redemption. Primero, una sinfonía -por definición- es una pieza compuesta para ser interpretada por una orquesta, y una orquesta está compuesta por un grupo de músicos distribuídos en cuerdas, maderas, metales y percusión. Ergo, esto es cualquier cosa menos una sinfonía. Ahora, si nos ponemos permisivos en lo que se refiere a los términos sinfonía y orquesta, bueno, hasta los muñecos de Plaza Sésamo tenían su orquesta y hacían sinfonías, al garete. Pero no me quiero quedar con el aspecto "formal", sino que este tipo de composiciones desentonan mogollón. Es harina de otro costal. Como una salsa en un álbum de Elton John. Y permítome expresar mi rechazo. Sinfonías ésta, ésta o ésta. No me vengan a joder.

Greatest hits? Uprising, Resistance, Guiding light y Unnatural selection. Todas con poco o ningún entusiasmo.


Repasando las canciones que iban al disco recopilatorio, noto que son 20. Una barbaridad. Las resumo a 15. Éste, para mí, es el disco ideal de Muse:

  1. New born
  2. Stockholm Syndrome
  3. Guiding light
  4. Fillip
  5. Invincible
  6. Plug in baby
  7. Time is running out
  8. Hysteria
  9. Unintended
  10. Muscle Museum
  11. Unnatural selection
  12. Bliss
  13. Resistance
  14. Uprising
  15. Knights of Cydonia

Al final de este viajecito me queda la satisfacción, INMENSA, de haber descubierto una banda de polendas. Muse me ha enseñado la extraordinaria calidad de música que puede reposar donde uno menos se lo imagina. Gracias, Pedro, por escuchar a estos ingleses. De no ser por ti nunca hubiera tenido la curiosidad. Magníficos, estos británicos, y utilizando un poco de jerga toreril, les lanzo un muy merecido ¡Ole, sus huevos!

¿Qué sigue? No sé. Yo me quemo el Greatest Hits y no me vuelven a ver hasta que se me pase el dopaje.

Hasta otra.

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Hey you guys, unpluge me... Please!

Por PaulBB - 7 de Enero, 2011, 18:33, Categoría: ¿Musi...qué?

He intentado escuchar The Resistance, lo juro.

Pero tengo un problema serio. Me he quedado atrapado con los Greatest Hits que he escogido de Muse hasta ahora. Especialmente con New born y Plug in baby. Aunque así, el que me pone muy berraco es Plug in baby. No sé cuántas veces la he escuchado, pero desde la primera vez, ya deben haber pasado las 300.

¡Qué pedazo de Viagra y Cialis es este tema! Casi casi les juro que puedo sentir una erección.

Voy a intentar entrarle al último álbum. No prometo nada.

Hasta otra.

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Status: Confused...

Por PaulBB - 28 de Diciembre, 2010, 9:18, Categoría: ¿Musi...qué?

Siguiendo mis cronicas marcianas me metí de cabeza al cuarto álbum de Muse, Black holes and revelations (2006). Rodrigo (aka Skywalker) y Pedro coinciden en que el verdadero Muse está en los tres primeros álbumes. Yo, a estas alturas, sólo sé que nada sé.

Primero, porque leí que la banda en sí tomó un rol más protagónico en lo que se refiere a la producción, lo cual quiere decir que este Muse es más auténtico, si cabe el término. De esto se desprende una verdad inmensa como la copa de un pino: Bellamy está más loco que una cabra del monte. El tío está obsesionado con teorías de la conspiración y extraterrestres. Con Take a bow empieza con melodías supraterrenales para abordar el tema de la corrupción (¿?), que cualquiera que no tiene idea de inglés, pensaría que la canción va de abducciones y encuentros del tercer tipo. Pero no lo juzgo, eh, sólo me sorprendo. Eso sí, la canción no me gusta.

Starlight me devuelve la esperanza, con una guitarra y batería que corren con suavidad contrastando sobremanera con un estribillo que la da el nombre al disco. Supermassive black hole (título que se podría prestar a degeneradas suposiciones) vuelve a exprimir la música disfrazando letras de baladas con un teclado y un falsete; con menos sintetizador esto lo cantarían los Backstreet Boys, sin ánimo peyorativo. Map of the problematique vuelve a travestir una canción que bien podría haber sido escrita por Alejandro Sanz. Me gustan las baladas, soy un hombre romántico, pero cada cosa en su lugar y a mí me hubiera gustado que Muse me cante que el hombre no llegó a la Luna con música de un hombre que no llegó a la Luna, ¿me explico? Unintended, par contre, es una joya.

Al igual que lo es Soldier's poem. Bellamy tiene dos puntales, dos cabezas de lanza: una voz de cabeza/falsete potentes y una voz natural que acaricia cuando la modula en su justa medida y combinándola con su media voz. Este track parece sacado de otro disco y hasta de otro mundo; qué maravilla de voz: saca mil y un conejos de la galera. Y el nivel no decae, al contrario, se dispara a la estratósfera, porque sigue Invincible, que para mí es la canción del disco. Esto es lo que quiero de Muse, porque sé que lo puede ofrecer, y que puede salir con soltura de las letras fáciles y el un-dos-tres rockeril y típico; no hace falta un despelote musical como en Plug in Baby o New Born, sólo buenas intenciones llevadas a cabo con propiedad. Esto es un himno.

Con Assassin aparece el Muse conocido: rico en sonoridades y con una letra improbable (si hasta hablan de una "demonocracia"). Exo-politics expresa el deseo de que E.T. vuelva a la Tierra (no es cierto, es humor mío y del malo), acompañado de los mejores diez primeros segundos que recuerdo haber oído en un buen tiempo (salvando Les autocollants de Jenifer). Cuando llega el turno de City of delusion casi espero que aparezca bailando Joaquín Cortez: ¡Muse para todo el mundo, señores! Interesante, muy interesante la combinacion de ritmos, y sobre todo el resultado, que cualquiera pensaría que es un zafarrancho; sin embargo, cada nota calza con la siguiente con precisión quirúrgica. Hoodoo me hace imaginar un duelo en el Far West, con las bolas de paja rodando por ahí, y empiezo a temer que este será el final de álbum al que Muse me tiene acostumbrado, con tracks que yo hubiera sacada de la edición final, así que empiezo a escuchar, sin mucho entusiasmo, la verdad, la undécima pista. Los galopes me hacen poner una cara indescriptible, la guitarra me subleva, la batería me hace hervir la sangre, me incendia, creo que estoy a punto de sufrir una CHE: Knights of Cydonia me trae esos añorados recuerdos del Muse que me hacía pararme de la silla y alucinarme frente a 150 mil personas. Invincible es la canción del disco, pero Knights of Cydonia es la mejor canción del álbum. ¡That's it, fucking british! Cerrar un disco con un tema así hace que los pelos se te pongan de punta y te deja con ganas de más, de mucho más.

Al final el balance, cerrado con un tema como el último hace que sea positivo, sin lugar a dudas, aunque en este disco he encontrado que la progresión de Muse tiró para un lado que no me gustó del todo. Para el Greatest Hits van Soldier's Poem, Invincible, City of Delusion y Knights of Cydonia.

Quiero cerrar el año habiendo terminado con la discografía de Muse y por eso hoy no puse una entrada acorde a la fecha, pues me quiero dosificar para The Resistance. La debo para el próximo año.

Hasta otra.

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Capítulo 3. Piloto automático

Por PaulBB - 23 de Diciembre, 2010, 18:40, Categoría: ¿Musi...qué?

Llegó el tercer disco de Muse, Absolution (2003).

Imagínense ir por una carretera de 1000 kilómetros de longitud, absolutamente recta, flanqueada por una playa del azul más alucinante que hayan visto por un lado, y por un bosque verde-verdísimo del otro. Sin curvas, sin baches, sin animales que te salgan al paso, sin semáforos, sin siquiera otros autos que se te crucen en el camino en medio del viaje. Una ruta preciosa, pero sin nada que te haga pestañear a otro ritmo o arquear las cejas. Así resumo yo Absolution.

Porque el álbum es un álbum interesante, con canciones que gustan mucho, pero donde ninguna me ha hecho levantar de la silla o sentir que se me pone la piel de gallina al acorde de una guitarra o tras el resonar de una batería, como me pasó con New Born, Muscle Museum o cualquiera que elegí antes para el recopilatorio final. Absolution pasa el examen, y con alta nota, pero no trae nada que me haga alzar la mirada, o que se me fije en el cerebro cual pisada en la Luna.

Y es jodido decirlo, porque cuando de un disco de doce tracks -sin contar Intro e Interlude- me gustan bastante nueve de ellos y tres más o menos (Blackout, Endlessly y Ruled by secrecy), es inconcebible para mí que ninguno me toque los huesos, que me detenga el corazón por un instante, como lo hicieron Showbiz u Origin of simmetry. ¿Tal vez espero demasiado de Muse? ¿Tal vez esperaba encontrar maná en cada álbum? Que quede claro: Absolution es genial, pero no me mueve un pelo.

Time is running out (tal vez el que casi-casi se acerca a las sensaciones que yo espero encontrar), Sing for absolution, Stockholm syndrome, Hysteria y Thoughts of a dying atheist van para los Greatest Hits. Pero es muy curioso esto: yo pondría los nueve que me gustaron más; pero igual hasta me dan ganas de no poner ninguno, porque cuando todo es especial, casi siempre resulta que nada lo es. Raro que es uno, ya saben.

Espero que Black holes and revelations me traiga ensoñación. Que me ponga un venado en la carretera, un borracho o un ovni que me saque del piloto automático.

Hasta otra.

Nota: Y aprovecho para desearle a los lectores una feliz Navidad. Espero que reciban muchos regalos y que sus sueños se hagan realidad. Y no  es sólo una frase cursi, pues la vida me ha sonreído plenamente y mi Gotitas ya me ha dado casi todo lo que de ella esperaba; sólo me quedan algunas cositas que espero que pasen, y seré absolutamente feliz. Una de ellas tal vez pase el domingo =P

Joyeux Noël, mes amis !

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Musería

Por PaulBB - 18 de Diciembre, 2010, 8:21, Categoría: ¿Musi...qué?

Tras una ausencia involuntaria, pero tampoco puedo decir que puse mucha resistencia, retomo las crónicas museras. Esta vez con un disco que realmente me ha acojonado desde el mero saque: Origin of Simmetry (2001).

Muse me gusta, hasta ahora me gusta, y mucho. Este mentado rock alternativo resulta que se está convirtiendo en parte de mi música favorita. Y cómo no, si el señor Matthew Bellamy inventa maravillas a pesar de poseer un instrumento limitado. Creo que es eso lo que al final termina por engancharme, porque yo soy un admirador de la inteligencia. Y Bellamy es muy inteligente, sobre todo cuando deja de usar su no tan bonito falsete (que los hay en este mundillo rockeril) para meterse de pleno a la voz de cabeza, que es donde logra sus picos de rendimiento.

El viaje empieza con un supertemón para mí. New born es un éxito por donde se le coja. Ambrosía revestida de misticismo y agonía. Bellamy y Howard forman un tándem que es para mí como lo son el filete y la sal. Oro puro. Y cuando parece que con esta canción ya se paga sola la compra del álbum, aparece Bliss, para decirnos hey, todavía falta. Aquí Wolstenholme hace sentir su presencia con un teclado sobrenatural, exquisito y que dota de una especial sensibilidad al tema, haciendo de una probable disonancia, una muy bien lograda chef-d'oeuvre.

Con Space Dementia, Bellamy nos recuerda que su registro central es más bien pobretón, pero la música vale por sí sola, teclados y cuerdas defienden con mucho garbo este track. Y acabado el preludio aparece Hyper Music, que se me hace una continuación de la canción precedente, con algunos giros que intentan señalar su unicidad, que yo encuentro poco exitoso. Con Plug in baby volvemos a unas cuerdas que bailan sobre un río de lava y que parecen a punto de romperse en cualquier momento, acrecentando la tensión, casi como la que sentiría un paracaidista a punto de saltar. En Citizen Erased el bajo se luce un poco más -que ya era tiempo- y vuelve el falsete, que no acepto, con lo bien que usa Bellamy el registro de cabeza en New born y en Bliss. La canción es la más larga del álbum (7'19''); cosa que no agradezco con especial entusiasmo, pero cuyos momentos distintos bien valen un aplauso.

Micro cuts aparece sombría, tenebrosa, como la sombra producida por la luz de la luna; luz que es acuchillada inmisericordemente por Bellamy. Screenager me resulta hasta cierto punto cacofónica con esos sonidos de guitarra acústica. Darkshines, un título que podría resultar un oxímoron, es acariciado desde el saque con una voz delicada que tiene de alas a una melodía etérea, por momentos. Feeling good se sale del libreto, para mal, y Megalomania baja las revoluciones de una forma tan brusca que es como cortarse la yugular con una hoja de papel. El final del disco se me hace tan inapropiado como fue el de Showbiz.

En resumen, este disco es de alta factura, 24 kilates. Mis elegidas para el álbum de Greatest Hits serían New born, Bliss y Plug in baby. Genialidades.

Vamos a ver qué sigue. La ilusión está al tope.

Hasta otra.

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Showbiz

Por PaulBB - 30 de Noviembre, 2010, 15:02, Categoría: ¿Musi...qué?

Tras Linkin Park y el sabor agridulce que me dejó, decidí saltar el charco y caer sobre los ingleses de Muse, una banda sobre la cual me he hecho bastantes expectativas tras leer, sostenidamente, la devoción que le profesa mi buen amigo Pedro. Y, para ser claros, el tipo tiene buen oído y no es ningún necio, por lo que si a Pierre le gusta, es porque ha de ser algo de calidad. El álbum elegido resultó ser el primero de la banda, aparecido allá por 1999: Showbiz. Pero el nombre me suena a hueco. Prendan los fuegos de artificio; para mí se va a llamar Showtime.

Pocas veces he escuchado un álbum tantas veces como Showbiz. La reseña debía estar lista hace varios días, pero pasó que se me quedó un álbum de Linkin, y luego vino el álbum de Jenifer, y en todo ese tiempo escuchaba y reescuchaba este disco para no perder el norte. Pero ojo, no fue por obligación, este disco es muy agradable.

Lo que sí confesaré es que tras la primera escucha me dejó un poco extraviado, porque las melodías son bastante dispares por momentos, y hasta me dije what the fuck is that? Pero perseveré, porque intuí que había algo ahí. A veces uno no reconoce las bondades a primer golpe de vista; en este caso, de oído. Al desgrane:

Sunburn. Los acordes iniciales son ensoñadores, como un minipreludio. La voz de Matthew Bellamy corta como un escalpelo ese caleidoscopio que son los primeros segundos de la canción. Muy buena.

Muscle Museum. Tras la primera escucha del álbum y del wtf? antes comentado, esta fue la única canción que se me pegó como un pelo en una barra de jabón.

Fillip. Cuando leo que Pedro dice que es la mejor banda en vivo, le creo cuando escucho esta canción. El primer minuto me hace alucinar. Si algún iluminado me explica por qué se llama así este tema, lo agradecería.

Falling down. Siempre me han gustado este tipo de temas, que tienen un poco de requiem.

Cave. Esto debió haberlo escrito Satán.

Showbiz. Se me hace extraña esta canción, muy extraña. Debe haber algo atrás que no logro ver, porque si no, no me explico cuál es la intención del compositor. A no ser que todo no sea sino sólo un acompañamiento vocal para la música, que no está mal.

Unintended. Cuando creí que Muscle Museum sería el tema bandera del disco, apareció desde atrás esta canción que se ha vuelto mi favorita, al punto que pienso utilizarla en algún proyecto que me he propuesto llevar a cabo. Diez sobre diez.

Uno. Bellamy vuelve a sacar el bisturí para convertirlo de golpe en un cuchillo. Yo le encuentro mucho mérito. ¿A quién se dirigen las letras? El espectro es amplio, y eso es un valor agregado.

Sober. La batería y guitarra me recuerda un poco a los Red Hot Chili Peppers en algunos momentos, otra banda de lujo.

Escape. El lamento y la resignación son patentes, y supongo que es algo muy común en un montón de hombres. Esto se ve desde mucho antes de Dr. Jekyll and Mr. Hyde.

Overdue. Para mí, el disco terminó con Escape.

Hate this & I'll love you. Lo dicho antes.

En resumen, Muse promete muchísimo, salvo que la intención de la banda haya virado en algún momento de su carrera y hayan perdido ese "desorden ordenado" que yo encuentro en Showbiz. Puesto que son varios álbumes de los ingleses, voy a nombrar a los tres que formarían parte del recopilatorio final de "Muse: Greatest Hits". Muscle Museum, Fillip y Unintended, nos vemos al final.

Hasta otra.

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Bitácora del Capitán PaulBB: Colisión.

Por PaulBB - 22 de Noviembre, 2010, 18:35, Categoría: ¿Musi...qué?

El último y olvidado -involuntariamente- álbum de Linkin Park que me quedaba por escuchar por fin ha pasado por mis tímpanos. A thousand suns.

No tengo ni idea de qué va. No sé en qué género sé ubica el álbum, si electrónico, rock, rap, hip hop, alternativo o qué. No sé a santo de qué vienen las grabaciones de las voces como en The Radiance o Wisdom, justice and love, así sean Luther King o Jesucristo. Lo único que sé y de lo que estoy seguro, es que he perdido valioso tiempo escuchando este álbum. Es de lejos, lo peor que he escuchado en mi vida. Y eso que he escuchado cosas realmente espantosas (un saludo, Alizée).

No, no me gusta nada, ni un track, ni un solo track. Como pensé que yo debía ser un pelmazo para que no me entre este "superhit" que ha estado rompiendo el Billboard y no sé cuántos méritos más, me puse a leer un poco las reacciones de algunos fans, y me entero que abundan argumentos como que "no importa qué tan buena sea la música, lo que importa es el mensaje". Qué, ahora resulta que en una banda de música, ¿lo que menos importa es la música? No me jodan. Para rollos filosóficos y pajas mentales se me ocurren buenos libros o hasta alguna película. ¿Por qué una banda tan marchosa como LP tiene que venir con estas cosas? Sí, claro, gracias a LP ahora he entendido mejor el sentido del hombre en el mundo, la hermandad entre los pueblos y la inutilidad de la guerra... ¿Es que alguien se puede creer esta pelotudez? Aunque tal vez estoy siendo muy draconiano, y algún rockerillo de pocas luces se ha enterado de algo tras hacerse con estos temas... Cuando terminé de escuchar el álbum me quedé con una cara como si hubiera chupado un limón o si hubiera mordido un pedazo de jengibre. Ninguna "canción" me merece una opinión especial, o que le dedique alguna línea. Esto no lo vuelvo a escuchar en mi vida.

Pedro, te bendije por hacerme notar que se me había pasado este disco. Ahora, tras la escucha, que la furia de Astaroth recaiga sobre tu ser.

Hasta otra.

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